Cocatriz y su significado: el basilisco con cabeza de gallo

La cocatriz es una criatura legendaria del bestiario medieval, mitad gallo y mitad serpiente, que según la tradición nacía de un huevo de gallo incubado por un sapo y mataba con la mirada. Es la forma medieval del basilisco, el «rey de las serpientes», y simboliza el mal que mata a distancia y sin contacto.

Ilustración de una cocatriz, el basilisco medieval con cabeza de gallo y cola de serpiente
La cocatriz reúne la cabeza, la cresta y las patas del gallo con alas y una larga cola de serpiente.

La historia empieza en el siglo I con una serpiente africana de un palmo de largo, que no tenía nada de gallo. Mil años después le habían crecido cresta, alas y patas de ave, y un monje describía cómo se la criaba en un sótano para fabricar oro. Al lado de eso, el poder más repetido hoy —convertir en piedra a quien la mira— es el más reciente de todos: tiene poco más de cincuenta años.

La cocatriz de un vistazo
Qué es Criatura legendaria medieval, forma tardía del basilisco
Aspecto Cabeza, cresta, barbas y patas de gallo; alas; cuerpo y cola de serpiente
Nacimiento De un huevo de gallo empollado por un sapo o una serpiente
Poderes Mata con la mirada, el aliento, el olor y el silbido
Lo que la vence La comadreja, el canto del gallo y su propio reflejo
En la Biblia Nombre de una víbora en las Biblias inglesas antiguas; en las españolas, basilisco
Significado El demonio, la maldad que se incuba y la mirada que daña
Denominador común Un ser pequeño que mata a distancia y al que derrota un enemigo humilde

Qué es la cocatriz y cómo se representa

La cocatriz tiene la cabeza de un gallo, con su cresta, sus barbas colgantes y su pico, y una lengua que termina en púa. Se apoya en dos patas de ave, despliega dos alas y remata el cuerpo en una cola de serpiente, a menudo enroscada en un nudo.1 En la Edad Media era el mismo animal que el basilisco: dos nombres para una sola criatura.2

El basilisco antiguo era otra cosa. Plinio el Viejo lo describe como una serpiente de la Cirenaica, en el norte de África, de no más de doce dedos de largo, con una mancha blanca en la cabeza que parece una diadema. No se arrastra en ondas como las demás: avanza erguido.3 Seis siglos después, Isidoro de Sevilla explica que se lo llama «reyezuelo» porque es el rey de las serpientes, que huyen de él.4

Del basilisco antiguo a la cocatriz medieval
Rasgo Basilisco de Plinio (siglo I) Cocatriz de los bestiarios (desde el siglo XII)
Forma Serpiente con una mancha blanca como diadema Ave con cresta, alas y garras sobre cola de serpiente
Tamaño Doce dedos Medio pie, según el texto que acompaña al dibujo
Cómo mata Silbido, aliento, contacto y mirada Olor y mirada; quema a las aves en vuelo
Qué lo vence La comadreja La comadreja

El cambio se ve en el Bestiario de Aberdeen, copiado en Inglaterra hacia 1200. El texto todavía habla de una serpiente de medio pie marcada de blanco, pero el dibujo muestra un ave con pico de rapaz, cresta de gallo, alas y garras, a la que ataca una comadreja. La imagen ya era cocatriz; las palabras seguían siendo las de Plinio.5

Cómo nace la cocatriz: la leyenda del huevo de gallo

El relato más antiguo y más detallado del nacimiento está en un tratado de artes y oficios de comienzos del siglo XII, firmado por un monje que se llamaba a sí mismo Teófilo. Según él, quienes fabrican cierto oro construyen bajo tierra una casa de piedra con dos ventanas muy estrechas y se encierran en ella dos gallos viejos, de doce o quince años, bien alimentados. Cuando engordan, ponen huevos.6

Entonces se sacan los gallos y se meten sapos, que empollan los huevos y a los que se alimenta con pan. De los huevos salen pollos como los de cualquier gallina, pero a los siete días les crece una cola de serpiente, y si el suelo de la casa no fuera de piedra se enterrarían. Teófilo no los cría por curiosidad: los necesita para una receta de oro.

El sapo como incubador se repite en los textos posteriores. Hildegarda de Bingen, en el mismo siglo, hace que un sapo, animal de mala fama en la Europa medieval, empolle un huevo de serpiente o de gallina.7 Bartolomé Ánglico, en el siglo XIII, precisa el resto: un gallo muy viejo pone un huevo pequeño en el estiércol durante los días de la canícula, y un sapo u otro animal venenoso lo incuba.2

No todos lo creían. Alberto Magno, contemporáneo de Bartolomé, recoge la historia del huevo de gallo viejo empollado en el estiércol, la atribuye a Hermes y la declara falsa.8 La imagen de un huevo del que sale un basilisco tenía, además, un apoyo bíblico: en la Vulgata, Isaías dice de los malvados que incuban huevos de áspid y que del huevo empollado saldrá un basilisco.9

Los huevos pequeños existen. Las gallinas ponen a veces huevos enanos y sin yema, sobre todo al empezar la postura, y como de ellos nunca nace nada se los atribuyó al gallo: en inglés todavía se los llama cock eggs, «huevos de gallo».10

En 1474 la creencia llegó a un tribunal. En Basilea un gallo fue acusado de haber puesto un huevo, y el tribunal lo condenó a morir en la hoguera. Se temía que del huevo naciera una cocatriz, y además se lo creía útil para los tratos con los espíritus malignos.11

Por qué la cocatriz mata con la mirada

Plinio enumera sus armas: con el silbido hace huir a las demás serpientes; con el aliento y el contacto seca los arbustos, quema la hierba y parte las piedras. Cuenta que, según se creía, una vez un jinete atravesó a un basilisco con su lanza, y el veneno subió por el asta y lo mató a él y a su caballo. En otro libro añade que mata también con solo mirar.3

Lucano pone en verso la misma escena con otro final. Para él, las serpientes de Libia, el basilisco entre ellas, nacieron de la sangre de Medusa, que goteó sobre la arena cuando Perseo sobrevoló el desierto con su cabeza. Un soldado llamado Murro clava la lanza en un basilisco, siente que el veneno le sube por el brazo y se lo corta de un tajo. Sobrevive, y se queda mirando la mano que pagó por su vida.12

Isidoro de Sevilla resume lo que la Edad Media repetiría: el basilisco mata con el olor y con la mirada, y ningún ave pasa volando frente a él sin caer quemada.4 Los naturalistas del siglo XIII intentaron explicar cómo. Alberto Magno rechazó que los ojos lanzaran rayos mortales y propuso un «espíritu visual» que se difunde en el aire.8 Tomás de Cantimpré añadía una regla de duelo: todo dependía de quién viera primero a quién.13 Es la misma idea de una mirada capaz de dañar que sostiene la creencia en el mal de ojo y otros mitos de la mirada que mata.

Cómo se vence a la cocatriz: la comadreja, el gallo y el espejo

La comadreja

El remedio más antiguo ya está en Plinio. Los hombres echaban comadrejas en las madrigueras de los basiliscos, y el olor de la comadreja mataba al basilisco. Pero la comadreja no salía viva: moría también en la lucha.3

El Bestiario de Aberdeen lo cuenta como una persecución: el basilisco ve a la comadreja, huye, y ella lo alcanza y lo mata. Y cierra con una frase: el Creador no hizo nada sin su remedio.5 Bartolomé Ánglico añade que, antes del combate, la comadreja se protegía comiendo ruda.2

El canto del gallo

Eliano, a comienzos del siglo III, escribe que el basilisco teme al gallo, el ave que anuncia el día: tiembla al verlo y muere al oírlo cantar. Por eso, dice, quienes cruzan África llevan un gallo como compañero de viaje.14 Con la cabeza de gallo que le dio la Edad Media, la cocatriz terminó llevando la cara de su verdugo.

El espejo

Una vida de Alejandro Magno en prosa inglesa, copiada en el siglo XV, cuenta cómo el rey venció a un basilisco. Mandó hacer un pavés —un escudo grande que cubre el cuerpo entero— de siete codos de largo y cuatro de ancho, con un gran espejo en la cara exterior y una tabla abajo para cubrirse las piernas. Avanzó solo detrás del escudo y ordenó que nadie se le adelantara.15

Al acercarse, el basilisco abrió los ojos, miró con furia el espejo, vio su propia imagen y murió en el acto. Alejandro llamó a sus caballeros para que vieran a la bestia muerta, y por orden suya la quemaron. El episodio procede de la Historia de preliis, la novela latina de Alejandro que circuló por toda la Europa medieval. El recurso es el mismo con el que Perseo se acercó a Medusa y las gorgonas: mirar al monstruo solo en un reflejo.

En Inglaterra la leyenda tiene domicilio. En Wherwell, una aldea de Hampshire, se cuenta que un sapo empolló un huevo de pato en el sótano del priorato y que de él salió una cocatriz. El priorato ofreció cuatro acres de tierra a quien la matara, y murieron varios en el intento. Un sirviente llamado Green bajó al sótano un espejo de acero pulido: la cocatriz atacó a su propio reflejo hasta quedar agotada, y Green la mató con una lanza. El bosque cercano conserva un campo llamado Green's Acres, y la veleta con forma de cocatriz que coronaba la iglesia del pueblo está hoy en el museo de Andover.16

Qué significa la cocatriz en la Biblia y en lo espiritual

La cocatriz en la Biblia

La palabra «cocatriz» está en la Biblia por traducción. Donde el hebreo de Isaías y de Jeremías nombra una víbora venenosa, la Biblia inglesa del rey Jacobo, de 1611, escribe cockatrice en cuatro pasajes.17 La Vulgata latina pone en Isaías al regulus, el «reyezuelo», es decir, el basilisco.9 Las Biblias españolas siguieron ese camino: las Sagradas Escrituras de Casiodoro de Reina, de 1569, y la Reina-Valera de 1909 dicen «basilisco», no «cocatriz».18

El pasaje más citado es Isaías 11, 8, que describe la paz del reino del Mesías: el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid y el recién destetado meterá la mano en la caverna del basilisco. El animal más venenoso deja de dañar al más indefenso. En Jeremías 8, 17, en cambio, los basiliscos son un castigo: serpientes contra las que no hay encantamiento.18

El basilisco bajo los pies de Cristo

El Salmo 90 de la Vulgata —91 en las Biblias actuales— promete al justo que caminará sobre el áspid y el basilisco y pisoteará al león y al dragón.9 San Agustín lo leyó como una profecía de Cristo y de la Iglesia: el basilisco, rey de las serpientes, es el diablo, príncipe de los espíritus malignos.19 De ahí viene una imagen del arte cristiano, Cristo de pie sobre las bestias, que ya aparece en un mosaico de Rávena del siglo VI y en el marfil que cubría los Evangelios de Lorsch hacia el año 810.20

La tradición medieval amplió ese sentido. Hildegarda de Bingen relaciona el poder del basilisco con el Anticristo.7 La Fiore di virtù, un tratado moral italiano del siglo XIV, lo pone como figura de la crueldad, porque mata con la mirada y quema con el aliento todo lo que lo rodea.21 En lo espiritual, entonces, la cocatriz significa el mal que se incuba en secreto y daña sin tocar, y también la promesa de que ese mal será pisoteado.

La cocatriz en la alquimia: el oro hispánico de Teófilo

Los pollos con cola de serpiente de Teófilo tenían un destino. Se encerraban en vasijas de bronce agujereadas y se enterraban durante seis meses. Después se desenterraban y se quemaban hasta consumirlos por completo, y lo que quedaba se molía muy fino.6

A ese polvo se le agregaba una tercera parte de sangre seca y molida de un hombre pelirrojo, y se disolvía todo en un ácido fuerte. Con la mezcla se untaban láminas finas de cobre rojo por las dos caras, se calentaban al fuego y se templaban otra vez en la mezcla, una y otra vez, hasta que el ácido penetraba el cobre y le daba el peso y el color del oro. Teófilo lo llama oro hispánico y asegura que sirve para cualquier trabajo.6

La idea pasó a los naturalistas. Tomás de Cantimpré escribe que la plata untada con ceniza de basilisco toma el color del oro;13 Alberto Magno lo recoge como dicho de Hermes, sin hacerlo suyo,8 y Bartolomé Ánglico cuenta las cenizas entre las sustancias útiles para transmutar metales.2 Es el mismo sueño de la transmutación que alimentó la búsqueda de la piedra filosofal y que llenó la alquimia de símbolos animales.

La cocatriz en la heráldica

En los escudos, la cocatriz pertenece a la familia de los monstruos alados de dos patas, junto al wyvern o dragón de dos patas. James Parker, en su glosario de 1894, explica la diferencia: el wyvern tiene cabeza de serpiente y patas de águila; la cocatriz, cabeza de gallo con la lengua fuera y terminada en púa, y patas de gallo.1 John Vinycomb añade que se la representa siempre de perfil, con las alas adosadas espalda contra espalda salvo indicación contraria, y a menudo con la cola anudada. La cresta y las barbas suelen llevar un color distinto del cuerpo.22

La cocatriz y el basilisco tal como se representan en la heráldica
En la heráldica inglesa, el basilisco se distingue de la cocatriz por la cola, que termina en una cabeza de dragón.

Parker registra varias familias inglesas que la llevaban. Entre ellas, los Langley de Lancashire, que traían una cocatriz negra en vuelo sobre campo de plata.1 Los Langley vivieron en Agecroft Hall, una casa solariega de esa región que en 1925 se compró en subasta, se desmontó, cruzó el Atlántico en cajas y se volvió a levantar en Richmond, Virginia, donde hoy es un museo.23

La cocatriz sigue en uso. Desde 1937, el escuadrón número 3 de la Real Fuerza Aérea británica lleva por insignia una cocatriz sobre un monolito gris, que recuerda que la unidad nació cerca de Stonehenge; su lema es Tertius primus erit, «el tercero será el primero».24 Y la ciudad suiza de Basilea, cuyo nombre suena a basilisco, lo usó como tenante de su escudo —la figura que lo sostiene— desde fines del siglo XV hasta comienzos del XIX: un lagarto con alas de dragón, cabeza de gallo y pico de águila. En 1884 la ciudad instaló fuentes con un basilisco de bronce y el escudo de Basilea, y el agua sale de la boca del animal; de las treinta y nueve que se hicieron quedan veintiocho.25

La cocatriz en la literatura y en el idioma

En el teatro inglés de tiempos de Shakespeare, la cocatriz era la imagen de la mirada que mata. Julieta dice que un simple «sí» de la nodriza la envenenaría más que el ojo de una cocatriz, y en Noche de reyes se dice de dos duelistas a los que se quiere asustar que se matarán el uno al otro con la mirada, como cocatrices.26

En español, el nombre que sobrevivió fue el del basilisco. Un romance atribuido a Quevedo le planteó la duda de fondo: si el que lo vio está vivo, la historia es mentira, porque no murió; y si murió, nadie quedó para contarla.27 El idioma conserva la creencia en una expresión: quien está furioso «está hecho un basilisco».28

No confundir con

El basilisco

En la Edad Media, basilisco y cocatriz eran el mismo animal, y muchos textos usan los dos nombres. La diferencia es propia de la heráldica inglesa: allí el basilisco es una cocatriz cuya cola termina en una segunda cabeza, de dragón o de serpiente, y por eso se lo llama también «cocatriz anfisbena», con una cabeza en cada extremo.1

El wyvern y el dragón

El wyvern tiene el mismo cuerpo que la cocatriz —dos patas, alas y cola larga— pero cabeza de serpiente o de dragón. El dragón heráldico, como el grifo, se apoya en cuatro patas.1

Errores frecuentes

«La cocatriz convierte en piedra a quien la mira»

Ni Plinio, ni Isidoro, ni los bestiarios, ni los naturalistas del siglo XIII le atribuyen ese poder: en ellos la mirada mata, y lo que la criatura rompe con el aliento son las piedras. La petrificación aparece en la primera edición de Dungeons & Dragons, en 1974, donde la cocatriz convierte en piedra a quien toca; dos años después, el juego le dio al basilisco el poder de petrificar con la mirada.29 La misma cocatriz petrificadora reaparece después en series y videojuegos de fantasía.30

«Se llama cocatriz porque nace de un gallo»

En su origen, el nombre no tiene que ver con el gallo. Viene del francés antiguo cocatris, que a través del latín traducía el griego ichneumon, un animal de Egipto enemigo de los cocodrilos; el parecido con el francés coq, «gallo», llegó después y reforzó la leyenda del huevo.31 En castellano, la palabra conservó un tiempo el sentido acuático: el viajero castellano Pero Tafur, que viajó a Egipto entre 1435 y 1439, llama cocatrices a unas bestias del Nilo con forma de lagarto y dientes arriba y abajo, que eran cocodrilos.32

Ver también: Grifo, símbolo y significado espiritual.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una cocatriz?

Es una criatura legendaria medieval con cabeza, cresta y patas de gallo, alas y cola de serpiente. Se decía que nacía de un huevo de gallo empollado por un sapo y que mataba con la mirada. Es la forma medieval del basilisco.

¿Cuál es la diferencia entre la cocatriz y el basilisco?

En la Edad Media eran el mismo ser. El basilisco antiguo era una pequeña serpiente africana con una mancha en forma de corona; la cocatriz es su versión medieval con rasgos de gallo. En la heráldica inglesa, el basilisco es una cocatriz con una segunda cabeza en la punta de la cola.

¿Qué significa la cocatriz en la Biblia?

Es el nombre que las Biblias inglesas antiguas dan a una víbora venenosa en Isaías y Jeremías; las españolas dicen basilisco. Representa el mal y el peligro mortal, y en Isaías 11, 8 su inocuidad simboliza la paz del reino mesiánico. San Agustín vio en el basilisco del Salmo 91 una figura del diablo.

¿Cómo se mata a una cocatriz según las leyendas?

Con tres recursos: la comadreja, cuyo olor la mata; el canto del gallo, que la hace temblar y morir; y un espejo, porque muere al ver su propia mirada reflejada. Así la vencen Alejandro Magno en la novela medieval y Green en la leyenda inglesa de Wherwell.

¿Qué representa la cocatriz en un escudo de armas?

Es un monstruo de dos patas con cabeza de gallo, que se pinta de perfil y con las alas adosadas. La llevaron familias inglesas como los Langley de Lancashire, y hoy es la insignia del escuadrón número 3 de la Real Fuerza Aérea británica.

Notas y fuentes

  1. James Parker, A Glossary of Terms Used in Heraldry, Oxford, 1894, s. v. «Cockatrice». Edición digital en DrawShield. ↑
  2. Bartolomé Ánglico, De proprietatibus rerum, XVIII, 16, siglo XIII. Citado y comentado por Gustavo Bueno Sánchez, «Ontogenia y filogenia del basilisco», El Basilisco, 1, 1978, pp. 64-76 (huevo de gallo, pp. 68-70). Dialnet. La identidad entre cocatriz y basilisco, la ruda de la comadreja y las cenizas en la alquimia, en el resumen de The Medieval Bestiary. ↑
  3. Plinio el Viejo, Historia natural, VIII, 33 (§§ 78-79), hacia 77 d. C. Traducción inglesa de John Bostock y H. T. Riley, Londres, 1855. Perseus Digital Library. La muerte por la mirada, en XXIX, 19. ↑
  4. Isidoro de Sevilla, Etimologías, XII, 4, 6-9, comienzos del siglo VII. Resumen de este y de los demás textos medievales sobre el basilisco en David Badke, The Medieval Bestiary, fuentes de la entrada «Basilisk». ↑
  5. Bestiario de Aberdeen, Aberdeen University Library, MS 24, ff. 66r-66v, Inglaterra, hacia 1200. Edición digital de la Universidad de Aberdeen: f. 66r y f. 66v. Fecha y origen del códice en The Medieval Bestiary. ↑
  6. Teófilo Presbítero, De diversis artibus (Schedula diversarum artium), libro III, capítulo del «oro hispánico», comienzos del siglo XII. Traducción inglesa de Robert Hendrie, Londres, 1847, reproducida por John Ruskin en el volumen 12 de su Library Edition: p. 265 y p. 266 (Universidad de Lancaster). Los recipientes de bronce, en el resumen de The Medieval Bestiary. ↑
  7. Hildegarda de Bingen, Physica, libro VII, siglo XII, según el resumen de The Medieval Bestiary. ↑
  8. Alberto Magno, De animalibus, XXIII, 51 y XXIV, 18, siglo XIII, según el resumen de The Medieval Bestiary. ↑
  9. Vulgata: Isaías 11, 8 (in caverna reguli), Isaías 59, 5 (erumpet in regulum) y Salmo 90, 13 (super aspidem et basiliscum ambulabis). BibleGateway. ↑
  10. Sobre los huevos enanos sin yema que ponen las gallinas: T. Nakada, K. Tanaka y O. Koga, «Relationship between production of yolkless dwarf eggs and ovulation», Japanese Poultry Science, 17 (4), 1980, pp. 199-203 (registro en AGRIS, FAO). Su nombre popular en inglés, cock eggs, y la creencia asociada, en Wikipedia, «Yolkless egg». ↑
  11. E. P. Evans, The Criminal Prosecution and Capital Punishment of Animals, Londres, 1906, que sigue a Eduard Osenbrüggen (1868). Project Gutenberg, ebook 43286. El año 1474 y la fuente académica moderna: Esther Cohen, «Law, Folklore and Animal Lore», Past & Present, 110, 1986, citada por Sonya Vatomsky, «When Societies Put Animals on Trial», JSTOR Daily, 2017. ↑
  12. Lucano, Farsalia, libro IX: origen de las serpientes de Libia en la sangre de Medusa, el basilisco y el episodio de Murro. Traducción inglesa de Edward Ridley, 1919, en The Medieval Bestiary. ↑
  13. Tomás de Cantimpré, Liber de natura rerum, libro de las serpientes, 8, 4, siglo XIII, según el resumen de The Medieval Bestiary. ↑
  14. Eliano, Historia de los animales, II, 5 y III, 31, comienzos del siglo III. Texto latino de la traducción de Gesner, edición de Jacobs, 1832, en Penelope, Universidad de Chicago. ↑
  15. The Prose Life of Alexander, manuscrito Thornton, siglo XV, p. 92. Transcripción en FromThePage. Sobre el origen del episodio en la Historia de preliis, recensión J3: Vanya Lozanova-Stancheva, «The basilisk: An episode from the Historia de preliis Alexandri Magni», Papers of BAS. Humanities and Social Sciences, 8 (2), 2021, pp. 111-124 (CEEOL). ↑
  16. Leyenda de Wherwell (Hampshire): Mysterious Britain, 2009, actualizado en 2018; transcripción del pódcast «Myths and Legends of the Test Valley», Winchester Heritage Open Days; Wikipedia, «Wherwell». La leyenda no tiene fuente escrita antigua identificada. ↑
  17. Biblia del rey Jacobo (1611): Isaías 11, 8; 14, 29; 59, 5 y Jeremías 8, 17. El hebreo tsephaʿ (Strong 6848) designa una víbora. Bible Hub, Isaías 11, 8 en paralelo. ↑
  18. Reina-Valera Antigua: Isaías 11, 8; 14, 29; 59, 5 y Jeremías 8, 17, en BibleGateway. Salmo 91, 13 en la Reina-Valera de 1909 y en las Sagradas Escrituras de 1569, en BibliaParalela. ↑
  19. Agustín de Hipona, Enarrationes in Psalmos, comentario al Salmo 91 (90 en la Vulgata), § 17. Traducción inglesa en New Advent. ↑
  20. Mosaico de Cristo guerrero en la Capilla Arzobispal de Rávena, siglo VI, y tapa de marfil de los Evangelios de Lorsch, hacia 810. Wikipedia, «Christ treading on the beasts». ↑
  21. Fiore di virtù, capítulo VIII, siglo XIV, según el resumen de The Medieval Bestiary. ↑
  22. John Vinycomb, Fictitious and Symbolic Creatures in Art, Londres, 1906, capítulo de la cocatriz. Project Gutenberg, ebook 40825. ↑
  23. Wikipedia, «Agecroft Hall»: compra en subasta en 1925 y reconstrucción terminada en 1928. Los Langley en la casa, en la visita guiada «The Last Cockatrice» del museo Agecroft Hall. ↑
  24. Heraldry of the World, «No 3 Squadron, Royal Air Force»: blasón, lema y fecha de concesión. ↑
  25. Heraldry of the World, «Basel-Stadt»; fuentes del basilisco, en Swiss Spectator. ↑
  26. William Shakespeare, Romeo y Julieta, acto III, escena 2 (MyShakespeare), y Noche de reyes, acto III, escena 4, según E. Cobham Brewer, Dictionary of Phrase and Fable, 1898, s. v. «Cockatrice». ↑
  27. Romance sobre el basilisco atribuido a Francisco de Quevedo, comentado por Gustavo Bueno Sánchez, «Ontogenia y filogenia del basilisco», El Basilisco, 1, 1978 (Dialnet), y reproducido en Bestialia, Universidad de Granada. ↑
  28. «Estar hecho un basilisco»: estar furioso. SpanishDict. ↑
  29. Wikipedia, «List of Dungeons & Dragons monsters (1974-76)»: la cocatriz de la caja original de 1974 petrifica por contacto; el basilisco, por contacto y mirada, desde Eldritch Wizardry, 1976. ↑
  30. Por ejemplo, el episodio «Stare Master» de My Little Pony: la magia de la amistad (2011) y el manga Delicious in Dungeon (2017-2018). Wikipedia, «Cockatrice». ↑
  31. Online Etymology Dictionary, «cockatrice», que sigue al Oxford English Dictionary. ↑
  32. Pero Tafur, Andanças e viajes, viaje de 1435-1439, ed. de Miguel Ángel Pérez Priego, pp. 79 y 179, citado por Pablo Castro Hernández, «Monstruos, prodigios y maravillas en los viajes de Pero Tafur», Medievalista, 20, 2016 (PDF). La identificación con el cocodrilo, en la introducción de Malcolm Letts a su traducción inglesa, 1926 (Silk Road Seattle). ↑

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