El ajolote es el animal en el que se convirtió un dios para no morir. Los informantes de Sahagún cuentan que Xólotl, hermano gemelo de Quetzalcóatl, huyó del sacrificio que debía poner en marcha al sol y terminó escondido en el agua bajo esta forma. Simboliza el rechazo de la muerte, lo doble y lo que no termina de transformarse.
Casi todas las versiones que circulan presentan a Xólotl como un dios que se inmoló por el mundo. El texto antiguo dice lo contrario: lloró, suplicó que no lo mataran y escapó tres veces.












