El gorrión es el ave que más significados opuestos ha acumulado. Tiró del carro de Afrodita en el poema más antiguo que se conserva sobre la diosa, sirvió a los egipcios para escribir la palabra «malo», anunció en la Ilíada cuántos años duraría la guerra de Troya, fue en el folclore europeo el pájaro que traicionó a Cristo y es en Japón un emblema de fortuna que se borda en los kimonos.
Ninguna de esas capas coincide con la otra, y la más difundida hoy —la paloma como ave del amor— nació precisamente desplazando al gorrión del lugar que ocupaba antes que ella.












