El cíclope es el gigante de un solo ojo de la mitología griega, y detrás de ese rasgo compartido se esconden tres tradiciones distintas y prácticamente sin relación entre sí: los tres hermanos herreros que forjaron el rayo de Zeus, los pastores primitivos de la Odisea —entre ellos Polifemo, el más famoso de todos— y los constructores legendarios a los que se atribuyeron las murallas de piedra de Micenas.
El más célebre, Polifemo, no es recordado solo por su tamaño ni por su ojo único, sino por lo que hizo con un huésped que llegó a su cueva pidiendo ayuda: lo comió. Ese detalle, más que el ojo, es lo que convirtió su historia en una de las más contadas de toda la literatura griega.












