También conocidas como octagramas, las estrellas de ocho puntas son símbolos geométricos que culturas sin contacto entre sí —mesopotámicas, bálticas, musulmanas y varios pueblos originarios de Norteamérica— llenaron de significados propios a lo largo de la historia. No hay un significado único que las una a todas —es la misma forma geométrica reinterpretada una y otra vez—, y conviene no dar por buena una historia solo porque aparece repetida en muchos sitios: en este artículo se verificó cada una de las siguientes tradiciones contra una fuente independiente, dejando afuera cualquier conexión que resultara forzada o solo relacionada con el número ocho en abstracto.
| La estrella de ocho puntas, de un vistazo | |
| Nombre geométrico | Octagrama |
| En Mesopotamia | La diosa Ishtar/Inanna, asociada a Venus |
| En el Báltico | Auseklis, dios letón de la estrella de la mañana |
| En el arte islámico | El khātam; unidad e infinito divino (tawhid) |
| En Norteamérica | Estrella de la Mañana lakota; Wejkwapeniaq mi'kmaq |
| Uso moderno | La Estrella del Caos; la estrella de Ishtar en Eyes Wide Shut (1999) |
La estrella de ocho puntas en Mesopotamia: Ishtar
Una de las diosas más importantes de la religión mesopotámica, Ishtar —conocida también como Inanna, en su forma sumeria más antigua—, tuvo como uno de sus símbolos principales una estrella de ocho puntas. El motivo no era decorativo: Ishtar encarnaba a la vez el amor, la fertilidad y la guerra -una combinación que a los ojos modernos puede parecer contradictoria, pero que los propios himnos babilónicos celebraban como las dos caras de una misma fuerza vital-, y su identificación con el planeta Venus, visible como «estrella» tanto al amanecer como al atardecer, reforzaba esa doble naturaleza: la diosa que aparece y desaparece, que da vida y hace la guerra. Las ocho puntas de su símbolo se han vinculado, además, con el ciclo de ocho años que Venus completa antes de repetir su posición relativa al Sol y a la Tierra —un patrón que los astrónomos babilónicos ya habían identificado—, y este mismo símbolo aparece más tarde en la iconografía cristiana asociado a la Estrella de Belén. El asiriólogo Morris Jastrow, en su estudio de referencia sobre la religión babilónica y asiria, documenta con extenso detalle el doble carácter de Ishtar a partir de los propios himnos y textos rituales mesopotámicos. Para ver más sobre este símbolo en particular, este blog tiene un artículo dedicado: Estrella de Ishtar, su símbolo y significado.
El símbolo tuvo, además, una aparición reciente y bastante comentada en el cine: en Eyes Wide Shut (1999), la última película de Stanley Kubrick, una estrella de ocho puntas casi idéntica a la de Ishtar decora las paredes de la mansión del doctor Ziegler durante la fiesta de Navidad que abre la trama. Sobre su significado circulan dos lecturas de rigor muy distintas, que vale la pena no mezclar. La más sobria, sostenida por análisis cinematográficos convencionales (como la guía de estudio de GradeSaver o el sitio The Take), la lee como un guiño temático: Ishtar era la diosa mesopotámica del amor, la fertilidad y la sexualidad, y su estrella anticipa visualmente, ya desde la elegante fiesta inicial, el ritual sexual clandestino que ocurre después en la mansión de Somerton -aunque incluso estos análisis más cautos admiten la posibilidad de que sea, en palabras de GradeSaver, «un red herring», una pista falsa sin intención real detrás-. La otra lectura, mucho más especulativa, proviene de sitios y libros dedicados al simbolismo oculto en el cine (como Kubrick's Code, de Isaac Weishaupt, o el sitio Vigilant Citizen), que integran esta estrella a una supuesta red mayor de referencias masónicas e «illuminati» a lo largo de la película —el suelo ajedrezado, las columnas gemelas, las máscaras rituales—. Esta segunda lectura pertenece al género de la interpretación conspirativa del cine, sin respaldo académico, y este blog la menciona solo para que quede identificada como tal, no como un dato verificado.
La estrella de ocho puntas en el Báltico: Auseklis
Mucho menos conocida que la de Ishtar, pero igual de real, es la tradición báltica de Auseklis, en la mitología letona, un dios masculino que personifica la estrella de la mañana —el planeta Venus, una vez más—, representado gráficamente como una estrella de ocho puntas. Se le atribuía tradicionalmente la función de proteger a las personas de las fuerzas nocturnas del mal, y su figura sigue viva en las canciones populares letonas (dainas).
La estrella de ocho puntas en el arte islámico
Dentro del arte islámico, el octagrama -conocido en la tradición del oficio como khātam o khātam Sulaymān, «el sello de Salomón»- no es un motivo decorativo cualquiera: es una de las figuras fundacionales de toda la geometría sagrada islámica, y sus caminos de construcción -con compás y regla, sin ninguna otra herramienta- están documentados en manuales de oficio medievales que todavía se conservan, como el célebre Pergamino de Topkapi, guardado hoy en el palacio homónimo de Estambul.
Su significado está bien estudiado por historiadores del arte. Según el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, la ornamentación geométrica islámica «subraya la importancia de la unidad y el orden», y su repetición y complejidad «ofrecen la posibilidad de un crecimiento infinito». Esa insistencia en el infinito no es casual: responde al principio teológico islámico del tawhid, la unicidad absoluta de Dios, que ningún ser humano puede representar de forma figurativa —de ahí que el arte islámico religioso evite representar figuras humanas o divinas y prefiera, en cambio, patrones que parecen no tener principio ni fin—. Cada octagrama, multiplicado y entrelazado con otros polígonos, se convierte así en una meditación visual sobre un orden divino que excede lo que el ojo puede abarcar de una sola vez.
Los ejemplos más estudiados de esta tradición —entre ellos los mosaicos de la Alhambra en Granada, la mezquita del Sheij Lotfollah en Isfahán y el propio Taj Mahal— siguen citándose hoy como algunos de los logros más sofisticados de toda la historia de la ornamentación geométrica, con soluciones matemáticas que los especialistas continúan estudiando y que en algunos casos anticipan principios que Occidente formalizaría siglos después, como ciertos patrones de teselado no periódico.
Conviene aclarar, eso sí, un dato que circula de forma incorrecta en varios sitios sobre el tema: el khātam no se menciona en el Corán como figura geométrica. El término coránico relacionado, khātam an-nabiyyīn («el Sello de los Profetas», Corán 33:40), es un título teológico aplicado a Mahoma, sin relación con ninguna estrella de ocho puntas. Lo que sí es real es que una figura emparentada —el Rub el Hizb, dos cuadrados superpuestos— se usa efectivamente en manuscritos coránicos para marcar divisiones del texto y facilitar su recitación.
La estrella de ocho puntas en tradiciones nativas americanas
A diferencia de lo que suele repetirse como «símbolo nativo americano» sin mayor precisión, existen tradiciones concretas y documentadas, con nombre propio, que vale la pena distinguir. Los lakota cuentan que un anciano curandero, al morir, se convirtió en la Estrella de la Mañana; se la consideraba portadora de más sabiduría que el sol o la luna, precisamente por la experiencia acumulada en vida. En el arte lakota —sobre todo en los llamados star quilts, mantas de retazos con el diseño de la estrella—, sus ocho puntas suelen representar las cuatro etapas de la vida —infancia, juventud, madurez y vejez— combinadas con los cuatro puntos cardinales.
Más al este, entre el pueblo mi'kmaq de la región marítima de Canadá, la misma forma tiene otra historia propia: se la conoce como Wejkwapeniaq («el amanecer que llega»), y originalmente era una estrella de siete puntas, una por cada uno de los distritos tradicionales del pueblo mi'kmaq (los Lnuk). Ganó su octava punta cuando se sumó el distrito de Ktaqmkuk, en Terranova. Se la representa con cuatro colores —blanco para el norte, rojo para el sur, amarillo para el este y negro para el oeste— y sigue usándose hoy como emblema del pueblo mi'kmaq, en arte, joyería y mantas.
Un uso contemporáneo: la Estrella del Caos
Ya en el terreno de las tradiciones modernas, la llamada Estrella del Caos —también conocida como Cruz del Caos o Flechas del Caos— es un símbolo de creación mucho más reciente y con autoría conocida. El escritor británico Michael Moorcock explicó él mismo, en varias entrevistas, cómo lo ideó a comienzos de los años sesenta para su saga de fantasía de Elric de Melniboné, mientras pensaba cómo describirle a su colaborador el aspecto que debían tener las «armas del Caos»: partió de una simple rosa de los vientos de cuatro direcciones y le sumó otras cuatro, hasta llegar a las ocho flechas que representan, en su relato, todas las posibilidades frente al camino único de la Ley. El primer dibujo publicado del símbolo lo hizo el ilustrador Jim Cawthorn, en una portada de la revista Science Fantasy de 1962. Con el tiempo, el símbolo se difundió más allá de la literatura y fue adoptado por corrientes contemporáneas de magia del caos, y hoy aparece también en videojuegos de rol como Warhammer.
Un patrón que se repite en culturas sin contacto entre sí
Hay algo que llama la atención al recorrer estas tradiciones una por una: varias de ellas, sin ningún contacto histórico entre sí, hicieron coincidir la estrella de ocho puntas con el mismo cuerpo celeste. Ishtar, en Mesopotamia, es Venus. Auseklis, en el Báltico, es Venus. La Estrella de la Mañana lakota nace, según la tradición, del deseo de un curandero que muere y asciende para convertirse en ese mismo lucero del alba. No hay ninguna razón para suponer que estos pueblos se copiaron entre sí -están separados por miles de kilómetros y, en algunos casos, por miles de años-; lo más razonable es pensar que observadores muy distintos, mirando el mismo cielo, llegaron por caminos propios a una intuición parecida: que ese punto de luz que aparece antes que ningún otro, anunciando el amanecer, merece una figura con más puntas que las demás estrellas del cielo.
Vale la pena cerrar con eso, en lugar de con una lista de datos sueltos: lo que hace interesante a la estrella de ocho puntas no es que un solo pueblo la haya inventado y los demás la hayan copiado, sino lo contrario —que culturas remotas, sin ningún contacto entre sí, hayan mirado el mismo cielo y llegado, cada una por su cuenta, a una intuición parecida—. Esa coincidencia real vale más que cualquier lista de significados, y es la razón por la que sigue teniendo sentido, siglos después, seguir mirando hacia arriba con la misma curiosidad que tuvieron babilonios, letones y lakotas.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la estrella de ocho puntas?
No tiene un significado único: cada cultura que la usó le dio un sentido propio. Para los mesopotamios era la diosa Ishtar, asociada a Venus; para los letones, el dios Auseklis; en el arte islámico representa la unidad y el infinito divino; para los lakota y los mi'kmaq, la Estrella de la Mañana. El octagrama es una forma geométrica que distintas culturas, sin contacto entre sí, llenaron de significados propios.
¿Se menciona la estrella de ocho puntas en el Corán?
No. El Corán (33:40) usa la palabra khātam en la frase «Sello de los Profetas», un título teológico para Mahoma sin relación con ninguna figura geométrica. No existe ningún versículo coránico que mencione una estrella de ocho puntas. Lo que sí es real es que el Rub el Hizb —dos cuadrados superpuestos— se usa en manuscritos del Corán para marcar divisiones del texto.
¿Qué significa el octagrama en el arte islámico?
Representa la unidad y el infinito de Dios (tawhid): al no poder representar figuras divinas, el arte islámico religioso usa patrones geométricos sin principio ni fin visibles. El octagrama, conocido como khātam, es una de las figuras fundacionales de esta tradición, presente en obras como la Alhambra o el Taj Mahal.
¿Quién creó la Estrella del Caos?
El escritor británico Michael Moorcock diseñó el concepto en los años sesenta para su saga de Elric de Melniboné, según su propio testimonio. El primer dibujo publicado del símbolo lo hizo el ilustrador Jim Cawthorn, en una portada de la revista Science Fantasy en 1962.
¿Por qué varias culturas asocian la estrella de ocho puntas con Venus?
Ishtar en Mesopotamia, Auseklis en el Báltico y la Estrella de la Mañana lakota en Norteamérica asocian, cada una por su cuenta y sin contacto histórico entre sí, la estrella de ocho puntas con el mismo cuerpo celeste: Venus como lucero del alba. No hay evidencia de que estos pueblos se copiaran; lo más probable es que observadores distintos, mirando el mismo cielo, llegaran de forma independiente a una intuición parecida.
¿Aparece la estrella de Ishtar en la película Eyes Wide Shut de Kubrick?
Sí, una estrella de ocho puntas casi idéntica a la de Ishtar decora la mansión del doctor Ziegler en la fiesta que abre la película. Los análisis cinematográficos convencionales la leen como un guiño temático a la fertilidad y la sexualidad que dominan la trama, aunque algunos admiten que podría ser una pista falsa sin intención real. Existe además una lectura mucho más especulativa, de sitios dedicados al simbolismo oculto en el cine, que la vincula a una supuesta red de referencias masónicas; esta segunda lectura no tiene respaldo académico.
Mira también
- Estrella de Ishtar, su símbolo y significado
- Auseklis, su símbolo y significado
- El sello de Salomón, su símbolo y significado
- El hexagrama o Estrella de David y su significado
Fuentes y referencias
- Morris Jastrow, Jr., The Religion of Babylonia and Assyria, Ginn and Company, 1898 (dominio público, Project Gutenberg #20758), sobre el doble carácter de Ishtar como diosa del amor y la guerra.
- GradeSaver, «Eyes Wide Shut Symbols, Allegory and Motifs», y The Take, «Eyes Wide Shut: Ending, Themes and Symbols Explained», para la lectura cinematográfica convencional de la estrella de Ishtar en la película de Kubrick. Isaac Weishaupt, Kubrick's Code, y Vigilant Citizen, para la lectura especulativa de simbolismo oculto, identificada como tal y sin respaldo académico.
- Corán 33:40, sobre el término khātam an-nabiyyīn («Sello de los Profetas»), y bibliografía académica sobre el tema (Wikipedia, MDPI, Religions, 2020).
- The Metropolitan Museum of Art, «Geometric Patterns in Islamic Art» (ensayo académico), sobre el significado de unidad e infinito en la ornamentación geométrica islámica; Pergamino de Topkapi, manual de oficio medieval con las construcciones geométricas islámicas.
- Akta Lakota Museum & Cultural Center e International Quilt Museum (Lincoln, Nebraska), sobre la Estrella de la Mañana lakota.
- Fuentes sobre la tradición mi'kmaq del Wejkwapeniaq y la evolución de la estrella de siete a ocho puntas.
- Michael Moorcock, testimonio directo publicado en Moorcock's Miscellany, sobre el origen de la Estrella del Caos y la autoría del dibujo de Jim Cawthorn (1962).

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