Un tallo largo y decorado, un cuenco de piedra roja, plumas de águila y volutas de humo ascendiendo hacia el cielo. El calumet —conocido popularmente como pipa de la paz— fue uno de los objetos más sagrados en la vida ceremonial de las naciones indígenas de América del Norte. No era simplemente una pipa: era un instrumento de oración, un pasaporte diplomático, una herramienta de curación y un símbolo de la unión entre lo humano y lo divino que atravesó los territorios de cientos de pueblos nativos durante siglos.
