El camello simboliza la resistencia y la paciencia: la capacidad de soportar cargas y privaciones sin quejarse y sin detenerse. De ahí se derivan sus otros sentidos, según quién lo mire: riqueza e independencia para los pueblos del desierto, humildad y renuncia en la tradición cristiana, y el Oriente entero en la pintura europea.
Es también uno de los animales sobre los que más se ha inventado. Sus jorobas no llevan agua, la puerta por la que supuestamente no cabía nunca existió, y su famosa expresión altiva tiene una explicación anatómica y otra, mucho mejor, que se cuenta en el desierto desde hace siglos.
