Jakin y Boaz, las columnas del Templo de Salomón, significado y simbolismo



Dos columnas de bronce. Se elevaban a la entrada del Templo de Salomón en Jerusalén a una altura de aproximadamente 8 metros y medio de fuste más otros 2,5 metros de capitel, y su función no era estructural —no sostenían nada— sino declarativa. Sus nombres eran Jakin (יָכִין) y Boaz (בֹּעַז). Juntos significaban: Dios establece y Dios fortalece. Era la teología del Templo inscrita en bronce y visible para todo israelita que se acercara a la casa de Dios.


Esos dos pilares llevan más de tres mil años generando interpretaciones. La Biblia los describe con precisión arquitectónica. Joséfo los contextualiza en el siglo I. Albert Pike los analiza en su tratado masónico fundamental. La Cábala los convierte en los pilares laterales del árbol de la vida. Y la Iglesia católica establece una posición precisa sobre el movimiento que los adoptó.


Las columnas en la Biblia: 1 Reyes 7:21

El relato bíblico principal está en 1 Reyes 7:15-22, con un relato paralelo en 2 Crónicas 3:15-17. El versículo central es 1 Reyes 7:21:


«Y erigió las columnas en el pórtico del templo; y erigió la columna del lado derecho y la llamó Jakin; y erigió la columna del lado izquierdo y la llamó Boaz.»

1 Reyes 7:21. Biblia Reina Valera.


Las columnas fueron fabricadas en bronce por el artesano Hiram de Tiro —identificado en 2 Crónicas 2:13-14 como Huram-abi, hijo de una mujer de la tribu de Neftalí y de un padre tirio, maestro en bronce, oro, plata, piedra y madera—, por encargo del rey Salomón. Sus dimensiones exactas las proporciona Jeremías 52:21-22: cada columna medía 18 codos de altura (aproximadamente 8,2 metros) y 12 codos de circunferencia, era hueca y tenía cuatro dedos de grosor. Sus capiteles de bronce añadían otros 5 codos. Redes de bronce tachonadas con 200 granadas en filas decoraban cada capitel, rematado con motivos de lirios.


Su posición no es completamente unívoca en las fuentes. El erudito judío del siglo I Flavio Josefo, en sus Antigüedades de los Judíos, sitúa a Jakin a la derecha del visitante que entra desde el este y a Boaz a la izquierda. El comentarista rabínico Raymond Apple señala que «los comentaristas judíos de 1 Reyes 7:21 sostienen que era cuando uno estaba dentro del edificio mirando hacia la entrada al este» que Jakin quedaba a la derecha. El arqueólogo alemán Carl Watzinger (1877-1948) invirtió esa colocación tradicional en un influyente dibujo del templo del siglo XX, lo que ha generado discrepancia entre fuentes posteriores.


Las columnas no eran elementos estructurales: no sostenían el techo ni ninguna otra parte del edificio. Eran monumentos exentos, paralelos a los obeliscos egipcios o a las columnas votivas que se conocen en otros templos del Oriente Próximo. Probablemente ardían en su interior como antorchas gigantes.


La destrucción: Jeremías 52:17

Las columnas no sobrevivieron a la destrucción del Primer Templo. Cuando el ejército babilónico de Nabucodonosor saqueó Jerusalén en el año 586 a.C., Jeremías 52:17 registra:


«Y los caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las bases, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehová, y llevaron el bronce de ellos a Babilonia.»

Jeremías 52:17. El mismo episodio aparece en 2 Reyes 25:13.


Las columnas fueron cortadas en piezas para facilitar el transporte. Cuando se construyó el Segundo Templo bajo Zorobabel (circa 515 a.C.), no se erigieron pilares equivalentes y no hay registro de que se construyeran. Las columnas Jakin y Boaz existen solo en los textos, en la memoria litúrgica del judaísmo y en los millares de logias masónicas que las reproducen.


El significado hebreo de los nombres

Jakin (יָכִין, también transliterado Jachin, Jaquín, Yakin)—Albert Pike analiza la etimología en su Morals and Dogma: «El vocablo JACHIN, en hebreo, probablemente pronunciado Ya-kayan, significa como nombre verbal: Aquel que fortalece; y de ahí, firme, estable, erguido.» La raíz es el verbo kun —estar de pie, ser establecido, ser firme—. Significa «Él establecerá», «Él afirmará», un acto divino en tiempo futuro que apunta a la promesa de perpetuidad. Pike lo caracterizó como «Energía activa y vivificante».


Boaz (בֹּעַז, también transliterado Boás o Boas)—Pike analiza: «La palabra Boaz es Baaz. עז significa Fuerte, Fuerza, Poder, Refugio, Fuente de Fuerza, un Fuerte. El ב antepuesto significa 'con' o 'en', y da a la palabra la fuerza del gerundio latino roborando: Fortaleciendo.» Significa «En Él hay fuerza» o «En Él está la fortaleza». Pike lo caracterizó como «Estabilidad, Permanencia, en sentido pasivo».


Juntos forman un par complementario: Jakin es activo, Boaz es pasivo; Jakin es movimiento, Boaz es permanencia; Jakin establece, Boaz fortalece. La síntesis la expresó Pike: «La JUSTICIA y la MISERICORDIA de Dios están en equilibrio, y el resultado es ARMONÍA, porque una Única y Perfecta Sabiduría preside ambas.»


¿Por qué esos nombres? La teoría del Salmo

La teoría más extendida sobre el origen de los nombres vincula cada uno con el primer término de un versículo de los Salmos de David. La columna derecha —Jakin— recogería las primeras palabras de la promesa davídica: «Jehová establecerá (Jakin) tu trono para siempre». La columna izquierda —Boaz— recogería las primeras palabras de otra línea: «En la fortaleza (Boaz) de Jehová se regocijará el rey».


Si esta teoría es correcta, las columnas no eran decoración arquitectónica sino una declaración permanente de la teología del Pacto: la promesa de Dios a David de que su dinastía no acabaría nunca, que se cumpliría definitivamente con el Mesías prometido al pueblo de Israel. Cada israelita que cruzaba el pórtico del Templo pasaba literalmente entre las palabras de esa promesa.


Hiram Abif: el artesano y la leyenda masónica

El artesano que fabricó las columnas ocupa un lugar central en la mitología masónica bajo el nombre de Hiram Abif (o Huram-abi). La Biblia lo identifica como maestro artesano en metales, enviado por Hiram I, rey de Tiro, al servicio de Salomón. Es importante distinguirlo del rey Hiram —son dos personajes distintos—.


En la tradición masónica, Hiram Abif se convirtió en el arquitecto divino del Templo y en el protagonista de la leyenda central del grado de Maestro Masón: según el relato ritual, tres aprendices lo asesinaron para arrancarle la palabra secreta del Maestro, y su tumba fue descubierta por los compañeros que lo buscaban. La leyenda no tiene base bíblica —la Biblia no narra ningún episodio semejante— sino que es una narración iniciática elaborada en la masonería especulativa a partir del siglo XVII. La Iglesia considera esta y otras prácticas rituales masónicas incompatibles con la fe cristiana.


Jakin y Boaz en la masonería: Albert Pike

La masonería especulativa moderna adoptó las columnas Jakin y Boaz como elemento central de sus logias. Toda logia masónica tiene dos columnas a la entrada, nombradas J y B, que reproducen simbólicamente el pórtico del Templo de Salomón. Los masones del Rito de York colocan un globo celestial sobre una y un globo terrestre sobre la otra, aunque Albert Pike señala que esto no está justificado si el objetivo es imitar las columnas originales del Templo.


Albert Pike (1809-1891), jurista, general confederado y figura central del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en Estados Unidos, analizó las columnas en su obra fundamental Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry (Charleston, 1871):


«These columns were imitations, by Khūrūm, the Tyrian artist, of the great columns consecrated to the Winds and Fire, at the entrance to the famous Temple of Malkarth, in the city of Tyre.»

— Pike, Albert. Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry, cap. II. Charleston, 1871. Disponible en Project Gutenberg: gutenberg.org/ebooks/19447


Traducción: «Estas columnas eran imitaciones, llevadas a cabo por Khūrūm, el artista tirio, de las grandes columnas consagradas al Viento y al Fuego, en la entrada del famoso templo de Malkarth, en la ciudad de Tiro.»


Pike caracterizó a Jakin como «Energía activa y vivificante» y a Boaz como «Estabilidad y Permanencia en sentido pasivo». La dualidad activo-pasivo, fuerte-estable, es el principio organizador de la simbología masónica de las columnas. Pike añadió que su significado simbólico completo «no es para el aprendiz» sino para el adepto, y que puede encontrarse en la Cábala.


En la Cábala judía —no en las corrientes esotéricas occidentales que la adaptan— el árbol de la vida tiene tres pilares: el derecho de la Misericordia (Jesed), el izquierdo de la Severidad (Gevurá) y el central del Equilibrio. La masonería tomó de este esquema la distribución tripartita de su logia: columna J a la derecha, columna B a la izquierda, Maestro de la logia en el centro. Es importante señalar que esta identificación es de origen masónico, no un uso establecido en el judaísmo rabínico.


La incompatibilidad entre el significado bíblico y el masónico

El artículo ha presentado hasta aquí dos lecturas de los mismos objetos: la bíblica y la masónica. La diferencia entre ambas no es de detalle sino de fundamento, y conviene explicitarla con precisión.


El significado bíblico es teológico; el masónico es filosófico

En la Biblia, los pilares son declaraciones del Pacto de Dios con David. «Él establecerá» (Jakin) y «En Él hay fuerza» (Boaz) son promesas divinas concretas, enraizadas en la historia de Israel y orientadas a un cumplimiento mesiánico. El rey Salomón los nombró así para que cada israelita que entrara al Templo pasara literalmente entre las palabras de ese Pacto. No son principios abstractos sino testimonios históricos de la fidelidad de Dios.


La masonería especulativa —en la formulación de Albert Pike— convierte esos mismos nombres en categorías filosóficas: «energía activa y vivificante» (Jakin) y «estabilidad y permanencia en sentido pasivo» (Boaz). La riqueza teológica del Pacto —la alianza de Dios con un pueblo, la promesa de un Mesías, la morada de Dios entre los hombres— queda reemplazada por una dualidad metafísica abstracta. El símbolo se usa, pero su contenido se vacía.


La leyenda de Hiram Abif no tiene base bíblica

La Biblia menciona a Hiram de Tiro como artesano del metal (1 Reyes 7:13-14; 2 Crónicas 2:13-14). Eso es todo. No hay ningún pasaje bíblico que narre su asesinato, su palabra secreta, la búsqueda de su tumba ni ninguno de los elementos centrales de la leyenda que ocupa el corazón del ritual del grado de Maestro Masón. La leyenda masónica de Hiram Abif es una construcción del siglo XVII-XVIII que toma un personaje bíblico real y le superpone un relato iniciático de invención posterior, sin base en los textos sagrados que afirma venerar.


El teólogo y estudioso masónico Arturo de Hoyos, en su edición anotada de Morals and Dogma (2011), reconoce explícitamente que la leyenda «no pretende ser historia» sino alegoría moral. Pero el uso de nombre, lugar y período bíblicos específicos genera en el lector una impresión de continuidad con la Escritura que los propios textos masónicos no sostienen.


Las columnas fueron destruidas y no reemplazadas

Un dato bíblico de singular importancia para la evaluación teológica de su uso posterior: cuando los babilonios destruyeron Jerusalén en 586 a.C. (Jeremías 52:17), las columnas fueron cortadas en piezas y llevadas a Babilonia. Cuando se construyó el Segundo Templo bajo Zorobabel, no se levantaron pilares equivalentes. No hay registro de que Dios mandara hacerlos de nuevo, ni de que los sacerdotes consideraran necesario reemplazarlos.


La masonería, en cambio, los resucita como objetos rituales permanentes en cada logia del mundo. La perspectiva cristiana observa en esto una apropiación de símbolos bíblicos históricos para un sistema de significados ajeno a la revelación que los originó.


El uso del Nombre y los símbolos divinos fuera de su contexto

Los rituales masónicos de los grados superiores incorporan el Nombre divino tetragrámatico, referencias al Templo, símbolos sacerdotales y vocabulario bíblico dentro de un sistema iniciático que la Iglesia considera incompatible con la fe cristiana. La objeción no es que se citen la Biblia o el Templo —los predicadores cristianos lo hacen constantemente— sino que esos elementos se usan como parte de un sistema de iniciación progresiva, de secreto ritual y de moral natural que prescinde del Evangelio como fundamento.


La encíclica Humanum Genus de León XIII (1884) señaló que la masonería opera «para la destrucción de todo el orden religioso y civil establecido por el Cristianismo», no porque use símbolos bíblicos, sino porque el sistema en su conjunto orienta al iniciado hacia una religiosidad natural deísta que desplaza al Cristo revelado.


La posición de la Iglesia católica sobre la masonería

La Iglesia ha condenado la masonería de forma reiterada desde el siglo XVIII, comenzando con la constitución apostólica In Eminenti del papa Clemente XII en 1738. La encíclica Humanum Genus del papa León XIII (1884) es la condena más extensa, y la Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe del cardenal Ratzinger, del 26 de noviembre de 1983, es la más reciente:


«Los fieles que pertenecen a las asociaciones masónicas están en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la Santa Comunión.»

— Cardenal Joseph Ratzinger. Declaración sobre las asociaciones masónicas. Congregación para la Doctrina de la Fe, 26 de noviembre de 1983.


La incompatibilidad no reside en el uso de los símbolos del Templo en sí —también las iglesias católicas y los escritores teológicos los analizan— sino en el sistema filosófico y ritual de la masonería como conjunto, que León XIII consideró opuesto a los principios del orden cristiano. El Canon 1374 del Código de Derecho Canónico de 1983 establece penas para quienes se inscriben en asociaciones que maquinan contra la Iglesia.


Las variantes ortográficas: Jachin, Jakin, Jaquin, Hakim

La forma hebraica original es יָכִין (Yāḵīn). En español, las variantes documentadas incluyen Jaquín, Jaquin, Jakin, Jachin, Joachim y Hakim según la traducción bíblica, el sistema de transliteración y la época. El nombre de la columna izquierda, בֹּעַז (Bōʿaz), aparece como Boaz, Boás o Boas. En las búsquedas en español, «jakin y boaz» y «jaquin y boaz» son los términos más usados.


Preguntas frecuentes

¿Qué significan Jakin y Boaz?

En hebreo, Jakin significa «Él establecerá» (activo, dinámico) y Boaz significa «En Él hay fuerza» (pasivo, permanente). Juntos forman una declaración del Pacto: Dios establece y Dios fortalece. Son los nombres de los dos pilares de bronce del pórtico del Templo de Salomón.


¿Dónde están en la Biblia?

En 1 Reyes 7:21 y 2 Crónicas 3:17. Fueron destruidos por los babilonios en 586 a.C. (Jeremías 52:17) y no fueron reemplazados en el Segundo Templo.


¿Qué simbolizan en la masonería?

Los principios duales en equilibrio: activo-pasivo, fuerza-estabilidad. Albert Pike los analizó en Morals and Dogma (Gutenberg ebook 19447) e identificó a Jakin con energía activa y a Boaz con permanencia pasiva. Son los pilares de toda logia masónica.


¿Qué relación tienen con la Cábala?

Corresponden a los dos pilares laterales del árbol de la vida: Jakin es el pilar de la Misericordia (Jesed) y Boaz es el pilar de la Severidad (Gevurá). El tercer pilar, central, representa el equilibrio entre ambas fuerzas.


Fuentes y referencias

  • Pike, Albert. Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry. Charleston, 1871. Disponible en Project Gutenberg: gutenberg.org/ebooks/19447
  • Biblia Reina Valera. 1 Reyes 7:15-22; 2 Crónicas 3:15-17; Jeremías 52:17.
  • Flavio Josefo. Antigüedades de los Judíos, libro VIII, cap. III. Siglo I d.C.
  • Ratzinger, cardenal Joseph. Declaración sobre las asociaciones masónicas. Congregación para la Doctrina de la Fe, 26 de noviembre de 1983.
  • León XIII. Encíclica Humanum Genus. Roma, 20 de abril de 1884. Disponible en vatican.va
  • Wikipedia. «Boaz and Jachin». Disponible en en.wikipedia.org/wiki/Boaz_and_Jachin