El mito de Dionisio-Baco.

Dionisio-Baco-mitologia-simbolo-significado



El dios Baco para los romanos o Dionisio para los griegos, es uno de los más populares de aquellos que son llamados “dioses menores” en el panteón olímpico, hijo de Zeus y Sémele, una princesa mortal, hija del rey Cadmo de Tebas, fue criado por su tía Ino y más tarde por las ninfas del monte Nisa, siendo aún un jovencito descubrió la forma de obtener vino de las uvas y desde ese momento fue recorriendo el mundo enseñando el arte de la viticultura, acompañado por un séquito de sátiros, ménades y silenos. En sus numerosas aventuras y conquistas no solo expande la cultura griega a través del mundo sino que también conoce a la bella Ariadna casándose con ella.
Baco no es representado como niño o como hombre sino como un eterno adolescente, simbolizando el espíritu de energía, astucia y sabiduría, arquetipo del embaucador presente en todas las mitologías del mundo.

Esta es parte de la historia Baco. 

La historia de Baco Tebano, hijo de Júpiter y Sémele  es ésta, muerta su madre, cuando aún estaba en cinta de él, Júpiter lo salva colocándolo en su muslo, en el que permaneció todo el tiempo que faltaba a su madre para darlo a luz; por cuya causa a Baco se llamó  Bimater, es decir, hijo de dos madres. En otros autores la ninfa  Dircea, hija del río Aqueloo, lo libró del incendio que consumía a su madre, Baco, así que al nacer fue confiado a los cuidados de Ino, su tía, y luego a los de las ninfas de Nisa: según el autor Luciano, Mercurio lo condujo al instante que nació a las ninfas de Nisa en Arabia. Apolonio cuenta que fue entregado a una ninfa de la isla de Eubea: otros autores suponen que fue llevado a la isla de Naxos por la ménade Clite, la náyade Filia y Foroneo.
Pausanias refiere una tradición que se conservaba en Brasias, villa de Laconia, en el Peloponeso. Cadmo, dice, noticioso de los amores de su hija Sémele
, la hizo encerrar con su hijo en un arca y mandó la arrojaran al mar: flotando el arca sobre las aguas, éstas la echaron a las costas de Brasias, cuyos habitantes la hallaron, habiendo muerto Sémele, pero no su hijo, que todavía daba señales de vida: salvando a éste, cuidaron luego de su infancia. La tradición más admitida es que Baco, al momento de nacer, pasó a poder de Ino, su tía, la cual lo educó con el auxilio de las Horas, las Híades y las Ninfas hasta que estuvo en edad de ser instruido por las Musas y Sileno. Durante su infancia, Baco fue perseguido por el odio de Juno, rival de Sémele, enviándole mientras dormía una anfisbena, serpiente de dos cabezas, que el dios mató entre sus manos.
Del cuidado de las ninfas, Baco pasó al de las Musas y Sileno; iniciándole aquellas en el conocimiento de las bellas artes y sobre todo en la armonía y el baile. Sileno le instruyó además en el cultivo de la vid y en la fabricación del vino. Según otros autores, este arbusto precioso nació del cuerpo del joven sátiro Ampelo, ( Ampelos en griego significa vid), favorito de Baco.
El dios llegado a mayor edad partió para el Oriente decidido a llevar a estas lejanas regiones la civilización y el arte de hacer el vino. Acompañado de las Horas, las Ninfas, cambiadas luego en las estrellas Híades, y de Sileno; lo fue igualmente en esta expedición de los Silenos, los Panes, los Fáunicos, como también de los Cabiros de Samotracia, los Coribantes, los Cúreles, ministros de Cibeles y por último de Aristeo, el inventor de la miel. Con todo este séquito arribó a las Indias, en donde luchó con buen éxito, pues impuso sus leyes a todos los pueblos de esta vastísima península.
 Según dice un mitólogo, el dios, haciendo un cambio repentino de itinerario, marchó a Siria, deteniéndose poco tiempo en las márgenes del rio Orontes, llamado primero Typhon, en la corte del rey Staphylo (racimo), padre de Botrys (la uva), esposo de Methe (la embriaguez), que tenia por oficial primero de su palacio a Pithos (el tonel)
Baco, vencedor de la India y de todas las regiones que la separan del Asia anterior, dio la vuelta hacia el Oeste. En Tiro hizo sus regalos a Hércules, con quien más tarde empeñó una lucha, que se decidió en su favor. En Berilo disputó a Neptuno la mano de la hermosa Beroe que al fin Júpiter adjudicó al dios de las aguas. Marchando en seguida a Creta, se detuvo en Naxos, donde quedándose dormido en la playa, iba a ser robado por los piratas Tirrenios, cuando una resplandeciente transfiguración revela a los impíos que su cautivo era un dios. Entonces, arrojándose ellos en las aguas, son metamorfoseados en delfines, menos Acete, su jefe, que librado él, solo de la suerte de sus compañeros, empezó a predicar que solo Baco era el hijo divino de Sémele. Ya en Beocia, Baco vuelve a su patria natal; los Tebanos le acogen con júbilo, mas Penteo, rey entonces de Tebas, se irrita del entusiasmo que causa el nuevo culto y hace que Baco, o más bien Acete, sea reducido a prisión. Apenas la noche comienza, cuando las cadenas de Acete caen hechas pedazos y las puertas se abren girando sobre sus goznes sin causar ruido: Acete quedó libre. Las tres hijas de Cadmo, en un acceso de frenesí, hicieron pedazos a Penteo en las fiestas de las Bacanales, creyendo que despedazaban un novillo. Pero las Miniades por haberse burlado de sus ceremonias, fueron metamorfoseada en murciélagos Baco, viniendo en seguida al Peloponeso, recibió de Icario la mas afectuosa hospitalidad. Se metamorfoseó en un racimo de uva para seducir a Erigona, hija de Icario. En las cercanías de Patras, en Acaía, los Panes le tendieron lazos, hallándose expuesto a grandes peligros. En Argos tuvo que sostener un combate con Perseo, en el que perdió bajo los muros de la población, muchas de sus Bacantes: finalmente, Mercurio descendió de los cielos, para reconciliar al héroe  con el dios, y lo consiguió.
Probablemente hacia esta época se debe colocar el arribo de Baco en la isla de Naxos, aunque otros autores dicen que llegó de su regreso de la India en tiempo de su travesía de Asia a Europa. Baco encontró en esta isla a Ariadna, hija de Minos, rey de Creta, a Ariadna, que acababa de ser abandonada por Teseo. Condolido de sus lágrimas y seducido por sus encantos, la hizo su esposa, regalándole una corona de oro engastada en pedrería, obra maestra de Vulcano, corona que por muerte de Ariadna fue puesta en el rango de las constelaciones.
En Delfos, Baco fue admitido al honor de compartir con Apolo el privilegio de dar oráculos. Sin embargo, sus peregrinaciones aun no habían terminado. Según algunos, entonces y no durante su expedición a las Indias, fue atacado de locura: Juno, dicen los mitólogos, le envió este acceso de delirio, el cual le impulsó a recorrer toda la tierra. En Egipto se presentó en la corte del rey Proteo. En Tracia, el rey Licurgo tuvo que castigarle, no pudiendo volver allí hasta que le obligó a que se fugara. En Frigia, en la villa de Cibeles, a donde vino, fue admitido por la diosa del mismo nombre (Cibeles) en las iniciaciones y misterios.
Tal fue Baco en la tierra, en el cielo, bien antes o bien después de estos sucesos, tomó parte en la guerra de los dioses metamorfoseándose en león y bajo cuya forma hizo pedazos a Beco. Según otros autores los gigantes dan muerte a Baco: entonces Minerva coge su cabeza palpitante, la presenta a Júpiter, quien recogiendo sus esparcidos miembros, vuelve a la vida a su hijo, después que éste ha pasado tres días en el imperio de la negra Proserpina.
El culto de Baco fue general en las Indias, en Tracia y en toda  Grecia. Se celebraban en su honor muchas fiestas, siendo magníficas en Atenas las Bacanales, sus sacerdotisas se llamaban Bacantes.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Redes Sociales