El Auseklis es dos cosas al mismo tiempo, y esa doble naturaleza explica buena parte de su fuerza. Es un dios: la estrella de la mañana de la mitología letona, el lucero que anuncia el amanecer. Y es un dibujo: una estrella de ocho puntas que durante siglos se bordó en mitones, se tejió en mantas y se talló sobre los dinteles de las casas para que ninguna criatura nocturna cruzara la puerta. Ese segundo Auseklis, el de las manos de las tejedoras, terminó ondeando en las manifestaciones que devolvieron a Letonia su independencia.
| Auseklis de un vistazo | |
|---|---|
| Qué es | Dios letón de la estrella de la mañana y la estrella de ocho puntas que lo representa |
| Cuerpo celeste | El planeta Venus, llamado Lielais Auseklis, el Gran Auseklis |
| Género | Masculino en Letonia; su equivalente lituano, Aušrinė, es femenino |
| Prometida | Saules meita, la Hija del Sol — no Saule, que es la madre |
| Rival | Mēness, la luna, que le arrebata la novia y es castigado por ello |
| Función del símbolo | Protección nocturna; una de las dos cruces contra el Lietuvēns |
| Regla de trazado | De un solo movimiento continuo, sin levantar la mano |
| Vigencia | Emblema del movimiento independentista letón (1986-1991) |
Quién es Auseklis y cómo lo conocemos
El nombre viene de la raíz báltica aus-, «alba», con el sufijo -eklis, y pertenece a una de las familias de nombres divinos mejor documentadas del mundo indoeuropeo: la misma de la Ushas védica, la Eos griega y la Aurora romana. Los letones tenían además una colección de diminutivos afectuosos para él —ausekliņš, auseklītis, ausekliņis—, que es la clase de detalle lingüístico que revela cuánto quería un pueblo a una divinidad.
Hay un dato que llama la atención en cuanto se compara con la orilla de enfrente: en Letonia, Auseklis es masculino; en Lituania, la misma divinidad es femenina y se llama Aušrinė. Dos ramas del mismo pueblo báltico, el mismo lucero, la misma raíz lingüística y géneros opuestos.
Ahora bien, conviene decir algo sobre cómo sabemos todo esto, porque explica por qué las fuentes discrepan tanto entre sí. Letonia se cristianizó en el siglo XII, y no existe ningún texto antiguo que describa su panteón. Prácticamente todo lo que se sabe de Auseklis proviene de las dainas, las canciones populares letonas, transmitidas oralmente durante siglos y recogidas por escrito recién a partir del siglo XIX. Son cientos de miles de cuartetas breves, y en ellas los dioses aparecen de refilón, en imágenes sueltas, sin una narración ordenada. De ahí que los especialistas reconstruyan los mitos a partir de fragmentos y no siempre coincidan.
En esa reconstrucción, Auseklis es la tercera divinidad celeste en importancia, después de Saule (el Sol, femenino) y Mēness (la Luna, masculino). Se lo identifica habitualmente con el planeta Venus: hay constancia de que a Venus se lo llamaba Lielais Auseklis, el Gran Auseklis. El gran estudioso letón de la religión báltica, Haralds Biezais, lo consideraba hijo de Dievs, el dios del cielo; otras lecturas lo hacen hijo de Saule o simplemente una divinidad menor e independiente. Marija Gimbutas lo describía como un dievaitis, un diosecillo joven, que aparece montando un caballo que le regaló el Sol.
Ese aire juvenil es constante en las canciones. Auseklis es el más joven de los dioses celestes, demasiado joven para trabajar con los demás, juguetón, un poco irresponsable. Algunas dainas incluso advierten que quizá no convenga entregarle a la Hija del Sol precisamente por eso.
El mito de las bodas celestiales
Lo más parecido a una trama central que tiene la mitología letona es el ciclo de las bodas celestiales, y Auseklis está en el centro. Es, además, una lección de astronomía disfrazada de drama familiar: todo lo que ocurre en el relato se corresponde con algo que cualquiera puede comprobar mirando el cielo.
El punto de partida es que Auseklis es el prometido legítimo de Saules meita, la Hija del Sol. No es el único pretendiente —también la cortejan los Dieva dēli, los Hijos de Dievs, y el propio Mēness—, pero en la mayoría de las versiones el compromiso es suyo.
El problema es que Auseklis desaparece. Como lucero del alba que es, se hunde bajo el horizonte y pasa temporadas fuera del cielo nocturno. Y mientras está ausente, quien tiene el turno de vigilancia es Mēness, la luna, cuyo oficio consiste en contar las estrellas cada noche. Las canciones cuentan que Mēness, contando, encuentra siempre que falta una: la de Auseklis. Y en lugar de esperarlo, aprovecha la ausencia. Traiciona a su compañero y se lleva a la Hija del Sol.
El castigo es de una brutalidad muy física. La familia de la novia, con la ayuda de Pērkons —el dios del trueno, el equivalente báltico de Thor y de Perún, armado con hachas y rayos—, toma una espada y corta a Mēness en pedazos.
Y aquí está la parte que vuelve al relato una explicación del mundo: por eso la luna aparece rebanada. Sus fases son las cicatrices de aquel castigo, que se repiten mes tras mes porque el culpable nunca escarmienta. Y por eso, además, el sol y la luna no se dejan ver juntos en un cielo despejado: el marido infiel quedó desterrado de la presencia de su esposa. Algunas versiones añaden que Saule pasó tres años recogiendo los pedazos de su marido y solo consiguió reensamblarlo al cuarto, colocando la última pieza.
Mientras tanto, ¿dónde anda Auseklis en esas noches en que Mēness lo cuenta y no lo encuentra? Las dainas lo imaginan cosiendo camisas, forjando monedas de oro o, simplemente, buscando a su amada. Es una ausencia de novio joven, no de dios ausente.
El símbolo: por qué se dibuja de un solo trazo
Gráficamente, el Auseklis es una estrella de ocho puntas regular, un octagrama formado por el cruce de líneas rectas y oblicuas. Los investigadores letones del ornamento lo describen como la variante más lujosa del signo de la estrella, cuya forma básica es simplemente la cruz.
La regla más conocida sobre el símbolo es que debe trazarse de un solo movimiento continuo, sin separar la mano de la superficie. Esa prescripción suele repetirse sin explicación, y tiene una razón concreta que vale la pena contar.
En el folclore letón existe el Lietuvēns, un espíritu nocturno maligno que se sienta sobre el pecho de quien duerme y lo asfixia —la misma figura que en otras tradiciones europeas da nombre a la pesadilla—. Contra él se conocían dos defensas gráficas, llamadas precisamente «las cruces del Lietuvēns»: el Auseklis y el pentagrama. Es un detalle notable, porque el pentagrama representa a Venus en otras culturas, lo que ha llevado a sospechar que ambas figuras fueron originalmente símbolos del mismo dios, el de la estrella de la mañana. Y en los dos casos la condición era la misma: la protección solo funcionaba si el signo se trazaba sin levantar la mano.
La lógica es transparente. Un trazo continuo no tiene puertas: no hay ningún punto por donde una criatura pueda colarse dentro de la figura. Dibujarlo bien era, literalmente, cerrar el cerco.
El Auseklis en la vida cotidiana
El símbolo no vivía en templos sino en objetos de uso diario y casi siempre estaba asociado a la noche o al peligro.
Se bordaba en mantas, porque dormir bajo una manta estrellada mantenía el alma a salvo. Se tejía en mitones y en cinturones, prendas que se regalaban en las bodas y que se llevaban puestas en los viajes. Se tallaba o se pintaba sobre los dinteles de las puertas y los marcos de las ventanas, en los edificios de la granja y en las herramientas. Y también se ponía en las mantas de los caballos, que dormían fuera y quedaban expuestos.
Es decir: se lo usaba exactamente donde había un umbral que cuidar —una puerta, una ventana, el borde del sueño, el comienzo de un viaje—. La estrella que anuncia el fin de la noche protegía a quien tenía que atravesarla.
Del ornamento al emblema nacional
La historia moderna del Auseklis tiene tres momentos, y el tercero es el que lo convirtió en lo que es hoy.
El primero es de laboratorio. Fueron los investigadores letones del ornamento popular quienes, en la década de 1930, empezaron a usar sistemáticamente el nombre «Auseklis» para designar a la estrella de ocho puntas. De la literatura especializada, el término pasó al uso general, hasta volverse el nombre corriente del motivo. Conviene saberlo porque significa que la asociación fija entre el dios y ese dibujo concreto es más reciente de lo que parece, aunque ambos por separado sean muy antiguos.
El segundo es militar: la Guardia Nacional letona, los Aizsargi, adoptó el Auseklis como emblema entre 1937 y 1940, hasta que la ocupación soviética disolvió la organización.
El tercero es el decisivo. Entre 1986 y 1991, Letonia vivió el período que allí se conoce como el Tercer Despertar —Trešā Atmoda—, un movimiento de resistencia no violenta contra la ocupación soviética que forma parte de lo que en el resto del mundo se llamó la Revolución Cantada. Fue el tiempo de la Vía Báltica, la cadena humana de dos millones de personas que en 1989 unió las tres capitales bálticas.
En ese movimiento hicieron falta símbolos, y hubo dos por encima de todos. El primero, la bandera roja-blanca-roja prohibida por los soviéticos. El segundo, el Auseklis. Un estudio académico dedicado específicamente a la cuestión —The Symbol of the Morning Star During the Third Awakening in Latvia— lo formula sin rodeos: después de la bandera, el octagrama fue la imagen visual más potente del reclamo de independencia. Letonia declaró la restauración de su independencia el 4 de mayo de 1990 y la completó el 21 de agosto de 1991.
Vale la pena detenerse en lo que eso significa. Un motivo que las abuelas tejían en mitones para que a los nietos no los ahogara un espíritu mientras dormían terminó pintado en pancartas, porque un símbolo que el ocupante no podía prohibir sin prohibir también las mantas y los trajes tradicionales resulta muy difícil de reprimir. La estrella que anunciaba el fin de la noche volvió a servir para lo mismo.
Hoy el Auseklis sigue plenamente vivo en Letonia: aparece en fachadas de edificios de Riga, en el diseño de baldosas urbanas, en joyería, en identidad gráfica y, por supuesto, en los textiles de siempre.
Cuatro precisiones frecuentes
No estaba enamorado de Saule, sino de su hija
Es el error más repetido en español. Saule es la diosa Sol, y es la madre. La prometida de Auseklis es Saules meita, la Hija del Sol, un personaje distinto dentro del mismo mito. Confundirlas desarma el relato entero, porque es precisamente la madre quien castiga al raptor de su hija.
No es uno de dos hermanos gemelos
Los gemelos de la mitología letona son los Dieva dēli, los Hijos de Dievs, equivalentes bálticos de los Ashvins védicos y de los Dioscuros griegos. Son un grupo aparte, y en el ciclo de las bodas celestiales compiten con Auseklis por la misma novia. Auseklis personifica a Venus él solo.
El caballo es suyo, no de la luna
Circula la idea de que Mēness aparece a veces en forma de caballo. No se encontró ninguna fuente que lo respalde. Lo que sí está documentado es que Auseklis tiene caballo: Marija Gimbutas lo describe apareciendo montado en uno que le compró o le regaló el Sol, un detalle acorde con su carácter de dios joven.
Antiguo el dios, más tardío el ornamento
Conviene separar tres cosas que suelen presentarse como una sola. La estrella de ocho puntas como forma geométrica es antiquísima y aparece en culturas muy alejadas entre sí, desde la estrella de Ishtar en Mesopotamia —que también representaba a Venus— hasta el arte islámico. El dios Auseklis es igualmente prehistórico, de raíz indoeuropea. Pero el motivo estelar en el material arqueológico específicamente letón aparece bastante tarde, hacia los siglos XVI y XVII, y está más extendido entre los pueblos fino-ugrios, por lo que se ha planteado que en Letonia pueda ser un préstamo: de hecho, es más frecuente en los antiguos asentamientos livonios. Y, como se dijo más arriba, el nombre «Auseklis» se fijó para el ornamento recién en los años treinta del siglo XX. Ninguno de estos matices le quita nada al símbolo; solo ordenan una historia que suele contarse aplastada en una sola capa.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Auseklis?
Es a la vez un dios y un símbolo. Auseklis es el dios letón de la estrella de la mañana, identificado con el planeta Venus, y también el nombre de la estrella de ocho puntas que lo representa, uno de los ornamentos más reconocibles de la cultura letona. Su nombre viene de la raíz aus, alba, la misma familia lingüística que la Aurora romana y la Eos griega.
¿Cuál es el mito de Auseklis y la Hija del Sol?
Auseklis era el prometido legítimo de Saules meita, la Hija del Sol. Mientras él estaba ausente, bajo el horizonte, la luna Mēness, cuyo oficio era contar las estrellas cada noche, lo traicionó y se llevó a la novia. Como castigo, Pērkons, el dios del trueno, cortó a Mēness en pedazos con una espada. Por eso, según las canciones populares letonas, la luna aparece rebanada a lo largo de sus fases.
¿Auseklis estaba enamorado de Saule?
No, y es una confusión frecuente. Saule es la diosa Sol, madre. La prometida de Auseklis es su hija, Saules meita, la hija del Sol. Se trata de dos personajes distintos del mismo mito, y confundirlos cambia por completo el sentido del relato de las bodas celestiales.
¿Por qué el Auseklis debe dibujarse sin levantar la mano?
Porque en el folclore letón el Auseklis es una de las dos cruces del Lietuvēns, el espíritu nocturno que se sentaba sobre el pecho del durmiente para asfixiarlo. La otra es el pentagrama. La tradición sostenía que ambas figuras solo protegían si se trazaban de un solo movimiento continuo, sin separar la mano de la superficie.
¿Es antiguo el símbolo del Auseklis?
Conviene separar dos cosas. La estrella de ocho puntas como forma es antiquísima y aparece en muchas culturas, desde Mesopotamia hasta el arte islámico. El dios Auseklis también es prehistórico. Pero el motivo estelar en el material arqueológico letón aparece recién hacia los siglos XVI y XVII, y el nombre Auseklis se aplicó al ornamento de forma sistemática recién en la década de 1930, a partir de los estudios letones sobre ornamentos populares.
¿Qué papel tuvo el Auseklis en la independencia de Letonia?
Durante el Tercer Despertar, entre 1986 y 1991, el Auseklis fue, después de la bandera roja-blanca-roja, el símbolo visual más potente del movimiento independentista letón frente a la ocupación soviética. Un ornamento de mantas y mitones se convirtió en emblema de una resistencia no violenta que terminó con la restauración de la independencia.
¿Auseklis es un dios masculino o femenino?
En Letonia es masculino. Su equivalente lituano, Aušrinė, es femenino, aunque ambos nombres proceden de la misma raíz indoeuropea del alba. Es uno de los casos más claros de cómo dos ramas de un mismo pueblo báltico desarrollaron la misma divinidad astral en géneros opuestos.
Mira también
- ⭐ La estrella de ocho puntas — el octagrama en las demás culturas que lo usaron, de Mesopotamia al arte islámico
- 🇱🇻 Símbolos letones y su significado — el repertorio completo de signos del ornamento letón
- ✨ La estrella de Ishtar — la otra gran estrella de ocho puntas que representa a Venus
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Fuentes
Fuentes académicas
- Haralds Biezais, principal estudioso de la religión báltica, sobre Auseklis como hijo de Dievs y primer prometido de Saules meita.
- Elza Kokare, sobre el ciclo mitológico de las bodas celestiales y el lugar de Auseklis en él.
- Marija Gimbutas, sobre Auseklis como dievaitis y el caballo que le entregó el Sol.
- The Symbol of the Morning Star During the Third Awakening in Latvia (1986-1991): From Cultural Opposition to Non-Violent Resistance, sobre el uso del Auseklis en el movimiento independentista.
- Encyclopedia of Religion, entrada «Saule», sobre el ciclo de las bodas celestiales y los pretendientes de Saules meita.
Obras de referencia consultadas
- Encyclopaedia Britannica, entrada «Auseklis», para la relación con Mēness y Saules meita y la diferencia de género con la lituana Aušrinė.
- Wikipedia, entradas «Auseklis» y «Lietuvēns», para la etimología, las cruces del Lietuvēns y la regla del trazo continuo.
- Repertorios letones de ornamento popular, para la datación del motivo estelar en el material arqueológico y su difusión entre pueblos fino-ugrios y en los asentamientos livonios.
Nota sobre las fuentes: Letonia se cristianizó en el siglo XII y no conserva textos antiguos sobre su panteón. Todo lo que se sabe de Auseklis procede de las dainas, las canciones populares recogidas a partir del siglo XIX, y de la reconstrucción que los especialistas han hecho a partir de ellas. Por eso las fuentes discrepan en varios puntos, y este artículo lo señala donde ocurre.
