El halcón es el ave rapaz diurna del género Falco y uno de los símbolos solares y reales más antiguos de la humanidad: encarnó al dios egipcio Horus, fue el mensajero veloz de Apolo y sirvió de emblema a reyes y reinas durante cuatro mil años. Su significado central es la realeza que vigila desde lo alto, unida a la velocidad y a la victoria.
Esa es la capa luminosa. Pero la fuente escrita más antigua que habla del halcón en Occidente no lo presenta como emblema glorioso, sino como la voz del fuerte que aplasta al débil, y los bestiarios medievales lo convirtieron en imagen del hipócrita. Entre esas dos lecturas se mueve el simbolismo entero del halcón. Al final del artículo se rastrean cinco errores que se repiten en casi cualquier búsqueda sobre el tema, empezando por el más difundido: que los aztecas lo consideraban mensajero de los dioses.
| Nombre y origen | Del latín tardío falco, falconis, probablemente de falx, hoz |
|---|---|
| Clasificación | Familia Falconidae, género Falco (Linneo, 1758), unas 40 especies |
| Significado central | Realeza solar, vigilancia desde lo alto, velocidad, victoria |
| Significado inverso | Rapacidad, ley del más fuerte, hipocresía (bestiarios medievales) |
| Divinidad principal | Horus, dios egipcio del cielo y patrono de la realeza |
| Fuente escrita más antigua | Hesíodo, Trabajos y días, versos 202 a 212 (siglo VII a. C.) |
| Ciudad sagrada | Nekhen, llamada Hierakónpolis o ciudad de los halcones, Alto Egipto |
| Pieza que se conserva | Cabeza de oro del halcón Horus, Museo Egipcio de El Cairo, inv. JE 32158 |
| Vigencia actual | La cetrería es patrimonio inmaterial de la UNESCO desde 2010, con 24 países en 2021 |
- Origen del nombre: el ave que se llama como una hoz
- El halcón en el antiguo Egipto: Horus y la ciudad de los halcones
- Grecia y Roma: el mensajero de Apolo y la fábula más antigua
- El halcón que robó el soma: la India védica
- Irán: la gloria real que huye en forma de ave
- El halcón en la Biblia y en los bestiarios cristianos
- Irlanda: el halcón de Achill, el ave más vieja de la isla
- Cetrería: cómo el halcón se volvió emblema de nobleza
- Heráldica y política: del blasón de Ana Bolena a los halcones y palomas
- No confundir con
- Errores frecuentes sobre el halcón
- Qué queda hoy del símbolo del halcón
- Preguntas frecuentes
Origen del nombre: el ave que se llama como una hoz
La palabra española halcón procede del latín tardío falco, falconis. De la misma raíz salieron el portugués falcão, el italiano falcone, el catalán falcó, el francés antiguo faucon y el alemán Falke. La forma castellana con h inicial es el resultado de la aspiración de la f latina, el mismo fenómeno que convirtió ficus en higo y farina en harina, y por eso el apellido conserva las tres variantes: Falcón, Halcón y Alcón.
Sobre el origen último hay dos hipótesis, y conviene no fundirlas. La primera, que es la que sostuvieron los gramáticos latinos y que en español recogieron Sebastián de Covarrubias y Joan Corominas, deriva falco de falx, falcis, la hoz, por la curvatura de las garras. Si esa lectura es correcta, halcón y hoz son la misma palabra: falcem vocalizó la l, monoptongó el diptongo y aspiró la f hasta dar hoz. También de falx viene falcata, el nombre romano de la espada curva de los íberos.
La segunda hipótesis, defendida entre otros por Calvert Watkins, hace de falco un préstamo germánico, *falkon, con el sentido de ave gris, desde la raíz indoeuropea *pel-, pálido. Tiene una consecuencia curiosa: esa misma raíz está detrás del latín palumbes, de donde sale paloma. Bajo esa lectura, el cazador y su presa clásica serían parientes lingüísticos. El argumento en contra es de historia cultural: la cetrería llegó a Europa desde Oriente y los germanos la aprendieron de los romanos, no al revés.
La nomenclatura científica conservó ambas cosas. Linneo estableció el género Falco en 1758, y el nombre de la especie más famosa, Falco peregrinus, significa literalmente halcón viajero, por sus desplazamientos estacionales. El término tradicional para el macho, terzuelo o tercerol, viene del latín tertius: el macho mide alrededor de un tercio menos que la hembra.
El halcón en el antiguo Egipto: Horus y la ciudad de los halcones
Ninguna cultura llevó el símbolo del halcón tan lejos como Egipto. Desde el período predinástico, Horus fue el dios del cielo representado como halcón o como hombre con cabeza de halcón. La imagen es literal y física: el ave vuela más alto que cualquier otra del valle del Nilo, de modo que sus alas extendidas son la bóveda celeste, y sus dos ojos, el sol y la luna. Cuando Seth le arranca uno en el combate por la herencia de Osiris, lo que se pierde es un astro, y el Ojo de Horus restaurado se vuelve el amuleto de la integridad recobrada.
La capital religiosa y política del Alto Egipto al final de la prehistoria, hacia 3200 a. C., se llamaba Nekhen. Los griegos la tradujeron como Hierakónpolis, Hierákon pólis, ciudad de los halcones, en referencia directa a Horus. Bajo el suelo de la cámara principal de su templo apareció una de las piezas más impresionantes del arte egipcio: una cabeza de halcón de oro batido, coronada por un tocado de dos plumas y un uraeus, con los ojos formados por una sola varilla de obsidiana pulida que atraviesa el cráneo. Es de la dinastía VI, alrededor de 2345 a 2181 a. C., estaba fijada a un cuerpo de cobre y hoy se conserva en el Museo Egipcio de El Cairo con el número de inventario JE 32158.
El halcón organizó también la escritura del poder. El nombre más antiguo del faraón, el llamado nombre de Horus, se escribía dentro de un rectángulo que representa la fachada del palacio, el serekh (se pronuncia aproximadamente serej), y sobre ese rectángulo se posaba un halcón. La imagen dice, sin una sola palabra, que el rey vivo es Horus habitando su casa. El mismo dios, en su forma Ra-Horakhty, Horus del horizonte, fusionó al halcón con el disco solar de Ra, y por esa vía el ave quedó asociada al recorrido diario del sol.
Otros dioses egipcios comparten la forma: Sokar, señor de la necrópolis de Menfis, Montu, dios guerrero tebano, y Qebehsenuf, uno de los cuatro hijos de Horus que custodian las vísceras del difunto. Y el jeroglífico del Occidente, la región de los muertos personificada en la diosa Imentet, muestra en su forma más antigua, la que Gardiner clasificó como R13, un estandarte rematado por un halcón con una pluma delante. A partir de la dinastía VI la señal se abrevia y el halcón desaparece del signo.
Grecia y Roma: el mensajero de Apolo y la fábula más antigua
En la Odisea de Homero, canto XV, versos 525 y siguientes, Telémaco acaba de desembarcar en Ítaca cuando un ave pasa volando por la derecha, el lado favorable de los augurios. Homero la nombra sin rodeos: un halcón, el mensajero veloz de Apolo. Lleva una paloma entre las garras y la va desplumando en pleno vuelo, de modo que las plumas caen al suelo entre la nave y el propio Telémaco. El adivino Teoclímeno lo interpreta al instante: ninguna casa de Ítaca será más regia que la suya.
Esa escena condensa el simbolismo griego del halcón mejor que cualquier lista de atributos. El ave es rápida, viene de un dios luminoso, aparece por el lado correcto y ya lleva la victoria en las garras. De ahí que la tradición posterior lo asociara a Circe, cuyo nombre griego, Kírke, es homófono de kírkos, una de las palabras griegas para halcón.
Pero la aparición literaria más antigua es anterior y mucho más incómoda. Hesíodo, en Trabajos y días, versos 202 a 212, cuenta la primera fábula conocida de la literatura griega, catalogada como número 4 del índice de Perry. Un halcón atrapa a un ruiseñor de cuello moteado y lo lleva por encima de las nubes, con las garras curvas clavadas en el cuerpo. El ruiseñor grita de dolor. Y el halcón le habla con desprecio.
Le dice, en la traducción inglesa de Hugh G. Evelyn-White de 1914: Miserable thing, why do you cry out? One far stronger than you now holds you fast, and you must go wherever I take you, songstress as you are. En español, el halcón le pregunta por qué grita esa desdichada, si la sujeta uno mucho más fuerte y habrá de ir adonde él quiera llevarla, por más cantora que sea. Y remata: necio es quien pretende medirse con el más fuerte, porque no vence y encima sufre la vergüenza.
El detalle que casi nadie cuenta es lo que Hesíodo hace inmediatamente después. Se dirige a su hermano Perses y le dice lo contrario de lo que la fábula parecía enseñar: que no alimente la violencia, porque la violencia arruina al pobre y aun al rico le pesa. La fábula no es una moraleja, es la exhibición de un mundo sin justicia, colocada justo antes de la defensa de la justicia. El halcón de Hesíodo no es un emblema heráldico: es un retrato del poder desnudo, y el poeta lo pone ahí para que el lector lo rechace.
El halcón que robó el soma: la India védica
En el Rigveda, el ave que se llama śyena (se pronuncia aproximadamente shiéna) es un halcón, o un ave de presa de identificación discutida, y protagoniza uno de los relatos centrales del corpus: el robo del soma. El soma, la bebida de la inmortalidad, no estaba en la tierra. Guardado en el cielo tras cien fortalezas de hierro, lo custodiaba el arquero Krishanu. El halcón bajó a buscarlo.
El himno 4.27, según la traducción de Ralph T. H. Griffith de 1896, narra la fuga en primera persona: el que habla dice que cien fortalezas de hierro lo cerraban, y que salió volando con la velocidad de un halcón. Krishanu tensa la cuerda y dispara. El ave sigue. En el himno 4.26 el verso deja constancia del precio: en la huida cae una pluma del ala. El halcón entrega el soma a Manu, el primer hombre, y así la bebida de los dioses llega al sacrificio humano.
Este mito tuvo una consecuencia material extraordinaria y todavía viva. El gran ritual védico del Agnicayana, la construcción del altar de fuego, exige levantar el altar superior con más de mil ladrillos dispuestos en cinco capas y con la forma de un halcón con las alas abiertas: el śyenaciti, el apilamiento en forma de halcón. Los sacrificantes reconstruyen el ave que trajo la inmortalidad. La ceremonia se celebró en abril de 1975 en la aldea de Panjal, en Kerala, a cargo de brahmanes nambudiri, fue filmada por Frits Staal y Robert Gardner, y volvió a celebrarse en 1990 y en 2006.
Irán: la gloria real que huye en forma de ave
En el Avesta, el libro sagrado del zoroastrismo, la legitimidad del rey no es un derecho sino una sustancia luminosa llamada khvarenah, la gloria. El Zamyad Yasht, el himno 19, cuenta qué le ocurrió al rey mítico Yima, el Yamshid del Shahnamé. Mientras gobernó con verdad, la gloria permaneció sobre él. Cuando empezó a complacerse en palabras falsas, la gloria se separó de su cuerpo y se marchó volando en forma de ave, la vārəgna, hacia el sol. Yima la perdió tres veces, y con ella el derecho a reinar.
La misma ave reaparece en el Bahram Yasht, el himno 14, como una de las diez formas en que Verethragna, la divinidad de la victoria, se manifiesta ante Zoroastro. James Darmesteter, en su traducción para los Sacred Books of the East de 1898, la vertió como cuervo; la investigación posterior la entiende como un ave de presa, y muchos traductores modernos escriben halcón. No conviene fundir las dos lecturas: el texto avéstico dice vārəgna, y la identificación de la especie sigue abierta.
Lo que sí es firme es el contenido simbólico, y es de una precisión política notable: la gloria real tiene alas. No pertenece al rey, se posa sobre él mientras lo merece y se va volando en cuanto miente. Es la formulación irania más antigua de la idea de que el poder legítimo puede perderse.
El halcón en la Biblia y en los bestiarios cristianos
La Biblia hebrea trata al halcón de dos maneras opuestas. En las listas de animales impuros, el Levítico 11:16 y el Deuteronomio 14:15 incluyen al halcón, con la fórmula según su especie, entre las aves que no debían comerse. En cambio, el libro de Job 39:26 lo coloca entre las maravillas de la creación: dentro del gran interrogatorio con que Dios responde a Job, la pregunta es si acaso por sabiduría del hombre el halcón despliega sus alas hacia el sur. La observación es exacta, porque describe la migración.
La tradición latina fijó su carácter a partir del nombre. Isidoro de Sevilla, en las Etimologías, libro XII, escribió que el accipiter es un ave más armada de ánimo que de garras, que lleva un valor grande en un cuerpo pequeño, y que su nombre viene de accipiendo, de tomar. Esa definición pasó íntegra a los bestiarios medievales.
El Bestiario de Rochester, manuscrito inglés de hacia 1230 conservado en la British Library, la copia y le añade la escena que se recuerda. Cuenta que el halcón es cruel con sus polluelos: apenas ve que pueden intentar el vuelo, deja de darles comida, los golpea con las alas y los arroja fuera del nido, para forzarlos desde tiernos a buscar su propia presa, no sea que de adultos se vuelvan perezosos, se deshagan en placeres, se marchiten en el ocio y aprendan a esperar el alimento en vez de buscarlo.
La moralización que sigue es la que suele citarse mal. El bestiario dice que el halcón que se amansa y depreda junto a los hombres representa al que parece vivir mansamente pero se esfuerza en arrebatar en compañía de los rapaces, los poderosos y los avaros. Y remata: por eso el Levítico lo cuenta entre las aves impuras. El halcón domesticado no es el pagano convertido, sino el hipócrita.
Irlanda: el halcón de Achill, el ave más vieja de la isla
La tradición irlandesa conserva un poema en irlandés medio que Kuno Meyer editó en 1907 con el título The colloquy between Fintan and the Hawk of Achill, el coloquio entre Fintan y el halcón de Achill. Fintan mac Bóchra es el único hombre que sobrevivió al Diluvio en Irlanda y que atravesó todas las edades de la isla cambiando de forma. Sentado en un peñasco frente a la isla de Achill, se encuentra con un halcón viejísimo y le habla en la lengua de las aves.
Los dos descubren que nacieron la misma noche. A partir de ahí el poema es un intercambio de memorias: cada uno cuenta lo que vio en cada época, desde el Diluvio y las batallas de Mag Tuired hasta la muerte de Cú Chulainn. En algún momento sale a la luz que fue el propio halcón el que, siglos atrás, arrancó un ojo a Fintan. Fintan le reclama la compensación que exige la ley irlandesa. El halcón responde que no le dará nada, y que le comería el otro ojo si valiera la pena.
Ese es el halcón celta documentado: no un emblema de victoria sobre la liebre, sino un testigo. En la lógica de los relatos irlandeses de los animales más viejos del mundo, el ave de presa es la que ha visto pasar todas las invasiones y todos los héroes, y los recuerda con exactitud desapasionada.
Cetrería: cómo el halcón se volvió emblema de nobleza
El halcón es el único gran símbolo animal que además se posaba en el brazo de quien lo usaba como símbolo. La cetrería, practicada en Asia central y en Oriente Próximo desde hace milenios, llegó a Europa y se convirtió en el pasatiempo definitorio de la aristocracia medieval. Portar un ave era una declaración de rango tan legible como un blasón.
El testimonio mayor es el tratado De arte venandi cum avibus, sobre el arte de cazar con aves, que el emperador Federico II compuso en la década de 1240 y dedicó a su hijo Manfredo. Federico afirmó haber empleado treinta años en reunirlo. Trabajó sobre la zoología de Aristóteles y sobre el tratado del cetrero árabe Moamyn, traducido en su corte por Teodoro de Antioquía, pero por encima de eso observó: comprobó por experimento si los huevos podían incubarse solo con el calor del sol y si los buitres cazaban por olfato, tapándoles los ojos. El manuscrito más bello, copiado para Manfredo entre 1258 y 1266, es el Pal. lat. 1071 de la Biblioteca Apostólica Vaticana.
La práctica no se extinguió. La cetrería fue inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el 16 de noviembre de 2010, en una candidatura conjunta de once países encabezada por los Emiratos Árabes Unidos que fue entonces la más numerosa de la historia de la convención. El 14 de diciembre de 2021 la inscripción se amplió a veinticuatro países, entre ellos España, Portugal, Francia, Italia, Marruecos, Mongolia, Pakistán, Kazajistán y Corea del Sur.
Heráldica y política: del blasón de Ana Bolena a los halcones y palomas
En heráldica el halcón aparece con frecuencia y a veces con una carga política muy concreta. El caso más elocuente es el de Ana Bolena. Alrededor de septiembre de 1532, cuando fue creada marquesa de Pembroke, adoptó como divisa el halcón blanco de los Butler, condes de Ormond, la familia de su abuela paterna.
Tras la coronación de 1533 la divisa se rehízo pieza por pieza. El halcón blanco pasó a llevar corona y a sostener un cetro, posado sobre un tocón del que brotan rosas rojas y blancas. Según la lectura de Eric Ives, el tocón alude a la ascendencia Plantagenet, las rosas alternadas a la doble legitimidad Lancaster y York de Enrique VIII, y la corona no es una corona real cualquiera sino cerrada, imperial: los versos de Nicholas Udall escritos para la procesión de coronación lo subrayan. El blasón afirmaba que el rey tenía en su reino poder de emperador y podía rechazar la autoridad papal.
Uno de aquellos halcones tallados en roble sobrevivió bajo capas de hollín y pintura negra, fue reconocido por el anticuario Paul Fitzsimmons y hoy se expone en el Gran Salón del palacio de Hampton Court. Es una de las pocas divisas de Ana Bolena que escapó al borrado sistemático que siguió a su ejecución.
La política moderna heredó el símbolo en una acepción más estrecha. El término halcón, aplicado al partidario de la guerra, fue acuñado por el congresista John Randolph de Roanoke en vísperas de la guerra de 1812, que llamó war hawks a quienes reclamaban acción militar contra Gran Bretaña. La pareja halcones y palomas se fijó en octubre de 1962: el relato de la crisis de los misiles que Stewart Alsop y Charles Bartlett publicaron en el Saturday Evening Post del 8 de diciembre de 1962 la puso en circulación, y una semana después Newsweek ya jugaba con híbridos. La paloma volvió a ser, dos mil setecientos años después de Homero, lo que el halcón lleva en las garras.
No confundir con
El águila
Es la confusión más antigua y la que arruina la mitad de los artículos sobre el tema. El águila pertenece a la familia Accipitridae y el halcón a la familia Falconidae. Simbólicamente tampoco son intercambiables: el águila es el ave de Zeus y de Júpiter, asociada al rayo y a la soberanía imperial; el halcón es solar y regio, pero su nota propia es la velocidad y la vigilancia, no el trueno.
El azor y el gavilán
La palabra inglesa hawk no significa halcón, sino azor o gavilán, aves del género Accipiter, emparentadas con las águilas y no con los halcones. Muchas traducciones automáticas del inglés al español convierten en halcón lo que en el original era otra ave. En cetrería la distinción tiene nombre propio: quien vuela halcones es halconero, quien vuela azores es azorero.
El cernícalo y el alcotán
Son halcones verdaderos, del mismo género Falco, pero de comportamiento distinto. El cernícalo se cierne, es decir, se mantiene inmóvil en el aire batiendo las alas antes de lanzarse; el alcotán persigue en vuelo acrobático. El halcón peregrino, en cambio, se caracteriza por el picado vertical. Cuando una fuente antigua habla de un ave que cae del cielo, describe al peregrino.
Errores frecuentes sobre el halcón
Que para los aztecas era el mensajero de los dioses
La afirmación circula en casi todos los diccionarios divulgativos de símbolos y no tiene apoyo en las fuentes mexicas. El ave solar documentada es el águila, cuauhtli, decimoquinto signo del calendario adivinatorio y nombre de una de las dos órdenes guerreras. La otra ave del dios solar Huitzilopochtli es el colibrí: su nombre significa colibrí de la izquierda, y los guerreros muertos volvían, según la creencia, convertidos en colibríes. El águila posada sobre el nopal, no un halcón, es lo que marca la fundación de Tenochtitlan en 1325.
Que era el atributo de Mitra
El ave que aparece en la tauroctonía, la escena del sacrificio del toro presente en todos los mitreos, se identifica de manera constante como un cuervo, y es el cuervo el que trae a Mitra la orden del dios solar. San Jerónimo, en su carta a Leta del año 403, enumera los siete grados de iniciación mitraica y el primero es corax, cuervo. En el cielo, la constelación correspondiente es Corvus. No hay halcón en el mitraísmo.
Que el halcón domesticado representaba al pagano converso
Es la inversión exacta de lo que dicen los bestiarios. Como se vio arriba, el Bestiario de Rochester interpreta al halcón amansado que caza junto a los hombres como figura de quien aparenta mansedumbre mientras depreda con los poderosos, y concluye recordando que el Levítico lo enumera entre las aves impuras. La lectura positiva del ave rapaz domesticada no aparece en esa tradición.
Que era el vehículo de Indra
La montura clásica de Indra es el elefante Airavata. La relación del halcón con Indra es otra y más interesante: el śyena es el ave que roba el soma en el cielo y se lo trae, atravesando las fortalezas de hierro y perdiendo una pluma en el camino, según los himnos 4.26 y 4.27 del Rigveda. Es un ave portadora, no un vehículo.
Que era el emblema de Amenti, la Gran Madre
Hay un núcleo cierto envuelto en una atribución falsa. Imentet o Amentet no es una Gran Madre: es la personificación del Occidente, la región donde se pone el sol y donde están las necrópolis, y su papel es recibir al difunto ofreciéndole agua y alimento. Nunca tuvo culto propio. El halcón sí figura en su emblema, pero solo en la forma antigua del jeroglífico del Occidente, un estandarte con un halcón y una pluma, que a partir de la dinastía VI se abrevia y pierde el ave.
Que puede mirar al sol sin parpadear
La creencia se aplicó primero al águila, en Plinio y en los bestiarios, y de ahí pasó por contagio al halcón. Es falsa en los dos casos. Lo que sí es cierto, y explica el origen de la leyenda, es que la agudeza visual de estas aves supera con amplitud a la humana y que su ojo posee un pecten y una fóvea profunda que les permiten detectar presas pequeñas a gran distancia.
Qué queda hoy del símbolo del halcón
El halcón peregrino sigue siendo, con distancia, el animal más rápido conocido, aunque las cifras conviene manejarlas con cuidado. Las mediciones de campo y los ensayos en túnel de viento sitúan el picado de caza por encima de 320 kilómetros por hora. La cifra célebre de 389 kilómetros por hora procede de un experimento de 2005 en el que el cetrero Ken Franklin soltó a su halcona Frightful desde una avioneta a 5.000 metros con un chip registrador; los seguimientos por radar en condiciones naturales nunca han confirmado velocidades semejantes.
La especie estuvo al borde de la desaparición en buena parte del hemisferio norte por el adelgazamiento de la cáscara de los huevos que provocaba el DDT. La prohibición del pesticida en los años setenta y los programas de cría en cautividad, desarrollados en gran medida con técnicas de cetrería, revirtieron el proceso: el peregrino salió de la lista de especies en peligro de los Estados Unidos en 1999 y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo clasifica hoy como de preocupación menor. Anida en catedrales, rascacielos y torres de refrigeración, y caza palomas urbanas.
El hallazgo científico más desconcertante llegó en 2008. El análisis genómico comparado publicado ese año por Hackett y su equipo, confirmado en 2011 por el estudio de inserciones de retroposones de Suh y sus colaboradores y por los grandes árboles filogenéticos de 2014 y 2015, demostró que los halcones no son parientes cercanos de las águilas: su grupo hermano son los loros y las aves cantoras. El parecido entre halcones y águilas es evolución convergente, producto del mismo oficio de cazar en el aire. Cuatro mil años de simbolismo colocaron al halcón junto al águila; la genética lo colocó junto al loro.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el halcón como símbolo?
El halcón simboliza la realeza solar, la velocidad y la victoria. En Egipto encarnó a Horus y al poder del faraón; en Grecia fue el mensajero veloz de Apolo. Junto a ese sentido luminoso corre otro más antiguo y más duro: en la fábula de Hesíodo el halcón es la voz del fuerte que impone su ley al débil.
¿Por qué Horus es un halcón?
Horus fue desde el período predinástico el dios del cielo del Alto Egipto, y su ciudad, Nekhen, fue llamada por los griegos Hierakónpolis, la ciudad de los halcones. El halcón se ajusta a esa función porque vuela más alto y más rápido que cualquier otra ave de la región: sus ojos son el sol y la luna, y sus alas extendidas el cielo entero.
¿Cuál es la diferencia entre un halcón y un águila?
El halcón pertenece a la familia Falconidae y el águila a la familia Accipitridae. Los halcones tienen alas largas y puntiagudas, matan con el pico mediante un diente tomial y no construyen nido propio. Desde 2008 los análisis genómicos muestran además que los halcones están más emparentados con los loros y las aves cantoras que con las águilas.
¿Qué dice la Biblia sobre el halcón?
El Levítico 11:16 y el Deuteronomio 14:15 incluyen al halcón, según su especie, entre las aves impuras que no debían comerse. El libro de Job 39:26 lo menciona en sentido admirativo, dentro del interrogatorio de Dios sobre las maravillas de la creación, al preguntar si es por sabiduría humana que el halcón despliega sus alas hacia el sur.
¿Qué significa soñar con halcones?
Ninguna fuente antigua ofrece una lista cerrada de significados. Las dos tradiciones documentadas son la augural grecorromana, donde el halcón que aparece por la derecha llevando una presa anuncia el triunfo de la casa del que lo ve, y la onirocrítica árabe medieval atribuida a Ibn Sirin, donde el ave rapaz remite a la autoridad y al hijo varón. Las listas detalladas que circulan en internet no tienen origen rastreable.
Fuentes
- Hesíodo, Trabajos y días, vv. 202-212, trad. Hugh G. Evelyn-White, 1914. Project Gutenberg, ebook 348
- Homero, Odisea, XV, 525-534, trad. A. T. Murray, 1919. Perseus Digital Library
- Rigveda, himnos 4.26 y 4.27, trad. Ralph T. H. Griffith, 1896.
- Zamyad Yasht (Yt. 19) y Bahram Yasht (Yt. 14), trad. James Darmesteter, Sacred Books of the East, 1898. Avesta.org
- Isidoro de Sevilla, Etymologiae, lib. XII, c. VII, h. 615-630.
- Bestiario de Rochester, h. 1230, British Library, MS Royal 12 F XIII, ff. 71v-72r. Transcripción de Patricia Steward y traducción de Gabriele Macelletti. Kent Archaeological Society
- Kuno Meyer (ed.), The colloquy between Fintan and the Hawk of Achill, en Anecdota from Irish Manuscripts, vol. 1, Halle, 1907, pp. 24-39. CELT, University College Cork
- Federico II, De arte venandi cum avibus, década de 1240; ms. Pal. lat. 1071, Biblioteca Apostólica Vaticana.
- Cabeza de oro del dios halcón Horus, dinastía VI, Museo Egipcio de El Cairo, JE 32158. Global Egyptian Museum
- UNESCO, La cetrería, un patrimonio humano vivo, inscripción 01708, 2010 y 2021. Patrimonio Cultural Inmaterial
- Eric Ives, The Life and Death of Anne Boleyn, Blackwell, 2004, sobre la divisa del halcón blanco.
- Stewart Alsop y Charles Bartlett, In Time of Crisis, The Saturday Evening Post, 8 de diciembre de 1962, pp. 17-20.
- S. J. Hackett et al., A Phylogenomic Study of Birds Reveals Their Evolutionary History, Science, 2008; A. Suh et al., Mesozoic retroposons reveal parrots as the closest living relatives of passerine birds, Nature Communications, 2011. PubMed Central

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