Eguzkilore: significado de la flor del sol vasca
El eguzkilore o eguzki-lore, la «flor del sol» en euskera, es la flor seca de un cardo silvestre de montaña que se clava en la puerta de los caseríos vascos. Su significado es la protección de la casa durante la noche: según la tradición recogida en los pueblos, las brujas y los genios nocturnos la confunden con el sol, creen que ya amaneció y no se atreven a entrar.
Detrás de esa idea hay una planta que se abre con el tiempo seco y se cierra con la humedad, un nombre gemelo que la dedica a la luna, una leyenda de lamias engañadas por un falso amanecer, un emperador que, según la tradición medieval, le dio su nombre latino, y un relato de creación protagonizado por la madre tierra, Amalur, que hoy circula como su origen.
| Qué es | La flor seca de un cardo silvestre, colocada en la puerta de la casa |
|---|---|
| Planta | Carlina acaulis según los etnógrafos; Carlina acanthifolia según la divulgación reciente |
| Significado | El sol que guarda la casa cuando el sol no está |
| Contra qué | Brujas, genios de la noche, malos espíritus y el rayo |
| Por qué, según la tradición | La bruja la toma por el sol y cree que la noche terminó |
| Otros nombres | Sorginbelarra, sorginlore, kardu santua, kardulatza; illargilore, la flor de la luna |
| Testimonios fechados | Barandiarán, Ataun (1917) y Osintxu (1920) |
| Protección legal | En el Catálogo Vasco solo figura una subespecie, como «rara» |
- Qué planta es el eguzkilore
- Por qué se pone el eguzkilore en la puerta
- Las brujas que cuentan hasta el alba
- Las lamias del puente de Licq
- Flor del sol y flor de la luna
- El eguzkilore contra el rayo y la lluvia
- Significado espiritual del eguzkilore
- La leyenda de Amalur
- Carlina, la planta de Carlomagno
- El eguzkilore hoy
- No confundir con
- Errores frecuentes
- Preguntas frecuentes
Qué planta es el eguzkilore
El eguzkilore es un cardo sin tallo. Las hojas, largas y espinosas, forman una roseta pegada al suelo de unos veinte centímetros de diámetro, y en el centro se abre un solo capítulo floral grande, de hasta diez centímetros. Lo que parecen pétalos forman una corona seca, de un blanco plateado, alrededor de un disco de florecillas diminutas.1 Seca, la flor conserva esa forma: un disco claro rodeado de rayos.
Crece en los pastos de montaña y florece en agosto y septiembre; en las zonas altas, a comienzos del otoño.12 Los etnógrafos del siglo XX la identificaron como Carlina acaulis, la carlina sin tallo, y así figura en los trabajos de José Miguel de Barandiarán, en el Atlas Etnográfico de Vasconia y en la prensa local de los años sesenta.345 La divulgación reciente la llama casi siempre Carlina acanthifolia, una especie emparentada de brácteas amarillentas.6 La revista vasca Argia reconoce las dos: llama a la acanthifolia eguzkilore corto y a la acaulis, eguzkilore largo.7
La raíz tuvo además un uso medicinal antiguo en buena parte de Europa: se tomaba como diurético, como sudorífico y contra las lombrices, hasta que su uso médico cesó a fines del siglo XIX.8 Argia menciona además la hidropesía, los males urinarios y las mordeduras de serpiente.7
Por qué se pone el eguzkilore en la puerta
La explicación más repetida en los pueblos es un engaño. En Zerain, en Gipuzkoa, contaban que la bruja que llega de noche a la casa ve la flor clavada en la puerta, la toma por el sol, cree que la noche —su tiempo— ya terminó y se marcha sin entrar.4 El eguzkilore no pelea con nadie: hace que sea de día en el único punto de la casa por donde se puede entrar.
Los testimonios fechados más antiguos los reunió Barandiarán. Según un informe de Ataun de 1917, la flor en la puerta de la casa alejaba al genio del rayo y a las brujas; en 1920, en Osintxu, la llamaban sorginbelarra, «hierba de brujas», y la ponían sobre la puerta principal para que las brujas no entraran. La misma creencia existía hacia 1920-1925 en Mendiola, en Álava, donde se veían las flores clavadas en las puertas. Barandiarán resumía la lógica en una frase: en algunos pueblos se la llama eguzkilore, «flor solar», y se le atribuyen virtudes parecidas a las del sol contra los genios nocturnos, las brujas y los demonios.3
El Atlas Etnográfico de Vasconia, que reunió encuestas de todo el territorio, muestra que el lugar variaba de un pueblo a otro. En Lekunberri, en Navarra, se ponía en la puerta contra el rayo; en Pipaón y en Arrasate, contra los malos espíritus. En Astigarraga y en Bajauri iba en la cara interior de la puerta, y en Ribera Alta y en Telleriarte, en una viga del establo, donde dormía el ganado.4 Era la misma puerta que en los caseríos del siglo XVIII podía llevar labrado en el dintel el lauburu, la cruz vasca de brazos curvos, siempre junto a una cruz cristiana.
La costumbre no se limitaba al País Vasco: el etnógrafo Antxon Aguirre Sorondo la describe como bastante común en toda la franja pirenaica.2
Las brujas que cuentan hasta el alba
Hay una segunda explicación, más tardía en los registros. Aguirre Sorondo la presenta en 2013 como «otra versión» que oyó contar: la bruja que encuentra el eguzkilore en la puerta no puede entrar sin antes contar todos sus pelos, uno por uno. La tarea es tan larga que la sorprende el amanecer, y con la luz tiene que huir.2 En la versión que recoge Argia, lo que la bruja debe contar son las florecillas del disco.7
Las dos versiones terminan igual: la casa se salva porque llega el día. Cambia el mecanismo. En la primera, la flor imita al sol; en la segunda, retiene a la bruja hasta que el sol de verdad aparece. El motivo del ser nocturno obligado a contar no es exclusivo del País Vasco: en el folclore europeo del vampiro se esparcían semillas de amapola, mijo o arena junto a la tumba sospechosa, para que el muerto que salía de noche se entretuviera contándolos hasta el alba.9
Las lamias del puente de Licq y el amanecer falso
La regla que explica el eguzkilore —los seres de la noche dejan todo en cuanto creen que amanece— sostiene también una leyenda de Zuberoa, en el País Vasco francés. En 1937 la contó Margarita Aroztegixar, de setenta y cuatro años, y Barandiarán la incluyó en sus materiales de folclore.10
Una lamia, uno de los genios femeninos de las aguas, ofreció a un señor de Licq construirle sobre el río un puente que no caería nunca, terminado antes de que cantara el gallo, a cambio de su alma después de la muerte. El hombre fue a consultar al cura, que le dio dos huevos de una gallina negra; de uno nació un gallo. La noche de la obra, cuando estaban por colocar la última piedra, el gallo cantó. Las lamias huyeron maldiciendo el huevo de la gallina negra de marzo, y el puente quedó sin su última piedra.10
Resurrección María de Azkue recogió otra versión en la que el engaño se parece todavía más al del eguzkilore. Las lamias del monte Lexarrantzu construían el puente por su cuenta, sin pedir nada. Antes de que terminaran, un panadero encendió su horno; un gallo de un gallinero cercano vio el resplandor, lo tomó por el alba y cantó. Las lamias arrojaron al río la piedra que llevaban y escaparon. El hueco donde debía ir, según la leyenda, todavía se ve.11 Un fuego de horno hizo de sol para el gallo, el ave que anuncia el día, del mismo modo que el cardo seco hace de sol para la bruja.
Flor del sol y flor de la luna: el illargilore
El eguzkilore tiene también un nombre lunar. En Idiazabal, Barandiarán registró la misma planta con el nombre de illargilore, «flor lunar», puesta contra los malos espíritus; en Goyaz, Vidania y Beizama la llamaban illargibelar, «hierba lunar», y la clavaban en el dintel contra el rayo.3 El mismo disco claro que unos pueblos veían como un sol, otros lo veían como una luna, el otro astro de la noche.
| Nombre | Dónde y contra qué |
|---|---|
| Eguzkilore, «flor del sol» | Ataun y Zerain, contra las brujas; Lekunberri, contra el rayo |
| Sorginbelarra, «hierba de brujas» | Osintxu, 1920, sobre la puerta principal contra las brujas |
| Illargilore, «flor lunar» | Idiazabal, contra los malos espíritus |
| Illargibelar, «hierba lunar» | Goyaz, Vidania y Beizama, en el dintel contra el rayo |
| Kardu santua, «cardo santo» | Zerain, junto a eguzkilorea y kardu latza |
Los nombres dicen para qué servía la planta más que cómo era. Unos la nombran por el astro que imita, el sol o la luna; otros, por lo que aleja, las brujas.
El eguzkilore contra el rayo y la lluvia
Varios pueblos le confiaban también la defensa contra la tormenta. Una nota de la revista Oarso, de Errenteria, publicada en 1965, lo explica como una extensión del simbolismo solar: la virtud del eguzkilore actúa de noche, cuando el sol falta, y de ahí pasó a proteger del rayo. Pero esa función correspondía sobre todo al espino albar, elorri zuri, cuya rama se colocaba sobre la puerta para guardar la casa durante las tormentas.5
El cardo que anuncia la lluvia
La planta tiene una propiedad que la relaciona con el tiempo de manera más directa. Sus brácteas secas se mueven con la humedad del aire: con tiempo seco se abren en corona, y cuando la humedad sube se cierran sobre el disco. En francés se la llama «cardo barómetro» y en alemán, «rosa del tiempo».7 El biólogo Álvaro Bayón la describe como un higrómetro natural rudimentario: colgada junto a la puerta, servía para anticipar la lluvia, con un acierto relativo.6
La flor que imita al sol se abre, como él, con el buen tiempo, y se recoge cuando el cielo se cierra.
Significado espiritual del eguzkilore
En la tradición vasca registrada, el eguzkilore significa la presencia del sol cuando el sol no está. En los testimonios, la noche es el tiempo de las brujas, de los genios y de los demonios, y el día, el de los humanos. La flor es un pedazo de día clavado en la frontera entre la casa y la noche.35
Esa frontera era la puerta, y lo que se protegía era la casa entera: personas, ganado y cosecha. Por eso en algunos pueblos la flor iba en el establo y no en la entrada.4 El sentido no es el de un talismán que se lleva encima, sino el de un guardián del umbral, que vale para quien vive dentro.
El símbolo no se presentaba como una religión distinta del cristianismo. En Zerain, uno de los nombres de la flor era kardu santua, «cardo santo»,4 y en las mismas puertas el lauburu aparece siempre acompañado de una cruz. La flor del sol convivía con la fe de la casa: era una defensa más frente a la noche.
La leyenda de Amalur, la luna, el sol y la flor
La versión que más circula hoy cuenta un origen de mito de creación. Al principio no había sol ni luna, y los humanos vivían aterrados por los genios de la noche. Pidieron ayuda a Amalur, la madre tierra, que creó la luna; los genios siguieron acosándolos. Volvieron a pedir, y Amalur creó el sol, que los protegió durante el día. Pero de noche los genios regresaban. Entonces Amalur creó el eguzkilore, una flor tan parecida al sol que los seres de la noche, al verla en las puertas, creían que era de día.12
El relato se repite en la Wikipedia, en materiales escolares y en páginas de turismo, pero no aparece en los registros etnográficos que documentan la costumbre. Barandiarán y el Atlas Etnográfico de Vasconia explican la flor por sus virtudes solares y por el engaño de la bruja, sin ningún relato de creación, y no se ha localizado la primera fuente escrita de la versión de Amalur.34 Lo que esa versión sí conserva es la lógica de los registros: la flor como último recurso contra una noche que ni la luna ni el sol alcanzan a cubrir.
Carlina, la planta de Carlomagno
El nombre botánico del eguzkilore viene de otra leyenda. Carlina es un nombre de planta medieval formado sobre Carolus, Carlos, y se refiere a Carlomagno: según la tradición, un ángel le mostró la raíz de este cardo, y con ella el emperador detuvo la peste que diezmaba a su ejército.8
Otra variante agrega una prueba. El ángel se le apareció en sueños y le ordenó disparar una flecha al aire: la planta donde cayera sería el remedio. La flecha cayó sobre la carlina, y su raíz se repartió entre la población.13
La leyenda tiene más imágenes que documentos. Deirdre Larkin, jardinera de The Cloisters, en Nueva York, no encontró su fuente medieval, y comprobó que Eginardo, el biógrafo de Carlomagno, no menciona ninguna peste en las campañas del emperador. La escena sí está pintada en un herbario alemán del siglo XV, obra del monje Vitus Auslasser: Carlomagno aparece arrodillado ante un cardo más grande que él, que flota en el aire, mientras un ángel lo señala con la mano.14 Así, el mismo cardo que en los Pirineos detenía a las brujas en el umbral era, para los herbarios del resto de Europa, la planta que un ángel había señalado contra la peste.
El eguzkilore hoy
En muchos caseríos el eguzkilore sigue en la puerta, aunque el Atlas Etnográfico de Vasconia observa que hoy suele ponerse como adorno, y que en lugares como Aoiz, en Navarra, son los jóvenes quienes lo colocan.4 La flor pasó también a la joyería, a los recuerdos de viaje y al diseño gráfico, casi siempre con el disco radiado que la vuelve reconocible.
Uno de sus usos modernos es académico. La revista del Instituto Vasco de Criminología de la Universidad del País Vasco se llama Eguzkilore desde su primera época, en 1976, y su portada lleva como subtítulo «Flor protectora contra las fuerzas negativas».15 El cardo que defendía la casa de las brujas terminó dando nombre a una publicación sobre el delito y la justicia.
No confundir con
El girasol
«Flor del sol» suena a girasol, y en euskera la confusión es fácil: el diccionario de la lengua actual define ekilore, el nombre del girasol, como «eguzki lorea», y la misma forma sirve para la carlina del monte.16 Pero el eguzkilore es un cardo pegado al suelo, y no la planta americana de tallo alto que se vuelve hacia la luz: el girasol y su simbolismo pertenecen a otra historia.
La lamia griega
Las lamias de la leyenda de Licq son genios vascos de las aguas, con forma de mujer y pies de pato, que peinan sus cabellos con un peine de oro a la orilla de ríos y arroyos.17 Comparten el nombre, pero no la historia, con la Lamia de la mitología griega, la reina convertida en un monstruo que devoraba niños.
Errores frecuentes
Que el eguzkilore está en peligro de extinción
Lo afirman páginas de divulgación en español y en inglés. El Catálogo Vasco de Especies Amenazadas, en su versión de 2011, solo incluye una subespecie de Carlina acaulis, la simplex, y en la categoría de «rara», no en la de «en peligro de extinción»; Carlina acanthifolia no figura en él.18 Ese catálogo rige en la Comunidad Autónoma Vasca; Navarra y el País Vasco francés tienen sus propias normas. Que una planta no esté en peligro no significa que su recogida sea libre en todas partes.
Que es un amuleto de miles de años, del Neolítico
Las páginas de divulgación suelen dar al eguzkilore una antigüedad prehistórica. Aguirre Sorondo, que estudió el culto al sol en la tradición vasca, considera muy posible que el nombre venga de cultos solares neolíticos, pero admite que faltan los datos para precisarlo.2 Los testimonios fechados más antiguos que reúne Barandiarán son de 1917 y 1920.3 La costumbre puede ser mucho más antigua, pero esa antigüedad no está demostrada.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el eguzkilore?
El eguzkilore, la flor del sol en euskera, significa la protección de la casa durante la noche. Según la tradición vasca, las brujas y los genios nocturnos confunden la flor seca clavada en la puerta con el sol, creen que ya es de día y no entran.
¿Por qué se dice que el eguzkilore ahuyenta a las brujas?
Hay dos explicaciones populares. En la registrada primero, la bruja toma la flor por el sol y piensa que su tiempo, la noche, ya terminó. En otra, recogida más tarde, la bruja debe contar todos los pelos o las florecillas de la planta antes de entrar, y el amanecer la sorprende.
¿Dónde se colocaba el eguzkilore?
Lo habitual era clavarlo en la puerta principal del caserío, en su parte alta o en el dintel. En algunos pueblos iba en la cara interior de la puerta y en otros en una viga del establo, para proteger también al ganado.
¿Qué planta es el eguzkilore?
Es la flor seca de un cardo silvestre sin tallo que crece en los pastos de montaña. Los etnógrafos la identifican como Carlina acaulis; muchas fuentes actuales la llaman Carlina acanthifolia, una especie emparentada.
¿Qué es el illargilore o flor de la luna?
Es el mismo cardo con nombre lunar. Barandiarán lo registró como illargilore en Idiazabal, contra los malos espíritus, y como illargibelar, hierba lunar, en Goyaz, Vidania y Beizama, contra el rayo.
Notas y fuentes
- «Carlina acaulis», Wikipedia en inglés: roseta basal de hojas espinosas de unos 20 cm de diámetro, capítulo de hasta 10 cm con una corona blanca plateada alrededor de un disco de florecillas pardo amarillentas, floración en agosto y septiembre. en.wikipedia.org. ↑
- Antxon Aguirre Sorondo, «Heliolatría: culto al sol», Boletín de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, 69 (1-2), 2013, pp. 109-131. Recoge los nombres eguzkilore, sorginlore, kardulatza y kardusantue, la extensión de la costumbre por todo el Pirineo, la posibilidad, sin datos que la sostengan, de un origen en cultos solares neolíticos, y la versión oral de las brujas que cuentan «los pelillos del cardo». rsbap.org. ↑
- José Miguel de Barandiarán, «Sorguin, belaguile, brujas», Munibe, XXV (1973), n.º 1, pp. 29-32, en p. 29 (reproduce el texto de Eusko-Folklore, 3.ª serie, n.º 23). Registros de Ataun (1917), Osintxu (1920) y Mendiola (hacia 1920-1925); nombres illargilore en Idiazabal e illargibelar en Goyaz, Vidania y Beizama. PDF en aranzadi.eus. ↑
- Etniker Euskalerria, Atlas Etnográfico de Vasconia. Casa y familia en Vasconia, 2011, capítulo «Símbolos protectores de la casa», apartado «Eguzki-lorea, flor de cardo». Datos de Lekunberri, Ataun, Zerain, Pipaón, Arrasate, Astigarraga, Bajauri, Ribera Alta, Telleriarte y Aoiz; fotografía de Leitza (2004) de Luis Manuel Peña. Edición digital del Instituto Labayru: atlasetnografico.labayru.eus. ↑
- Oarso, revista de Errenteria, 1965, pp. 27-30, texto sin firma: Carlina acaulis o «carlina angélica», raíz diurética, símbolo solar cuya virtud actúa de noche, y la rama de espino albar (elorri zuri) sobre la puerta durante las tormentas. PDF del archivo municipal de Errenteria. ↑
- Álvaro Bayón, «¿Qué es el eguzkilore? Descubre la planta emblemática del País Vasco», Muy Interesante, 17 de diciembre de 2022. Identifica el eguzkilore con Carlina acanthifolia y menciona su uso rural para prever la lluvia. muyinteresante.okdiario.com. ↑
- «Eguzki-lore meteorologoa», Argia, 4 de noviembre de 2024 (en euskera). Distingue el eguzkilore corto (Carlina acanthifolia) y el largo (Carlina acaulis), describe el movimiento de las brácteas con la humedad, recoge la versión de las brujas que cuentan las florecillas hasta el alba y los usos medicinales de la raíz. argia.eus. ↑
- Royal College of Physicians de Londres, jardín medicinal, ficha de Carlina acaulis, que sigue a William T. Stearn, Dictionary of Plant Names for Gardeners, Londres, Cassell, 1996; la misma ficha resume el uso de la raíz como diurético, sudorífico y vermífugo hasta fines del siglo XIX. garden.rcplondon.ac.uk. ↑
- «Vampire», Wikipedia en inglés, apartado sobre los métodos de protección: semillas de amapola, mijo o arena en el suelo de la tumba del presunto vampiro, para tenerlo ocupado toda la noche contándolos. en.wikipedia.org. ↑
- José Miguel de Barandiarán, «Tradiciones y leyendas. Lurpeko eremuetan (en las regiones subterráneas). Genios de figura humana o semihumana (continuación)», Eusko-Folklore. Materiales y cuestionarios, año 39, 3.ª serie, n.º 12, enero-junio de 1959, pp. 73-74. Versión contada en 1937 por Margarita Aroztegixar, de Liguinaga, de 74 años; Barandiarán remite a Ikuska, vol. IV, p. 27. PDF de la Cátedra Barandiarán, UPV/EHU. ↑
- Resurrección María de Azkue, Euskalerriaren Yakintza, vol. II, p. 233, reproducido por Barandiarán en el mismo número de Eusko-Folklore (1959), pp. 74-75. ↑
- Por ejemplo, «Carlina acaulis», Wikipedia en español, que presenta la planta como una de las tres soluciones que Amalur dio a los humanos contra los espíritus de la noche, sin fuente etnográfica para ese relato. es.wikipedia.org. ↑
- La variante de la flecha la cuenta Maude Grieve, A Modern Herbal (1931), según Larkin (nota siguiente); «Carlina acaulis», Wikipedia en inglés, remite a Marilise Rieder y Rudolf Suter, Basilea botanica, Basilea, Birkhäuser, 1979, p. 15. ↑
- Deirdre Larkin, «The Last of the Thistles», The Medieval Garden Enclosed, blog de los jardines de The Cloisters, Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, 27 de agosto de 2008, y su respuesta en los comentarios del 4 de septiembre de 2008 sobre la Vida de Carlomagno de Eginardo. La ilustración del herbario de Vitus Auslasser se conserva en la Bayerische Staatsbibliothek de Múnich; Larkin remite a su reproducción en Wilfrid Blunt y Sandra Raphael, The Illustrated Herbal (1979). blog.metmuseum.org. ↑
- Eguzkilore. Cuaderno del Instituto Vasco de Criminología, n.º 13, San Sebastián, 1999, portada y páginas preliminares: subtítulo de la portada, primera época de 1976 y creación del instituto por orden ministerial del 14 de julio de 1978. PDF en ehu.eus. ↑
- Egungo Euskararen Hiztegia (UPV/EHU), entrada «ekilore»: «eguzki lorea»; la entrada «lore» registra también eguzki lorea para la Carlina acaulis de los montes. ehu.eus/eeh. ↑
- Imanol Bueno Bernaola y Aitor Ventureira San Miguel, «Mitología en Álava», Euskonews, n.º 695, marzo-abril de 2015. euskonews.eus. ↑
- Orden de 10 de enero de 2011, del Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca, que modifica el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora Silvestre y Marina, Boletín Oficial del País Vasco, n.º 37, 23 de febrero de 2011, anexo de flora: Carlina acaulis subsp. simplex, categoría «rara». Es el único taxón del género Carlina en el anexo de flora de la orden. PDF del BOPV. ↑
Ver también: Cruz de Santa Brígida: origen, historia y significado
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