Jasy Jateré o Yasy Yateré: el duende de la siesta

El Jasy Jateré es el duende del monte que el folclore guaraní pone a cargo de la hora de la siesta: un niño o un enano desnudo, de cabello dorado, con una varita de oro en la mano, que silba entre los árboles y se lleva a los chicos que salen solos al mediodía.

La figura se hizo famosa como el cuarto de los siete hermanos monstruosos del mito guaraní, una genealogía que quedó fijada por escrito recién en 1929. Y el silbido tiene dueño: hay dos aves reales que en el Paraguay, la Argentina y el Brasil llevan su nombre.

El Jasy Jateré de un vistazo
Nombre Jasy Jateré en guaraní paraguayo; Yasy Yateré o Yasí Yateré en la Argentina; Jaxy Jaterê en el Brasil
Qué es Duende del monte, dueño de la siesta
Aspecto Niño o enano desnudo, de medio metro, con rulos dorados
Atributos Varita o bastón de oro y un silbido penetrante
Hora El mediodía y las primeras horas de la tarde
Ofrendas registradas Queso fresco, miel y tabaco torcido, dejados en el mortero
Ave homónima Dos cucos del género Dromococcyx, familia Cuculidae

Cómo es el Jasy Jateré

El nombre se escribe Jasy Jateré en el guaraní paraguayo y Yasy Yateré o Yasí Yateré en la Argentina, y se pronuncia aproximadamente «yasí yateré». En el Brasil aparece como Jaxy Jaterê. Las tres grafías designan al mismo personaje.

La versión que recogió el etnógrafo paraguayo León Cadogan lo describe con precisión de inventario: un duendecillo de medio metro de altura, rubio, de rulos dorados, con un silbido penetrante.1 Anda desnudo. Lleva en la mano una varita de oro, y en esa varita está su poder: quien se la quita, lo domina. Algunos hombres se la sacaron con astucia y quedaron, según el relato, dueños de sus artes.1

El poema Ñande Ypy Kuéra, de Narciso R. Colmán, agrega que la varita además lo vuelve invisible, y lo llama «señor de las siestas», protector de la yerba hechicera y de las abejas.2 Ahí está el cuarto de los siete hermanos monstruosos de Tau y Keraná, aunque esa familia tenga menos años de los que aparenta.

Lo que ninguna versión describe bien es su cara. El Jasy Jateré se oye y no se ve. El rasgo que organiza todas las variantes no es la figura, sino el sonido: un silbido corto que llega del monte a la hora en que nadie anda afuera.

Qué hace el Jasy Jateré en la hora de la siesta

El mediodía del verano paraguayo vacía el campo. Los adultos duermen, los animales se meten bajo la sombra y el monte queda en silencio. Esa franja de horas es el dominio entero del Jasy Jateré: no actúa de noche ni al amanecer, y esa restricción horaria es lo que lo separa de todos los demás duendes de la región.

El relato tiene siempre la misma forma. Un chico sale solo mientras los grandes duermen. Oye un silbido corto entre los árboles y lo sigue. El silbido se repite más lejos, siempre un poco más adentro. Cuando los adultos despiertan, el chico ya no está.

Aparece días después, enredado en el lianeral o dormido al pie de un árbol, aturdido y sin habla. En la mayoría de las versiones recupera la voz con el tiempo; en algunas, no del todo. El duende lo deja vivo y lo deja perdido, y esa es toda su crueldad: extraviar.

A los adultos los trata igual, aunque sin llevárselos: les cambia el rumbo en un camino conocido y los hace dar vueltas hasta el atardecer. Y hay un daño que recae sobre los animales. Los terneros que el duende toca sufren, según la creencia, ataques parecidos a la epilepsia.1

Contra eso se usaban cruces tejidas de pindó karaí, esparcidas alrededor de la casa. Cuando no había pindó karaí, se recurría a varillas de takuarembó sacadas del propio techo de la vivienda.1 Es un detalle doméstico que dice bastante: la defensa se armaba con lo que ya estaba en el rancho.

Qué come el Jasy Jateré

La miel silvestre. Es el único alimento que las fuentes le atribuyen con constancia, y no es un dato menor en una región donde la miel de las abejas nativas sin aguijón fue durante siglos el azúcar disponible. Colmán lo nombra directamente protector de las abejas.2

Esa posición de dueño de la miel explica las ofrendas. La versión de Cadogan registra que se lo atraía dejando en el mortero queso fresco, miel y tabaco torcido.1 No eran regalos de agradecimiento: eran el precio de que no entrara. El mismo trato que el campo guaraní le daba a casi todos sus dueños del monte.

La miel aparece también en el otro extremo de la tradición. En los relatos mbyá recogidos por la etnografía brasileña, las manchas de la luna llena se explican por la cera de la abeja jate'i con que una mujer marcó al astro.3 La miel atraviesa toda la cosmología guaraní, y el simbolismo de las abejas en otras culturas rara vez llega tan lejos.

El pájaro del Jasy Jateré

En 1950, escribiendo sobre el culto al árbol y a los animales en el folclore guaraní, Cadogan distinguió dos silbidos: el que se atribuye al duende, que hace estremecerse a cualquiera, y el canto de lo que él llamó «el pájaro del Yasy-yatere».4 El pájaro no es una metáfora.

Se trata de dos especies del género Dromococcyx, de la familia de los cucos. Dromococcyx pavoninus, descrito por Pelzeln en 1870, se llama en la Argentina yasiyateré chico.5 Su pariente mayor, Dromococcyx phasianellus, es el yasiyateré grande o Jasy Jatere guasu, un ave tan escasa que sus primeros registros en la provincia del Chaco se publicaron en 2023.6 Las dos silban al amanecer y al atardecer, con pausas largas entre llamada y llamada, y casi nunca se dejan ver.

Hasta ahí, un ave esquiva que le prestó la voz a un duende. Lo que la ornitología agregó después cierra el círculo de otro modo.

El yasiyateré chico es parásito de cría. No construye nido: pone su huevo en el nido de otra ave y se va. Un trabajo de 1951 en la revista El Hornero ya se ocupaba del asunto.7 Y en 2017, un estudio de siete años en la Amazonia peruana documentó lo que ocurre adentro de esos nidos: de setenta y cuatro nidos vigilados, nueve estaban parasitados, todos de mosquetas que construyen nidos globulares colgantes con la entrada de costado.8

En cada uno había un solo huevo de cuco, más grande y de otro color que los de la dueña. Los autores hallaron huevos rotos debajo de los nidos y un pichón de la especie hospedadora muerto con heridas. El pichón de cuco, concluyen, saca los huevos ajenos y mata a los pichones de la casa.8 El cincuenta y seis por ciento de las madres parasitadas abandonó el nido.8

El ave que lleva el nombre del duende que se roba a los chicos entra en casa ajena, deja a su cría y mata a los hijos del dueño. El campo guaraní le puso el nombre al pájaro antes de que nadie mirara dentro de esos nidos.

Jasy, la luna, y el duende del monte

En guaraní, jasy significa luna y también mes.3 De ahí sale la traducción que repite toda la divulgación en español, «fragmento de luna», que el propio Colmán puso entre paréntesis al presentar al personaje en 1937.2

Esa traducción invita a una confusión que conviene separar, porque en la cosmología de los mbyá-guaraní hay un Jasy que sí es la luna, y no es este duende. Es el hermano menor de Kuaray, el sol: una divinidad imperfecta y mortal, menos poderosa que su hermano, cuyas ausencias del cielo los relatos explican como descansos.3 La luna como símbolo casi siempre se piensa femenina; en el mundo guaraní es un varón menor y algo torpe.

Dos figuras que el nombre mezcla
El duende de la siesta Jasy, la luna
Duende del monte, de medio metro y cabello dorado Divinidad masculina, hermano menor del sol
Folclore rural del Paraguay y del litoral argentino Cosmología religiosa de los mbyá y pueblos vecinos
Actúa al mediodía y en la siesta Aparece de noche y se ausenta por fases
Extravía chicos, enferma terneros, cobra ofrendas Lleva en la cara la cera de abeja que lo marcó

Las dos figuras comparten el nombre y poco más. Confundirlas convierte una creencia campesina sobre el peligro del mediodía en una teología lunar que ninguna fuente sostiene.

Mito, leyenda y creencia viva

Como criatura, el Jasy Jateré pertenece a la creencia. Como regla doméstica, tuvo vigencia real: en el campo paraguayo y en el nordeste argentino, la prohibición de salir al monte al mediodía circuló durante generaciones con el nombre del duende y no con el de la insolación.

Esa es la diferencia entre una advertencia y una creencia. La advertencia hay que repetirla; el duende silba solo.

La categoría a la que pertenece el relato es la de leyenda: una narración localizada, atribuida a lugares y tiempos concretos, que la comunidad ha transmitido como posible. Eso lo distingue del mito propiamente dicho, que explica el origen del mundo o de los seres. El Jasy Jateré no explica ningún origen, y sigue apareciendo en el habla cotidiana paraguaya como nombre para lo que se oye y no se ve.

No confundir con

El Pombero

El reparto es horario. El Pombero, señor de la noche, camina en silencio cuando el Jasy Jateré ya se retiró. Los dos cobran ofrendas parecidas, tabaco y miel, pero el Pombero puede volverse aliado y cuidar la casa de quien lo trata bien; el duende de la siesta no ofrece esa alianza.

El Kurupí

El Kurupí es el dueño de los animales del monte y su ámbito es la fertilidad y la caza, no la hora del día. Las dos figuras conviven en el mismo paisaje y se confunden en los relatos modernos, que tienden a fundir a todos los duendes guaraníes en uno solo.

El Saci-Pererê

El Saci brasileño comparte con el Jasy Jateré el silbido, la travesura y un objeto donde reside su poder, y parte de la bibliografía brasileña discute si desciende de él.3 Las diferencias son grandes: el Saci tiene una sola pierna, gorro rojo y piel oscura, y su repertorio es el de la broma, no el del rapto.

Errores frecuentes

«Es el cuarto de los siete hijos de Tau y Keraná, según la mitología guaraní antigua»

La lista cerrada y numerada de siete hermanos —Teju Jagua, Mbói Tu'ĩ, Moñái, Jasy Jateré, Kurupí, Ao Ao y el Luisón— aparece por primera vez en Ñande Ypy Kuéra, el poema que Narciso R. Colmán publicó en guaraní en Asunción en 1929 y tradujo al castellano en 1937.2 Las criaturas circulaban antes por separado, cada una con su propio territorio y sus propias variantes. Lo que Colmán aportó fue el parentesco, el orden y el número.

«El Jasy Jateré es la luna o un pedazo de luna»

La traducción «fragmento de luna» circula como si fuera un dato cerrado, y es la glosa que Colmán puso en 1937.2 En guaraní, jasy sí significa luna y mes.3 Pero el duende rubio de la siesta y el Jasy de la cosmología mbyá, hermano menor del sol, son dos personajes distintos que la coincidencia del nombre junta en las páginas de divulgación.

«El pájaro del Jasy Jateré es parte del cuento»

Es un animal con nombre científico y ficha de conservación. El yasiyateré chico, Dromococcyx pavoninus, figura como especie no amenazada en el Sistema de Información de Biodiversidad de la Argentina.5 El yasiyateré grande se registró por primera vez en el Chaco argentino en 2023.6 El duende tomó prestada la voz de un ave que la ciencia tardó mucho más en ver que el campo en oír.

Ver también: Atrapasueños: significado y leyendas

Preguntas frecuentes

¿Qué es el Jasy Jateré?

Es el duende del monte que el folclore guaraní del Paraguay y del litoral pone a cargo de la hora de la siesta. Se lo describe como un niño o un enano desnudo, de cabello dorado, que lleva una varita de oro y silba entre los árboles. Su víctima habitual es el chico que sale solo al mediodía.

¿El Jasy Jateré existe?

Como criatura, pertenece a la creencia y no a la zoología. Lo que sí existe es el pájaro que lleva su nombre: dos cucos del género Dromococcyx se llaman yasiyateré chico y yasiyateré grande, y a su silbido se le atribuyó durante generaciones la presencia del duende.

¿Qué maldades hace el Jasy Jateré?

Extravía a la gente en el monte y se lleva a los chicos que andan solos a la hora de la siesta, que aparecen días después aturdidos y sin habla. A los terneros que toca se les atribuyen ataques parecidos a la epilepsia.

¿Qué come el Jasy Jateré?

La tradición lo asocia a la miel silvestre, y las ofrendas que se le dejaban en el mortero eran queso fresco, miel y tabaco torcido. El poema de Narciso R. Colmán de 1929 lo presenta además como protector de las abejas.

Notas y fuentes

  1. León Cadogan, versión del Yasy Yateré recogida en Francisco Pérez-Maricevich (comp.), Mitos y leyendas del Paraguay, Asunción, El Lector, 1998, 187 pp. Portal Guaraní ↑
  2. Narciso R. Colmán (Rosicrán), Ñande Ypy Kuéra. Nuestros antepasados, Asunción, 1929; edición castellana, San Lorenzo, Editorial Guaraní, 1937, capítulo VII. La glosa citada es «Jasy jatere o Jasy Atere (fragmento de la luna); hombrecillo de cabellos dorados, señor de las siestas». Portal Guaraní ↑
  3. Rogério Reus Gonçalves da Rosa, «Jaxy e Jaxy Jaterê: o ponto de vista guarani e de outros povos ameríndios sobre a origem da lua, as constelações e o Saci-Pererê (primeira parte)», Espaço Ameríndio, vol. 16, n.º 1, Porto Alegre, 2022, pp. 1-46. Para jasy como luna y mes, el artículo remite al léxico mbyá de Robert A. Dooley (1998). DOI 10.22456/1982-6524.122910 ↑
  4. León Cadogan, «El culto al árbol y a los animales sagrados en el folklore y las tradiciones guaraníes», América Indígena, vol. X, n.º 4, México, octubre de 1950, pp. 327-333. PDF en Etnolinguística ↑
  5. Sistema de Información de Biodiversidad, Administración de Parques Nacionales de la Argentina, ficha de Dromococcyx pavoninus Pelzeln, 1870, nombre común yasiyateré chico, familia Cuculidae, categoría de conservación no amenazada. sib.gob.ar ↑
  6. Leandro Bareiro Guiñazú, Noelia V. Got, Fabricio Candia, Edelweiss Enggist y Silvia Enggist, «Primeros registros del Yasiyateré Grande (Dromococcyx phasianellus) en la provincia de Chaco, Argentina», Nuestras Aves, n.º 68, 2023, pp. 79-82. Aves Argentinas ↑
  7. Adolfo Neunteufel, «Observaciones sobre el Dromococcyx pavoninus Pelzeln y el parasitismo de los cucúlidos», El Hornero, vol. 9, n.º 3, 1951, pp. 288-290. El Hornero ↑
  8. Manuel A. Sánchez-Martínez, Santiago David, Gustavo A. Londoño y Scott K. Robinson, «Brood parasitism by the enigmatic and rare Pavonine Cuckoo in Amazonian Peru», The Auk, vol. 134, n.º 2, 2017, pp. 330-339. DOI 10.1642/AUK-16-190.1 ↑

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