lunes, 14 de marzo de 2016

Los siete hijos de Tau y Kerana

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La historia de Taû y Kerana es parte de la mitología guaraní, un pueblo indígena que habitaba en partes de lo que hoy en día son los territorios de Paraguay, Brasil, Argentina y Bolivia. Su mitología está llena de leyendas y relatos sobre dioses, espíritus y criaturas fantásticas. Esta es una de ellas;

Un día, el espíritu maligno Taû vio a una doncella de enorme belleza llamada Kerana, hija de Marangatu. La belleza de Kerana cautivó tanto a Taû, quien en un ardid se transformó en un joven con la pérfida intención de raptarla.

Pero valiente Angatupyry, espíritu bienhechor, se propuso evitar esto y dio comienzo a una batalla que duró siete días y siete noches contra el maléfico Taû. Finalmente, Taû se consideró perdido y solicitó la ayuda de su viejo abuelo Pytajovái, dios del valor y portador del fuego de la destrucción; quien no tenía rivales y cuyo aliento despedía llamaradas que a él mismo inquietaban y llenaban de zozobra-.

Pytajovái, intrépido guerrero, hizo rodar por tierra a Angatupyry, y ya dueño del campo, Taû fue a raptar a Kerana. Esta actitud produjo una justa indignación entre las gentes, quienes desde ese momento, se desvelaron en súplicas y ruegos a Arasy para el ejemplar castigo del raptor.

La diosa escuchó aquellos ruegos y su propia indignación se manifestó en una terrible maldición lanzada contra Taû. Esa maldición se cumpliría pronto y afectaría a la descendencia que estos tuvieran.

De la unión del espíritu del mal Taû y la doncella guaraní Kerana, nacieron siete monstruos legendarios.  Estos seres contrahechos por la Naturaleza, desde tierna edad se revelaron como entes diabólicos, inspirando terror general. Sus inclinaciones se manifestaron bien pronto con los atributos que siguen:


Teju jagua leyendas guaranies

Teju Jagua -Perro lagarto-



Es el primero de los siete hijos de los dioses Taû y Kerana. De un tamaño gigantesco con un cuerpo similar al de un lagarto y siete cabezas de perro -en algunas versiones eran de jaguar- cada una de ellas con los colores del arcoíris. Su tamaño y fuerza era colosal, pero debido a una maldición lanzada por Arasy (diosa del cielo) no podía moverse con libertad, lo que lo hacía inofensivo, a pesar de su terrible aspecto. Era el dios que habitaba las cavernas cuidando los tesoros y a su vez protegía a las frutas silvestres, pues, estas eran su alimento. Alimento que le era proveído por su hermano Jasy Jatere.


Mbói Tú'i leyendas guaranies

Mbói Tú'i


Con la apariencia de una serpiente descomunal la mayor diferencia con estas, es que poseía la cabeza de un loro, protector de las ranas, y reptiles en general, fue el segundo de los hermanos. Espíritu de las flores, él roció y la humedad.



Moñai leyendas guaranies


Moñai



Otro de los seres engendrados por Kerana fue el tercer hijo de la pareja, de apariencia espantosa -similar a la de un hombre- fue el benefactor de ladrones y los pícaros. Vagaba por los campos, seguido de aves. Fue protector de los pájaros, señor del aire y los campos.


Jasy Jatere leyendas guaranies



Jasy Jatere -Pedazo de la luna-


A diferencia de sus hermanos la apariencia de Jasy Jatere no es la de un monstruo, sino la de un adolescente de cabellos rubios, fue el cuarto hijo de la pareja. Era el señor del mediodía -de la siesta- tenía la capacidad de volverse invisible y con una vara mágica extraviar a las personas, especialmente a los niños, que se aventuraban a vagar solos al mediodía a quienes llevaba junto a su hermano Ao-Ao para que se los comiera. Señor de la yerba mate y la miel de abeja.
 
kurupi leyendas guaranies

Kurupi


Quinto hermano, protector de la selva y señor de los animales, poseía un impresionante miembro viril, siendo un genio de la fecundidad. Pero era maligno, su costumbre fue raptar doncellas y hacerlas suyas, para luego devorarlas, su sola visión podía volver locas a las mujeres.


Ao-Ao leyendas guaranies

Ao-Ao


El Ao-Ao el sexto hermano, similar a una oveja, pero a diferencia de estas Ao-Ao era antropófago -se alimentaba de seres humanos- fue uno de los espíritus de la fecundidad para los guaraníes, ya que contaba con una gran descendencia. Vivía en manada con su numerosa prole, cualquiera que se aventuraba a los montes y cerros ponía en peligro su vida al encontrarse con los ao-ao, según la leyenda la única manera de salvar la vida era trepando a los árboles de Pindo (palmera) por el hecho de que esta era bendita por Tupa (nombre de Dios en el idioma guaraní). Fue el protector de los cerros y montañas.  


Lobizon Luison leyendas guaranies

Luisón


Luisón o Lobisón fue el séptimo de los hermanos -el hombre lobo- de las leyendas guaraníes, habitaba los cementerios y se alimentaba del cuerpo de los muertos, como todo un carroñero. Despedía un terrible olor a carne en descomposición, sus ojos eran similares a carbones encendidos, con los que podía paralizar a quien lo viera, su toque era frío y tenía la cualidad de convertir a alguien con su solo roce si es que lo dejaba vivo. Los guaraníes creían que el séptimo hijo varón de una pareja se convertiría, en Luisón.


Estos fenómenos sietemesinos -Kerana los dio a luz cada siete meses- tuvieron su desarrollo máximo a los siete años, y entre todos ellos, quién más alboroto promovía era Kurupi que se dedicaba al rapto de las vírgenes. Las más bellas de estas desaparecían misteriosamente y bien pronto, se hallaban encinta para alumbrar a los siete meses. Pero como los vástagos eran de origen maléfico, dado el caso que tuvieran que vivir, incendiarían el mundo con sus fechorías; pero Tupã dispuso que a los siete días de nacer se les descompusiera el ombligo, acabando por fallecer del mal de siete días.

Los siete hijos de Taû y Kerana  eran símbolos guaraníes para las Pléyades.

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