La grulla: símbolo, mitología y significado en el mundo


Pocas aves acumulan tantos significados distintos, e incluso contradictorios, según la cultura que se consulte, como la grulla. Vigilancia, sabiduría, devoción, honor y longevidad son algunos de los valores que distintas tradiciones le han atribuido a lo largo de los siglos; en China y Japón, en particular, se creía que la grulla podía vivir hasta mil años, lo que la convirtió en emblema de larga vida e inmortalidad. El blanco de su plumaje se leía como símbolo de pureza, y las plumas rojas de su cabeza, como señal de energía vital y afinidad con el fuego.


La grulla de un vistazo
Asia oriental Longevidad, inmortalidad, buena fortuna
Grecia y Roma Llegada de la primavera, prudencia
Heráldica europea Vigilancia (grulla sosteniendo una piedra)
India Astucia y traición (fábulas del Panchatantra)
Tierras celtas Presagio de desgracia, vínculo con el Otro Mundo
Japón Buena fortuna; leyenda del senbazuru (mil grullas)

La grulla en Grecia y Roma

Como ave migratoria que regresa con puntualidad cada primavera, la grulla llegó a simbolizar la propia estación. Su grito durante la migración anunciaba a los antiguos griegos el momento de arar la tierra, tal como lo registra el propio Hesíodo, en el siglo VIII a. C., en uno de los pasajes más citados de su poema didáctico Trabajos y días:

«Mark, when you hear the voice of the crane who cries year by year from the clouds above, for she gives the signal for ploughing and shows the season of rainy winter.»

«Presta atención cuando oigas la voz de la grulla, que grita año tras año desde las nubes, pues ella da la señal para el arado y anuncia la estación de las lluvias invernales.»

(Hesíodo, Trabajos y días, vv. 448-451, trad. inglesa de Hugh G. Evelyn-White, 1914)

 

Por su llegada estacional y por su vistoso cortejo—las grullas ejecutan elaboradas danzas nupciales—, los griegos y los romanos la asociaron también con el amor y la alegría de vivir. La mitología griega recoge, además, un motivo bélico protagonizado por estas aves: la geranomaquia, la guerra legendaria entre las grullas y los pigmeos, que aparece ya al comienzo del Canto III de la Ilíada, donde Homero compara el griterío de las tropas troyanas con el clamor de las grullas que vuelan hacia el sur «llevando muerte y destrucción a los hombres pigmeos». Los filólogos no se ponen de acuerdo sobre si este símil homérico refleja una leyenda anterior y ya conocida por el público de Homero, o si, por el contrario, es el propio símil el que dio origen, en la tradición posterior, a la idea de una guerra real entre ambos pueblos. Aristóteles, siglos más tarde, trató el motivo ya como un hecho naturalista en su Historia de los animales, situando a las grullas invernando cerca de las fuentes del Nilo y enfrentadas allí, cada año, a los pigmeos.


Por ser devoradora de serpientes, la grulla remitió más tarde, para los primeros cristianos, a la victoria de Cristo sobre el mal.




Heráldica: la grulla en su vigilancia

En heráldica, la grulla es el símbolo de la precaución y la vigilancia sin descanso. Se creía que, cuando la bandada dormía, una de las aves montaba guardia sosteniendo una piedra en su garra, de modo que, si se quedaba dormida, la caída de la piedra la despertara antes de que el grupo cayera presa de sus depredadores. Plinio el Viejo ya recogía esta creencia en su Historia Natural, y el motivo—conocido en heráldica como «la grulla en su vigilancia»—se repite en escudos, emblemas e insignias de toda Europa desde la Edad Media.


San Ambrosio, obispo de Milán en el siglo IV, retomó la imagen como parábola religiosa en su tratado sobre la Creación:

«How well do the cranes carry out their guard duty at night without orders and without compulsion! [...] When the watcher has completed his period for guard duty, he prepares for sleep, after arousing with a warning cry the sleeper who is destined to take his place as the next sentry. The latter willingly accepts his lot.»

 

«¡Con cuánta perfección cumplen las grullas su guardia nocturna, sin que nadie se lo ordene ni las obligue! [...] Cuando el vigía ha completado su turno de guardia, se dispone a dormir, no sin antes despertar con un grito de aviso a quien debe ocupar su lugar como próximo centinela. Este acepta de buen grado su turno.»

(San Ambrosio, Hexamerón, Libro V, cap. 15.50-51)

 

Ambrosio usaba la imagen de las grullas, que relevan su guardia sin necesidad de órdenes ni reproches, para reprocharles a los cristianos la resistencia con que solían aceptar sus propios turnos y deberes—una lección de disciplina tomada, literalmente, del reino animal.

La grulla en otras tradiciones

Fuera de Europa y del Mediterráneo antiguo, el significado de la grulla varía notablemente. En Egipto se le atribuye, sobre todo en compilaciones modernas de simbolismo popular—sin respaldo claro en la egiptología académica—, el papel de anunciar la prosperidad cuando se la veía volar con dos cabezas sobre el Nilo. En África, la grulla coronada es símbolo de la palabra y el pensamiento, asociada a su actitud meditativa y, en algunas tradiciones, a la comunicación con los dioses; sus vuelos primaverales se leen allí como imagen de renacimiento espiritual y físico.


En la India, en cambio, la fama de la grulla —o, más propiamente, de la garza, que en muchas traducciones antiguas se confunde con ella— es la de un ave astuta y traicionera: las fábulas del Panchatantra y los Cuentos Jataka budistas cuentan cómo el ave engaña a los peces de un estanque ofreciéndose a salvarlos de la sequía, para en realidad devorarlos uno a uno. En algunas regiones célticas, por su parte, la grulla era vista como presagio de desgracia: la mitología irlandesa asocia el ave con la muerte, la guerra y el Otro Mundo. Uno de los objetos más célebres de esa tradición, recogido en el Duanaire Finn («El libro de poemas de Fionn»), es la «bolsa de grulla» (corrbolg) del dios del mar Manannán mac Lir: según el relato, una mujer llamada Aoife fue transformada en grulla por una rival celosa y vivió así durante doscientos años, hasta su muerte; Manannán hizo entonces una bolsa con su piel, en la que guardó sus tesoros más preciados—visibles, según la leyenda, solo cuando sube la marea.


Senbazuru: las mil grullas de origami

En Japón, la grulla es símbolo de buena fortuna y longevidad, y una de las criaturas consideradas sagradas junto al dragón y la tortuga; se decía que podía vivir mil años, y de ahí nace la costumbre de plegar mil grullas de origami, una por cada año de esa vida legendaria. Según la antigua leyenda japonesa, quien dobla las mil grullas—el senbazuru—verá concedido un deseo por los dioses. La tradición exige que sea una sola persona quien conserve el senbazuru completo, generalmente destinado a alguien muy cercano, a menudo enfermo, o para celebrar un nacimiento o una boda; cuantas menos manos participen en el plegado, más fuerte se considera el deseo, porque se necesita más paciencia y perseverancia para completarlo en solitario.


La leyenda alcanzó fama mundial gracias a la historia de Sadako Sasaki, una niña japonesa que tenía dos años cuando fue expuesta a la radiación del bombardeo atómico de Hiroshima. Sasaki desarrolló leucemia años después y, a los doce, mientras pasaba largas temporadas hospitalizada, comenzó a plegar grullas de origami con el objetivo de completar las mil, inspirada en la leyenda del senbazuru. Murió el 25 de octubre de 1955. La versión popularizada por el libro infantil Sadako and the Thousand Paper Cranes sostiene que alcanzó a doblar 644 grullas antes de debilitarse demasiado, y que sus compañeros de clase terminaron las 356 restantes en su memoria; la versión que transmiten su familia y el Museo Conmemorativo de la Paz de Hiroshima, en cambio, afirma que completó las mil y siguió plegando más, aun después de que su deseo no se cumpliera.




Preguntas frecuentes

¿Qué simboliza la grulla?

En Asia oriental simboliza longevidad e inmortalidad; en la heráldica europea, vigilancia; en la antigua Grecia y Roma, la llegada de la primavera y la prudencia; y en Japón, la buena fortuna, sobre todo a través de la leyenda de las mil grullas de origami.

¿Por qué la grulla es un símbolo de vigilancia?

Según una leyenda recogida ya por Plinio el Viejo y San Ambrosio, las grullas se turnaban para vigilar mientras el resto del grupo dormía, y el centinela sostenía una piedra con su garra para que, si se quedaba dormido, la caída de la piedra lo despertara. Por eso en heráldica se representa a la grulla sosteniendo una piedra, como símbolo de vigilancia.

¿Qué es el senbazuru o las mil grullas de origami?

Es una antigua tradición japonesa según la cual quien dobla mil grullas de papel verá concedido un deseo por los dioses. Se hace habitualmente para una persona especial, a menudo enferma, y se popularizó internacionalmente a partir de la historia de Sadako Sasaki, una niña superviviente del bombardeo atómico de Hiroshima.

¿Es la grulla siempre un símbolo positivo?

No. En algunas fábulas de la India, como las del Panchatantra y los Cuentos Jataka budistas, la grulla o garza aparece como un ave astuta y traicionera que engaña a los peces. En algunas tradiciones celtas también se la asoció con la desgracia y con el Otro Mundo, no con la buena fortuna.

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Fuentes y referencias

  • Hesíodo, Trabajos y días, vv. 448-451. Trad. inglesa de Hugh G. Evelyn-White (Loeb Classical Library, 1914). Texto en Perseus Digital Library. [El grito de la grulla como anuncio del tiempo de arar.]
  • San Ambrosio de Milán, Hexamerón, Libro V, cap. 15.50-51 (siglo IV). [Parábola de la vigilancia nocturna de las grullas.]
  • Plinio el Viejo, Historia Natural. [Origen antiguo de la leyenda del centinela con la piedra.]
  • Aristóteles, Historia de los animales; Homero, Ilíada, Canto III, vv. 1-8. [La migración de las grullas y el símil homérico de la guerra contra los pigmeos, la geranomaquia; incertidumbre filológica sobre si el mito es anterior al símil o deriva de él.]
  • Duanaire Finn («El libro de poemas de Fionn»), ciclo fenián de la mitología irlandesa. [La leyenda de Aoife y la bolsa de grulla (corrbolg) de Manannán mac Lir.]
  • Rhys Davids, T. W. (trad.). Buddhist Birth Stories; or, Jataka Tales, vol. 1, n.º 38 (Londres, 1880), dominio público. [La fábula de la garza/grulla que engaña a los peces.]
  • Nota metodológica: la atribución egipcia de la «grulla de dos cabezas» como símbolo de prosperidad procede de compilaciones modernas de simbolismo popular.