Freyja: la diosa nórdica del amor, la magia y los muertos

Freyja es la diosa nórdica del amor, la fertilidad, la guerra y la magia. Pertenece a los vanir, la estirpe divina asociada a la abundancia, y su nombre no es en rigor un nombre: significa «señora», del mismo modo que el de su hermano Freyr significa «señor».

Es también el personaje sobre el que más se ha inventado del panteón nórdico. Ni el viernes lleva su nombre, ni ella mata a los guerreros que reclama, ni el jabalí que la acompaña es un jabalí.

Freyja de un vistazo
Dominios Amor, fertilidad, oro, guerra, muerte y magia
Significado del nombre «Señora», del protogermánico frawjǭ
Estirpe Vanir; hija de Njörðr, hermana gemela de Freyr
Morada Fólkvangr, con el salón Sessrúmnir
Objetos El collar Brísingamen y el manto de plumas de halcón
Animales Dos gatos que tiran de su carro y el jabalí Hildisvíni
Esposo Óðr, ausente, a quien llora lágrimas de oro rojo
Magia El seidr, que según la tradición enseñó a los aesir

Origen del nombre

El nórdico antiguo Freyja procede del protogermánico frawjǭ y significa sencillamente «señora», «dama», «ama de la casa». Su hermano Freyr lleva el masculino correspondiente: «señor». No estamos ante nombres propios sino ante títulos, y hay quien sostiene que los nombres verdaderos de ambos se perdieron o nunca se pronunciaron.

De esa misma raíz germánica desciende el alemán moderno Frau, «señora», que sigue usándose como tratamiento. La saga Ynglinga recoge una tradición coherente con eso: el nombre de Freyja se aplicó después a todas las mujeres de posición, de modo que el título habría sido de la diosa y la diosa habría devuelto el título.

Sus otros nombres describen funciones: Gefn, «la que da»; Mardöll, quizá «la que brilla sobre el mar»; Sýr, «cerda», por su vínculo con los animales de la fertilidad; Valfreyja, «señora de los caídos»; Vanadís, «la dís de los vanir»; y Hörn, que se ha querido relacionar con hörr, «lino», aunque la derivación no es segura.

Snorri explica por qué son tantos, y la razón es una historia: Freyja se dio a sí misma esos nombres cuando salió a buscar a su marido desaparecido entre pueblos que no la conocían. Cada apodo es un alias de viaje, el que usó en cada lugar por el que pasó preguntando. El nombre Hörn sobrevive además en topónimos suecos como Härnösand y Härnevi, señal de que allí tuvo culto.

Familia y estirpe

Freyja pertenece a los vanir, la estirpe divina ligada a la fertilidad, la riqueza y el mar, distinta de los aesir de Odín y Thor. Es hija de Njörðr, dios del mar, la navegación y la prosperidad, y hermana gemela de Freyr.

Sobre su madre, las fuentes no coinciden y conviene decirlo. La saga Ynglinga afirma que Njörðr engendró a los gemelos con su propia hermana, cuyo nombre no se da, y explica que entre los vanir ese matrimonio era lícito aunque entre los aesir estuviera prohibido. El Gylfaginning de Snorri dice en cambio que los tuvo tras separarse de Skaði, sin mencionar a su madre. La identificación de esa hermana con Nerthus, la divinidad germánica que Tácito describe paseada en carro entre los pueblos del norte, es una hipótesis —el nombre Nerthus es el equivalente femenino exacto de Njörðr—, no un dato de las fuentes.

La llegada de Freyja a Asgard es consecuencia de una guerra. Los aesir y los vanir se enfrentaron largamente sin que ninguno lograra imponerse: los primeros arrasaban el campo de los segundos, y los segundos el de los primeros, hasta que ambos bandos se cansaron y convinieron una tregua. La sellaron a la manera antigua, intercambiando rehenes: los vanir enviaron a Njörðr y a Freyr, y con ellos fue Freyja. Por eso a menudo se los cuenta entre los aesir aunque no lo sean.

Odín repartió entonces los oficios: nombró sacerdotes de los sacrificios a Njörðr y a Freyr, y a Freyja, sacerdotisa. El Gylfaginning la llama «la más gloriosa de las diosas», lo que no equivale a llamarla jefa de su estirpe.

La que elige a los muertos

Suele decirse que Odín se lleva a los guerreros caídos al Valhalla. Es solo la mitad de la historia, en sentido literal.

El Grímnismál, en su estrofa 14, dice que el noveno recinto es Fólkvangr, «el campo del ejército», donde Freyja dispone los asientos del salón; cada día elige a la mitad de los caídos, y la otra mitad pertenece a Odín. Su salón se llama Sessrúmnir, «el de muchos asientos».

Conviene precisar el verbo, porque de él depende todo. Freyja elige; no mata. Su derecho se ejerce sobre quienes ya han muerto en combate, y consiste en la primera opción sobre ellos. La coincidencia lingüística es reveladora: la palabra val, «elección», es la misma que forma valr, «los muertos en batalla», y valkyrja, «la que elige a los caídos». Freyja está en la raíz misma del vocabulario de las valquirias.

Que la diosa del amor sea también la primera en escoger entre los cadáveres no es una contradicción en el pensamiento nórdico: fertilidad y muerte son dos caras del mismo dominio, y quien da la vida decide también sobre su final.

La maestra del seidr

El seidr es una forma de magia nórdica ligada a la adivinación y a la manipulación del destino: quien lo domina puede ver lo que va a ocurrir y, hasta cierto punto, torcerlo, arruinando a los enemigos o apartando el desastre de los suyos.

Según la saga Ynglinga, esa práctica no era originalmente de los aesir: fue Freyja quien la introdujo entre ellos, pues era costumbre de los vanir. El dato tiene consecuencias, porque explica de dónde le viene a Odín un arte que en las sagas se considera impropio de un varón: el propio Odín lo aprendió, y Loki se lo echa en cara en el Lokasenna como una vergüenza. Ese saber obtenido por vías ajenas es un motivo recurrente en el personaje de Odín, como en el episodio del hidromiel de la poesía.

Freyja es por eso la völva arquetípica, la vidente. Las völvas históricas —mujeres que recorrían las granjas profetizando desde un asiento elevado, a cambio de hospitalidad— tenían en ella su modelo divino, y era también patrona de los escaldos y de quienes cantaban. Su arte se ha relacionado con el uso de las runas, aunque el seidr y la lectura rúnica son prácticas distintas.

El collar Brísingamen

Su posesión más célebre es Brísingamen, una joya fabricada por enanos que pudo ser un collar o un torque —una argolla rígida de metal precioso—. El primer elemento del nombre, brísingr, se ha interpretado como «fuego» o como «ámbar», de modo que sería algo así como «la joya llameante».

Cómo lo obtuvo es materia de acusación. En el Lokasenna, donde Loki insulta uno por uno a todos los dioses reunidos, le reprocha a Freyja haberse acostado con los enanos que lo hicieron. Un texto muy posterior, el Sörla þáttr, del siglo XIV y escrito ya por autores cristianos, desarrolla la escena hasta el final.

Cuenta que Freyja, caminando un día, encontró abierta una roca y entró. Dentro había cuatro enanos trabajando en un collar de oro que estaba casi terminado, y en cuanto lo vio quiso tenerlo. Les ofreció pagarlo en oro y plata, y con creces. Los enanos le respondieron que no les faltaba oro, y que solo se lo darían a un precio: que pasara una noche con cada uno de ellos. Ella aceptó, cumplió las cuatro noches y se llevó el collar a casa como si nada hubiera ocurrido.

El relato añade que Loki lo averiguó y se lo contó a Odín, y que este le ordenó robar la joya. Loki se coló en la alcoba de Freyja convertido en mosca, la picó para que se diera la vuelta en sueños y pudiera desabrocharle el cierre, y se marchó con el collar. Cuando ella descubrió el robo y supo quién lo había ordenado, Odín le puso un precio para devolvérselo: que provocara una guerra entre dos reyes condenada a repetirse eternamente.

La distancia entre ambas fuentes importa. El Lokasenna pone la acusación en boca de Loki, que en ese poema acusa de promiscuidad a todas las diosas presentes sin excepción, de modo que su testimonio vale lo que vale. El Sörla þáttr es cuatro siglos posterior a la cristianización y tiene evidente interés en desacreditar a la diosa. Ninguno de los dos es una descripción neutral del culto.

Hay además otro episodio: Loki robó el collar y Heimdall lo recuperó, tras una lucha entre ambos que las fuentes mencionan sin narrar por extenso, y que algunos han relacionado con el enfrentamiento final que los dos sostienen en el Ragnarök.

El manto de plumas

Freyja posee un manto de plumas de halcón que permite volar a quien lo lleva. No lo usa solo ella: se lo presta a otros dioses cuando le conviene, lo que convierte el objeto en un instrumento recurrente de la mitología.

Quien más lo pide es Loki. Con ese manto vuela a Jötunheim en el Þrymskviða, y con él sale también en busca de Idunn cuando la raptan. En la práctica, el transporte aéreo del Asgard es propiedad de Freyja, y los demás dioses dependen de que ella acceda a prestarlo.

Los gatos y el jabalí

La imagen más reconocible de Freyja es su carro tirado por dos gatos. Las fuentes no precisan ni el color ni la raza —las descripciones que circulan con gatos negros o grises son añadidos modernos—, y la elección misma resulta llamativa: mientras Thor va en un carro de chivos y Freyr monta un jabalí, la diosa mayor de los vanir se hace arrastrar por los animales domésticos menos gobernables que existen.

Sobre el jabalí hay algo mejor que lo que suele contarse. Se lo llama Hildisvíni, «cerdo de batalla», y no es un simple acompañante: es una persona.

El poema Hyndluljóð lo explica. Óttar, protegido de Freyja, se ha jugado toda su herencia en una apuesta sobre la nobleza de sus antepasados y necesita conocer su genealogía. Freyja lo ayuda, pero para llevarlo a consultar a la giganta Hyndla lo transforma en jabalí mediante su magia y lo monta como cabalgadura. Cuando Hyndla sospecha y la acusa de traer a Óttar disfrazado, Freyja lo niega y afirma que su jabalí de cerdas doradas fue fabricado por los enanos Dáinn y Nabbi. Entre halagos y amenazas de quemarla viva, le saca a la giganta la lista de antepasados que su protegido necesitaba, y algo más: una cerveza de la memoria para que Óttar no olvidara nada de lo escuchado. Sin ese último detalle la ayuda no habría servido de nada, porque la genealogía era larga y él tenía que repetirla ante quien le había hecho la apuesta.

Es el único poema édico donde Freyja es la figura principal, y muestra una faceta que las listas de atributos no recogen: la diosa como valedora que resuelve el problema de un hombre corriente, con astucia y con coacción.

Óðr y las lágrimas de oro

El esposo de Freyja se llama Óðr, y apenas se sabe nada de él salvo lo esencial: no está. Se ausenta en viajes largos y ella lo busca entre pueblos desconocidos, llorando mientras camina. Y sus lágrimas son de oro rojo.

De ahí sale una de las convenciones poéticas más bellas del nórdico antiguo: los escaldos podían decir «el llanto de Freyja» para decir «oro», y el recurso funcionaba porque todo el mundo conocía la historia. Con Óðr tuvo dos hijas, Hnoss y Gersemi, cuyos nombres significan ambos «tesoro», y también esos nombres se usaron para nombrar cosas preciosas.

El nombre Óðr significa «furor, inspiración, arrebato», y es prácticamente el mismo que Óðinn. La coincidencia ha llevado a varios estudiosos a proponer que fueran en origen la misma figura, lo que arrastraría a Freyja hacia Frigg, esposa de Odín. Es un argumento más del debate que se examina abajo.

La diosa a la que se llama en el parto

Hay una escena breve que muestra a Freyja en una función muy distinta de la del salón de los muertos, y que rara vez se cita. Está en el Oddrúnargrátr, entre los cantos heroicos de la Edda poética.

La princesa Borgny lleva mucho tiempo de parto y no consigue dar a luz. Cuando por fin nacen sus hijos, tras la intervención de Oddrún, bendice a las diosas que la han asistido y las nombra: Frigg y Freyja, junto a los demás dioses benévolos.

La escena importa por lo que revela del culto real. Al margen de los grandes relatos sobre collares y gigantes, lo que una mujer nórdica hacía con Freyja era llamarla en el momento de mayor peligro de su vida. Snorri lo dice con otras palabras al describirla como la más accesible de todos para dirigirle plegarias.

La boda de Þrym

De todos los relatos en que alguien reclama a Freyja como pago, el mejor está en el Þrymskviða, y merece contarse entero porque es también la comedia más lograda de la Edda poética.

Thor despierta una mañana y palpa a su alrededor buscando el martillo. No está. Se le sacude la barba y se le eriza el pelo, y va a decírselo a Loki con una frase que en el poema suena a confesión: nadie lo sabe todavía, ni en el cielo ni en la tierra, pero le han robado el martillo. Van juntos a la casa de Freyja y Loki le pide prestado el manto de plumas. Ella se lo da sin discutir: si fuera de oro, dice, se lo daría igual; y si fuera de plata, también.

Loki vuela hasta Jötunheim y encuentra al gigante Þrym sentado en un túmulo, ocupado en trenzar collares de oro para sus perros y en recortarles las crines a sus caballos. Sí, admite, él tiene el martillo: lo ha enterrado ocho leguas bajo tierra, y nadie volverá a sacarlo de allí salvo que le traigan a Freyja por esposa.

Loki regresa con el recado y va derecho a comunicárselo a la diosa: que se ponga el tocado de novia, que se van los dos a Jötunheim. La respuesta de Freyja es el momento más citado del poema. Se enfureció de tal modo que resopló, los salones de los dioses temblaron y Brísingamen saltó de su cuello y cayó al suelo. Y preguntó si acaso la tenían por la mujer más ansiosa de varón del mundo, para irse con él a la tierra de los gigantes.

Los dioses se reúnen a deliberar. Es Heimdall quien da con la solución, y la formula sin rodeos: que vistan a Thor de novia. Que le pongan el velo, el collar de Freyja, un vestido de mujer, joyas en el pelo y un manojo de llaves tintineando de la cintura, que era como iban las señoras casadas.

Thor se niega en redondo. Dice que los dioses lo llamarán afeminado si se deja poner ropa de novia. Loki le contesta lo único que puede convencerlo: que se calle, porque si no recupera el martillo, los gigantes vivirán en Asgard. Lo visten.

Salen los dos, Thor de novia y Loki de doncella de honor. Los chivos tiran del carro con tal furia que las montañas se parten y la tierra arde. Þrym, al verlos llegar, ordena a los suyos que pongan paja en los bancos y enumera todo lo que posee —vacas de cuernos dorados, bueyes negros como el azabache, joyas a montones— para concluir que solo le faltaba Freyja.

Empieza el banquete, y aquí el poema se desmanda. Thor se come él solo un buey entero y ocho salmones, más todos los dulces que habían puesto para las mujeres, y se bebe tres toneles de hidromiel. Þrym mira aquello con creciente inquietud y pregunta en voz alta quién ha visto jamás una novia comer con tanto apetito, ni una doncella beber tanto hidromiel.

La doncella de honor, sentada al lado, responde sin inmutarse: Freyja lleva ocho noches sin probar bocado, de tanto como ansiaba llegar a Jötunheim.

Þrym se inclina entonces a besar a la novia y levanta el velo. Y salta hacia atrás de un brinco que lo lleva al otro extremo del salón, preguntando por qué los ojos de Freyja son tan terribles, por qué le sale fuego de la mirada. La doncella tiene lista la segunda respuesta: ocho noches lleva sin dormir, de tanto como ansiaba llegar allí.

La hermana del gigante se acerca a pedir su regalo de bodas. Y Þrym, feliz, manda traer el martillo para ponerlo en el regazo de la novia y consagrar así el matrimonio, como mandaba la costumbre.

En cuanto Thor sintió el mango en las rodillas, el corazón le rio dentro del pecho. Mató a Þrym, mató a toda la estirpe de gigantes reunida en el salón, y a la vieja que había pedido regalo de bodas le dio, en lugar de monedas, un golpe de martillo.

El constructor y la muralla

El otro relato es anterior y más sombrío. Lo cuenta Snorri en el Gylfaginning.

Se presenta en Asgard un artesano y ofrece levantar en tres estaciones una muralla tan sólida que ningún gigante pueda entrar. A cambio pide tres cosas: el sol, la luna y Freyja. Los dioses se reúnen y es Loki quien propone la trampa: que acepten, pero reduciendo el plazo a un solo invierno, y con la condición de que trabaje sin ayuda de nadie. Si al llegar el primer día de verano falta una piedra, no cobra nada. Nadie cree que pueda lograrlo.

El constructor acepta, y pide una sola cosa: poder usar a su caballo, Svaðilfari. Loki insiste en concedérselo, y los dioses lo conceden.

Entonces empiezan a preocuparse, porque el caballo resulta ser la mitad del trato. De noche acarrea piedras de un tamaño que asombra a los dioses, y hace el doble de trabajo que su dueño. Tres días antes del verano, la muralla está terminada salvo la puerta.

Los dioses se vuelven contra Loki, que fue quien aconsejó el trato, y le exigen que lo arregle bajo amenaza de muerte. Aquella misma noche, cuando el constructor sale a por piedra con Svaðilfari, una yegua sale del bosque y relincha. El semental rompe las riendas y se va tras ella, y el constructor pasa la noche entera persiguiendo a los dos por el bosque sin alcanzarlos. El trabajo se pierde.

Al verse burlado, el artesano monta en cólera de gigante, y así queda claro lo que era. Los dioses, que habían jurado darle paso seguro, dejan de sentirse obligados por juramentos hechos a un jötunn: llaman a Thor, que le paga con el martillo y no con el sol y la luna.

Tiempo después Loki volvió, y traía un potro gris de ocho patas. Era Sleipnir, el mejor caballo que ha existido entre dioses y hombres, y con él se quedó Odín. La muralla de Asgard, la que impide entrar a los gigantes, se terminó gracias a que Loki se dejó preñar por un caballo.

Los dos relatos funcionan igual. Alguien de fuera pide a Freyja como precio, los dioses aceptan sin consultarla, y lo que finalmente la salva no es la palabra dada sino un engaño. Ella aparece poco en ambos, pero cuando lo hace, tiembla el edificio.

¿Frigg y Freyja fueron la misma diosa?

Es uno de los debates abiertos de los estudios nórdicos. Frigg, esposa de Odín, y Freyja comparten demasiadas cosas: ambas están ligadas al amor y la fertilidad, ambas practican la adivinación, ambas tienen un esposo que se ausenta y cuyo nombre procede de la misma raíz, y ambas poseen un objeto de plumas para volar.

Varios estudiosos han propuesto por ello que ambas desciendan de una única figura del período protogermánico, escindida después en dos. Otros lo rechazan. Stephan Grundy resume bien la situación: el problema es difícil, la escasez de testimonios sobre diosas germánicas anteriores a la era vikinga lo agrava, y lo más que puede hacerse es exponer los argumentos de una y otra parte.

Hay, eso sí, un dato asimétrico que conviene tener presente: los nombres Freyja y vanir no están documentados fuera de Escandinavia, mientras que Frigg aparece en todo el ámbito germánico —Frīg en inglés antiguo, Frīja en alto alemán antiguo—, todos procedentes del protogermánico Frijjō. Ese desequilibrio es decisivo para la cuestión del viernes que se examina más abajo.

No confundir con

Frigg. Es la esposa de Odín y reina de los aesir; Freyja es vanir. Se parecen mucho y pudieron tener origen común, pero en las fuentes nórdicas conservadas son dos diosas distintas que coexisten.

Las valquirias. Freyja no es una valquiria, aunque comparta con ellas la función de elegir a los caídos y reciba el epíteto Valfreyja. Las valquirias sirven a Odín; Freyja tiene salón propio y derecho de primera elección.

Freyr. Su hermano gemelo, dios de la prosperidad y las buenas cosechas. Los dos nombres son el mismo título en masculino y femenino, lo que provoca confusiones constantes.

Gullinbursti. El jabalí de cerdas de oro de su hermano Freyr, forjado por enanos. Algunos han propuesto que sea el mismo animal que Hildisvíni, dado el parecido de la descripción, pero las fuentes los presentan por separado.

Gefjon. Otra diosa nórdica, con la que Freyja comparte el epíteto Gefn, «la que da». Son figuras distintas.

Errores frecuentes

¿El viernes se llama así por Freyja?

No. El inglés antiguo Frīgedæg significa «día de Frigg», y el alto alemán antiguo Frîatac procede de Frīja, que es la misma diosa; ambos remontan al protogermánico Frijjōdag, calco del latín dies Veneris, «día de Venus». El argumento decisivo es de distribución: el nombre Freyja no está atestiguado fuera de Escandinavia, mientras que Frigg aparece en todas las lenguas germánicas, de modo que un nombre de día común a todas ellas no puede venir de Freyja. Y el castellano viernes procede directamente del latín, sin pasar por ninguna diosa nórdica.

¿Freyja mata a la mitad de los guerreros?

Los elige, que es distinto. El Grímnismál dice que cada día escoge a la mitad de los que han caído en combate para su salón Fólkvangr, y que Odín se queda con la otra mitad. Su derecho se ejerce sobre los muertos, no sobre la batalla.

¿Hildisvíni es la mascota de Freyja?

En el Hyndluljóð, la giganta Hyndla acusa a la diosa de que ese jabalí es en realidad su protegido Óttar, transformado por la magia de Freyja para viajar disfrazado. La diosa lo niega y afirma que el animal de cerdas doradas lo hicieron los enanos Dáinn y Nabbi, lo que se entiende como parte del engaño. Óttar aparece además en el poema como amante de la diosa, no solo como protegido.

¿Era Freyja la líder de los vanir?

Es la más destacada de las diosas —el Gylfaginning la llama la más gloriosa—, pero las fuentes no la presentan como jefa de su estirpe. Tras la guerra, Odín nombró sacerdotes de los sacrificios a Njörðr y a Freyr, y a ella sacerdotisa. El liderazgo de los vanir, si tal cosa cabe, correspondería antes a su padre.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Freyja en la mitología nórdica?

La diosa del amor, la fertilidad, la guerra y la magia seidr. Pertenece a los vanir, es hija de Njörðr y hermana gemela de Freyr, y tras la guerra entre vanir y aesir pasó a vivir entre estos últimos. Elige cada día a la mitad de los caídos en combate.

¿Qué significa el nombre Freyja?

Significa señora o dama. Procede del protogermánico frawjon y en origen no era un nombre propio sino un título, del mismo modo que su hermano Freyr se llama señor. Es la misma raíz que dio el alemán Frau.

¿El viernes lleva el nombre de Freyja?

No. El inglés antiguo Frigedaeg significa día de Frigg, no de Freyja, y lo mismo ocurre con el alemán Freitag. Además el nombre Freyja no está documentado fuera de Escandinavia, mientras que Frigg sí aparece en todas las lenguas germánicas. El castellano viernes viene del latín dies Veneris.

¿Qué es el collar Brísingamen?

La joya más preciada de Freyja, fabricada por enanos. Según el Lokasenna, Loki la acusa de haberlo obtenido acostándose con cuatro enanos, y en otra fuente el propio Loki lo roba y Heimdall lo recupera. Puede haber sido un collar o un torque.

¿Freyja mata a los guerreros que elige?

No. Según el Grímnismál, cada día elige a la mitad de quienes ya han caído en combate para llevarlos a su salón Fólkvangr, y la otra mitad corresponde a Odín. Es un derecho de selección sobre los muertos, no una intervención en la matanza.

¿Qué es la magia seidr de Freyja?

Una forma de magia nórdica ligada a la adivinación y a la manipulación del destino. Según la saga Ynglinga fue Freyja quien la enseñó a los aesir, y su práctica correspondía sobre todo a las völvas, las videntes que recorrían las granjas profetizando.

¿Quién es Hildisvíni, el jabalí de Freyja?

En el poema Hyndluljóð, la giganta Hyndla acusa a Freyja de que su montura es en realidad su protegido Óttar, disfrazado de jabalí mediante la magia de la diosa. Freyja lo niega y sostiene que su animal de cerdas doradas fue fabricado por los enanos Dáinn y Nabbi. La lectura habitual da la razón a Hyndla.

¿Son Frigg y Freyja la misma diosa?

Es una cuestión abierta. Varios estudiosos han propuesto que ambas descienden de una figura común del período protogermánico, dadas sus numerosas semejanzas. Otros lo niegan. Stephan Grundy señala que la escasez de testimonios anteriores a la era vikinga hace el problema difícil de resolver.

Mira también

El triple cuerno de Odín: el símbolo del hidromiel de la poesía, el otro gran arte que Odín obtuvo de fuera.

El trisquel: el motivo de tres brazos y su variante nórdica de tres cuernos entrelazados.

Las runas y su significado: el otro gran saber que Odín obtuvo mediante sacrificio.

Bibliografía

Fuentes primarias

Edda poética: Grímnismál, estrofa 14 (Fólkvangr y el reparto de los caídos); Þrymskviða (el rapto del martillo y la cólera de Freyja); Lokasenna (las acusaciones de Loki); Hyndluljóð (Óttar, Hildisvíni y la giganta Hyndla); Völuspá (Freyja como «la muchacha de Óðr»); Oddrúnargrátr. Snorri Sturluson, Edda menor: Gylfaginning, capítulos 24 y 42 (la genealogía y el episodio del constructor), y Skáldskaparmál (las lágrimas de oro y los circunloquios poéticos). Snorri Sturluson, Heimskringla, saga Ynglinga, capítulo 4 (la guerra entre aesir y vanir, el reparto de oficios y la introducción del seidr). Sörla þáttr, siglo XIV, para el relato tardío sobre el origen de Brísingamen. Tácito, Germania, sobre Nerthus.

Fuentes de verificación consultadas

Stephan Grundy, sobre la hipótesis del origen común de Frigg y Freyja. John Lindow, Norse Mythology: A Guide to the Gods, Heroes, Rituals, and Beliefs. Wikipedia en inglés, entradas Freyja, Frigg, Frigg and Freyja common origin hypothesis e Hildisvíni. Etymonline, entrada Friday, para la derivación desde el inglés antiguo Frīgedæg y el calco del latín dies Veneris. Edición y notas del Hyndluljóð de Open Book Publishers, sobre el juego entre val, valr y valkyrja. Traducción del Hyndluljóð de Henry Adams Bellows, con las notas sobre Dáinn y Nabbi.