Jörmungandr, escrito también Jormungander o Jormungand, es la serpiente marina de la mitología nórdica que rodea el mundo de los humanos y se muerde la propia cola. Las fuentes medievales la llaman Miðgarðsormr, la serpiente de Midgard, y su significado central es el de un límite vivo: mientras la serpiente sujeta su cola, el mundo tiene un borde y se sostiene.
Es hija de Loki, hermana del lobo Fenrir y la enemiga jurada de Thor. Los dos se enfrentaron tres veces, y la primera de las tres casi nunca se cuenta: fue un gato. A esos tres encuentros se suma la razón por la que la serpiente aparece tallada en piedra en cuatro países distintos, siglos antes de que nadie la pusiera por escrito, y una lista de seis errores muy repetidos, empezando por el más difundido: que los escandinavos identificaban a la serpiente con el ouroboros.
| Nombre | Nórdico antiguo Jǫrmungandr; se pronuncia aproximadamente yórmungandr |
|---|---|
| Nombre en las fuentes | Miðgarðsormr, la serpiente o el gusano de Midgard |
| Padres | El dios Loki y la giganta Angrboða, cuyo nombre significa la que trae la angustia |
| Hermanos | El lobo Fenrir y Hel, señora del reino de los muertos |
| Significado central | El límite del mundo hecho criatura. Mientras muerde su cola, hay orden |
| Enemigo | Thor, con quien se dan muerte mutuamente en el Ragnarök |
| Encuentros con Thor | Tres: el gato de Útgarða-Loki, la pesca con el gigante Hymir y el Ragnarök |
| Mención más antigua | La Ragnarsdrápa de Bragi Boddason, siglo IX, el poema escáldico más antiguo conservado |
| Piezas que se conservan | Tallada en piedras rúnicas de Suecia, Dinamarca, Gotland e Inglaterra |
| Vigencia actual | Dos géneros fósiles llevan su nombre, uno de ellos descrito en 2023 |
- Qué significa Jörmungandr: el origen del nombre
- Los tres hijos de Loki y el mar que le tocó
- Cómo se representa la serpiente de Midgard
- Primer encuentro: el gato que Thor no pudo levantar
- El caldero de Ægir: por qué Thor fue a casa del gigante
- Segundo encuentro: la pesca y el pie que atraviesa la barca
- Lo que pasó después en casa de Hymir
- Tercer encuentro: el Ragnarök y los nueve pasos
- Qué simboliza la serpiente de Midgard
- La serpiente en el arte vikingo: runas escritas en un cuerpo
- No confundir con
- Errores frecuentes sobre Jörmungandr
- Qué queda hoy de la serpiente
- Preguntas frecuentes
Qué significa Jörmungandr: el origen del nombre
El nombre es un título poético y se desglosa en dos partes. El prefijo jǫrmun- denota algo enorme, vasto o sobrehumano; algunos filólogos postulan detrás un sustantivo jǫrmunr con el sentido del mundo, entendido como la vastedad misma. La segunda pieza, gandr, es la interesante: en nórdico antiguo designa cosas alargadas y seres sobrenaturales, y los diccionarios la documentan aplicada a serpiente, río, fiordo, bastón, bordón, mástil, tallo y atadura.
De ahí que el nombre admita varias lecturas simultáneas, y todas pertinentes: la serpiente vasta, el río inmenso —que es un sinónimo del mar donde habita—, el bastón enorme y la atadura del mundo. La traducción divulgativa más corriente, el monstruo enorme, es la menos precisa de todas: conserva el tamaño y descarta el resto de los sentidos que el nombre reúne.
El prefijo tiene un pariente cercano: jǫrmun- es cognado del inglés antiguo eormen- y del elemento germánico Irmin-, el mismo que aparece en el nombre de la columna sagrada de los sajones, la Irminsul. La serpiente que ciñe el mundo y la columna que lo sostiene comparten el morfema que significa inmenso.
Las fuentes medievales, sin embargo, casi nunca usan el nombre poético: la llaman Miðgarðsormr. La segunda parte, ormr, significa serpiente, gusano y también dragón, y es cognada del inglés worm y del latín vermis, de donde vienen en español vermes y vermífugo. En la lengua nórdica no había frontera entre el gusano y el dragón: eran grados del mismo ser, y por eso las serpientes de las piedras rúnicas a veces tienen patas.
Los escaldos, que evitaban por oficio nombrar las cosas de frente, la aludían por rodeos llamados kenningar. En la Þórsdrápa, a Loki se lo llama faðir lögseims, el padre del hilo del mar: la serpiente vista como un cordel tendido alrededor del océano.
Los tres hijos de Loki y el mar que le tocó
El capítulo 34 del Gylfaginning, la primera parte de la Edda prosaica que el islandés Snorri Sturluson compiló hacia 1220, cuenta el origen. Loki engendró tres criaturas con la giganta Angrboða, cuyo nombre significa la que trae la angustia: el lobo Fenrir, la serpiente Jörmungandr y Hel. Snorri los enumera en ese orden, y de esa enumeración viene la costumbre de llamar a la serpiente el hijo del medio; el texto no dice que ese sea el orden de nacimiento.
Los dioses supieron por profecía que de esos tres vendría la desgracia. Odín ordenó que se los trajeran y los repartió según lo que cada cual era: a Hel la mandó abajo, a Niflheim, con potestad sobre nueve regiones; a Fenrir lo criaron entre los Æsir hasta que hubo que atarlo con engaños; y a la serpiente, todavía una cría, la arrojó al mar profundo que rodea todas las tierras.
El castigo la volvió inmensa. En el fondo del océano creció hasta abarcar la tierra completa y alcanzar su propia cola con la boca. De ahí le vino el nombre. Odín quiso desterrar el peligro y lo que hizo fue darle la medida exacta del mundo.
El estudioso John Lindow emparentó esa mordedura con la cadena de Fenrir: las dos son formas de un mismo motivo nórdico, el del monstruo sujeto que un día se suelta. La mordedura es una atadura, y toda atadura tiene fecha de vencimiento.
Cómo se representa la serpiente de Midgard
Circulan dos imágenes muy distintas de la serpiente, y suelen confundirse. La primera, la más vista hoy, es un anillo: la serpiente enroscada sobre sí misma vista desde arriba, la cabeza girada hacia dentro y la punta de la cola entre los dientes, el cuerpo cubierto de escamas o de bandas entrelazadas. Es la forma de los colgantes y los tatuajes, y funciona porque resume el mito en un solo trazo.
La segunda es la que tallaron los propios vikingos, y casi nunca es un anillo. En sus piedras la serpiente aparece de perfil, alargada, ondulando bajo el casco de una barca, con la cabeza vuelta hacia arriba y la boca abierta, a veces con el anzuelo todavía dentro. Nunca se la ve completa, solo el tramo que asoma: quizás porque un cuerpo que rodea el mundo entero no cabe en ninguna piedra.
Primer encuentro: el gato que Thor no pudo levantar
Los relatos populares suelen anunciar tres encuentros entre Thor y la serpiente y contar solo dos: el que se omite casi siempre es este primero.
Thor viaja hacia el este con Loki y con sus criados Þjálfi y Röskva, y llega a la fortaleza de Útgarða-Loki, el rey de los gigantes, que los recibe proponiéndoles una serie de pruebas aparentemente sencillas. Loki compite comiendo contra un tal Logi y pierde. Þjálfi corre contra un tal Hugi y pierde. A Thor le dan un cuerno para beber y no logra vaciarlo, ni en tres tragos enormes. Después le piden algo casi humillante por lo fácil: que levante del suelo al gato gris de la casa.
Thor pone en ello toda su fuerza. El gato arquea el lomo, y por más que el dios estire los brazos hacia arriba solo consigue despegar una pata del suelo. Los gigantes lo dan por vencido. Thor, humillado, exige entonces luchar cuerpo a cuerpo contra alguien, y le presentan a una anciana, la nodriza Elli, que lo pone de rodillas.
Al día siguiente, cuando los visitantes ya se marchan, Útgarða-Loki los acompaña un tramo del camino y les explica lo que había ocurrido. Todas las pruebas eran ilusiones, y ninguna era contra un rival vencible. Logi era el fuego, que devora cuanto encuentra. Hugi era el pensamiento del propio gigante, que no hay quien alcance. El cuerno estaba conectado con el océano, y lo que Thor hizo al beber fue bajar el nivel del mar, que es la razón de las mareas. Elli era la vejez, y no hay nadie a quien la vejez no derribe.
Y el gato era la serpiente de Midgard. Al levantarle una pata, Thor había alzado del fondo del océano el cuerpo que ciñe el mundo, y los gigantes que miraban no se rieron: se aterraron. Si hubiera levantado al gato completo, habría arrancado a la serpiente de su sitio y desatado el borde del mundo antes de la hora. Útgarða-Loki cierra con una frase que vale toda la escena: sería mejor para ambas partes que no volvieran a encontrarse.
Thor levanta el martillo para partirle la cabeza y el gigante ya no está; se vuelve para demoler la fortaleza y la fortaleza tampoco. Y Snorri añade la frase que la divulgación suele omitir: desde ese día Thor buscó la manera de encontrarse con la serpiente. El gato es la causa de la pesca.
El caldero de Ægir: por qué Thor fue a casa del gigante
Snorri cuenta que Thor fue solo, disfrazado de muchacho, exactamente a lo que Útgarða-Loki le había hecho desear. El Hymiskviða, un poema más antiguo, da una razón distinta y bastante más doméstica: los dioses querían cerveza.
El poema empieza con los Æsir reunidos y con ganas de banquete. Ægir, el señor del mar, debía elaborar la bebida, pero hacía falta un caldero lo bastante grande, y el único caldero así estaba en poder del gigante Hymir. Thor y el dios Týr salen a buscarlo. Y el detalle que le da gracia al viaje es que Týr resulta ser hijo de una giganta de esa misma casa, de modo que van a robarle el caldero al padrastro con la complicidad de la madre.
La madre los esconde, porque Hymir tiene mal carácter con los visitantes. Cuando el gigante llega, la mirada que echa sobre las vigas donde están escondidos basta para partir un pilar. Se sienta a cenar y mata tres bueyes; Thor se come dos él solo. Hymir, mirando el desastre de su despensa, comenta que al día siguiente va a tener que salir a pescar temprano si quiere darle de comer a semejante huésped. Y eso, y no la venganza, es lo que pone la barca en el agua a la mañana siguiente.
Segundo encuentro: la pesca y el pie que atraviesa la barca
El núcleo del episodio es igual en las dos versiones y es una de las mejores escenas cómicas de la literatura medieval europea.
Thor pide acompañar al gigante. Hymir le contesta con desdén que qué ayuda puede esperar de alguien tan joven y tan pequeño, y que se va a morir de frío porque él rema muy lejos. Thor responde que no será él quien le impida remar mar adentro, y que a lo mejor es el gigante el primero en tener frío.
Le mandan buscarse su propio cebo. Thor va hasta la yunta de bueyes de Hymir, elige el más grande —el Hymiskviða lo llama Himinhrjóðr, el que hace bramar el cielo—, le arranca la cabeza de un tirón y se la lleva a la barca. Reman. El gigante avisa que ya llegaron a su caladero de siempre; Thor sigue remando. El gigante insiste en que es peligroso adentrarse más, porque por ahí anda la serpiente; Thor sigue remando. Ahí está el chiste que el poema construye con paciencia: el gigante, que debería dar miedo, es el que lo tiene.
Hymir, para no quedar mal, echa el sedal y saca dos ballenas de un tirón, que a su juicio alcanzan y sobran para un desayuno. Thor ni las mira. Ceba el anzuelo con la cabeza de buey y lo deja caer al fondo.
La serpiente abre la boca y se traga el cebo. El anzuelo se le clava en el paladar, y empieza el forcejeo. La criatura tira hacia el fondo con tanta fuerza que Thor tiene que hacer palanca. El dios se afirma con tal violencia que los pies le atraviesan el casco de la barca y queda de pie en el lecho del mar, tirando del sedal desde el fondo del océano.
La cabeza emerge. Es, dice la tradición, la visión más aterradora que nadie haya tenido. Thor y la serpiente se miran a los ojos y ella empieza a escupir veneno. El dios suelta una mano, agarra el martillo Mjolnir y lo levanta en el aire.
Y en ese instante Hymir, blanco de terror y con el cuchillo de cebar todavía en la mano, corta el sedal. La serpiente se hunde como una piedra.
Thor le arroja el martillo detrás, hacia el agua. Snorri escribe que hay quien dice que le arrancó la cabeza en el fondo, y a continuación afirma él mismo que la serpiente sigue viva en el mar, que es la única lectura compatible con el Ragnarök. Después le da a Hymir un golpe detrás de la oreja que lo manda por la borda, y vuelve caminando a la orilla.
Si Hymir no hubiera cortado el sedal, Thor la habría matado ahí mismo, siglos antes de la hora fijada, y con ella habría muerto la profecía entera. El gigante cobarde es, sin proponérselo, quien salva el calendario del mundo.Lo que pasó después en casa de Hymir
El Hymiskviða no termina en el mar. Vuelven a tierra, y durante el desayuno Hymir desafía a Thor a romper su copa: Thor la arroja contra los pilares de piedra y sale intacta, hasta que la madre de Týr le susurra el secreto —que la estrelle contra la propia frente del gigante, que es lo único más duro que la copa— y esa vez sí estalla en pedazos. Puesto a prueba, Hymir concede el caldero enorme que habían venido a buscar. Thor lo levanta solo, y al hacerlo los pies le atraviesan el piso de la casa, igual que le habían atravesado el casco de la barca, y sale caminando con el caldero puesto en la cabeza como si fuera un sombrero.
La escena más grandiosa de la mitología nórdica —el pulso entre el dios del trueno y la criatura que ciñe el mundo— está engarzada en un relato cuyo objetivo era conseguir una olla para hacer cerveza. No es un descuido del poeta. Es el chiste.
La escena de la pesca no se quedó en los poemas: los vikingos la tallaron en piedra en Suecia, Dinamarca, Gotland e Inglaterra, con el detalle del pie atravesando el casco repetido una y otra vez, y también la cantaron. Un noble islandés llamado Óláfr pái —el pavo real— construyó un salón con los mitos pintados en las paredes, y en el banquete de bodas de su hija, hacia el año 985, el escaldo Úlfr Uggason recitó un poema sobre esas mismas imágenes. La historia era, para los escandinavos de la era vikinga, tan conocida como cualquier cuento que hoy se cuenta de memoria.
Tercer encuentro: el Ragnarök y los nueve pasos
El tercer encuentro no ha ocurrido todavía ni dentro del propio relato. Lo anuncian la Völuspá, el poema de la profetisa, y el capítulo 51 del Gylfaginning.
La serpiente suelta la cola. El mar se desborda sobre la tierra, porque la criatura se retuerce con furia hacia la costa. Avanza escupiendo veneno, que llena el aire y el agua, y a su lado va Fenrir, con los ojos y las fosas nasales encendidos y las mandíbulas abiertas de la tierra al cielo. Los dos se suman a los hijos de Muspell para enfrentar a los dioses en la llanura de Vigrid.
Ahí ocurre el combate que las fuentes venían anunciando desde el principio. Thor mata a la serpiente. Y después camina nueve pasos y cae, porque el veneno ya lo ha alcanzado. Ninguno de los dos sobrevive.
El nueve no es azar: estructura la cosmología nórdica de punta a punta, nueve mundos, nueve regiones bajo Hel, nueve noches colgado Odín del árbol para obtener las runas. Que a Thor le alcance justo para ese número convierte su muerte en algo medido, casi litúrgico. El dios que custodiaba el límite del mundo muere junto con el límite del mundo, y le alcanza para caminar el número completo.
Qué simboliza la serpiente de Midgard
El simbolismo se sostiene sobre un dato de la propia cosmología nórdica: Midgard significa literalmente el recinto del medio. No es un mundo abierto, es un espacio cercado. Y lo que lo cerca no es una muralla ni un océano: es un animal vivo que muerde su propia cola.
De ahí sale el significado más firme y el que las fuentes sostienen sin necesidad de especular: la serpiente es el límite del mundo hecho criatura. El orden del cosmos no descansa sobre una ley ni sobre una arquitectura, sino sobre un monstruo que sigue sujeto. Es una idea inquietante y bastante honesta: la estabilidad es un estado temporal de una tensión.
Sobre ese núcleo se apoyan tres lecturas más, todas razonables.
La primera es la del mar. Para un pueblo cuya vida entera pasaba por el agua, el océano exterior era a la vez el camino, el sustento y la amenaza, y una serpiente inmensa que lo habita es la imagen natural de eso. Un navegante que se alejaba de la costa sabía que en algún punto el mar deja de ser suyo, y ese punto tenía nombre.
La segunda es la del monstruo sujeto, ya mencionada, que agrupa a la serpiente con Fenrir atado y con Loki encadenado bajo la roca. Los tres esperan. Ninguno está vencido, solo contenido, y el relato entero avanza hacia el momento en que las tres ataduras cedan a la vez.
La tercera es la del parentesco, y es la más incómoda. La criatura que destruirá el mundo es hija de un dios que vive entre los dioses. El peligro no viene de afuera: se engendró adentro y se crió a la vista de todos. Odín lo supo por profecía, actuó en consecuencia, y su intervención fue precisamente lo que le dio a la serpiente el tamaño del mundo.
La serpiente de Midgard no representa el retorno cíclico ni la eternidad, aunque la forma lo sugiera: representa una cuenta atrás. Con el ouroboros comparte casi toda la silueta y ninguno de los dos sentidos.
La serpiente en el arte vikingo: runas escritas en un cuerpo
Un hecho del arte escandinavo cambia por completo la lectura del símbolo: en la mayoría de las piedras rúnicas de la era vikinga, el texto está escrito dentro del cuerpo de una serpiente. No es una metáfora. La inscripción empieza en la cabeza del animal y sigue por la banda que forma su cuerpo, ondulando por el borde de la piedra hasta terminar donde termina la cola. Quien quiere leer el nombre de un muerto tiene que recorrer una serpiente con la vista, de la cabeza a la cola: los memoriales funerarios escandinavos están escritos, literalmente, adentro de un reptil.
Los talladores aprovechaban ese cuerpo para dejar detalles que hoy siguen apareciendo. En una piedra sueca conocida como U 824, escondida dentro de la serpiente y en lo alto de la inscripción, hay tallado un rostro humano, una pequeña máscara cuyo sentido nadie ha logrado explicar. En otra, U 873, el propio artesano firmó su nombre —Balle— sobre el cuerpo del animal, como si la serpiente fuera también su papel y su pluma.
Nada de esto prueba que cada serpiente tallada sea Jörmungandr. Prueba algo más amplio y, para el símbolo, más elocuente: en la Escandinavia vikinga la figura de la serpiente enroscada era la forma natural de decorar cualquier superficie —piedras, broches, proas de barco—, tan familiar que servía incluso para escribir. Un pueblo que envolvía así sus propios nombres tenía con la imagen del reptil que rodea algo una relación bastante más profunda que la de un monstruo de cuento.
Hay además una escena que se repite durante tres siglos en objetos muy distintos: un cuadrúpedo enfrentado a una serpiente, los dos mordiéndose. Aparece en el carro funerario de Oseberg, en una veleta de metal hallada en Gotland y tallada en la puerta de una iglesia de madera noruega. Nadie se pone de acuerdo sobre qué significa: para algunos es el cristianismo, el cuadrúpedo, venciendo al paganismo, la serpiente; para otros es una escena del Ragnarök donde la bestia representa a Thor. La ambigüedad, en pleno siglo XI, con la conversión religiosa a medio hacer, probablemente era conveniente.
Nada de esto significa que cada serpiente tallada sea Jörmungandr. Significa algo más interesante: que la serpiente era, en la Escandinavia vikinga, la forma misma del ornamento, el molde con el que se organizaba una superficie, y que un pueblo que decoraba así sus piedras, sus barcos y sus broches tenía una relación con la figura del reptil enroscado mucho más profunda que la de un monstruo en un cuento.
No confundir con
El ouroboros
La semejanza formal es real y la comparación es legítima, pero son cosas distintas. Ouroboros es una palabra griega —ourá, cola, y borós, que devora— aplicada a un motivo que aparece en Egipto y se desarrolla en la alquimia helenística y medieval, donde significa la unidad de lo que se destruye y se regenera, el tiempo circular. La serpiente de Midgard muerde su cola porque es demasiado grande para el mundo que rodea, y su significado no es el eterno retorno sino la inminencia del final.
Níðhöggr
Níðhöggr es el dragón que roe una de las raíces de Yggdrasil, el árbol del mundo, y habita en Niflheim. Es otro ser, con otra ubicación y otra función: la corrosión desde abajo, no el cerco desde afuera. En el Grímnismál se nombran además cuatro serpientes más bajo el árbol —Góinn, Móinn, Grábakr y Grafvölluðr—, lo que da una idea de cuántos reptiles habitan esa cosmología.
Fenrir
Son hermanos y comparten el motivo del monstruo sujeto, pero no el destino ni el adversario. Fenrir está atado con la cadena Gleipnir y en el Ragnarök mata a Odín; la serpiente está sujeta por su propia mordedura y su adversario es Thor. Cada uno tiene su dios.
La serpiente del cómic y de los videojuegos
Las versiones contemporáneas —la de la editorial estadounidense, la de las sagas de videojuegos ambientadas en el mundo nórdico— son personajes independientes, con biografías propias y atributos que no proceden de ninguna fuente medieval. Comparten con la de las Eddas el nombre y la enemistad con Thor, y poco más.
Errores frecuentes sobre Jörmungandr
Que los escandinavos identificaban la serpiente con el ouroboros
El término es griego, el motivo llega a Europa por la vía egipcia y alquímica, y no hay una sola fuente nórdica que lo mencione. La comparación es una observación de estudiosos modernos sobre un parecido de forma, y como tal es válida; presentarla como una creencia vikinga invierte la dirección del préstamo. Lo que las Eddas dicen es que la serpiente rodea la tierra y alcanza su propia cola.
Que Thor y la serpiente se enfrentaron dos veces
Fueron tres, y la que se omite es la primera. El episodio del gato gris está en los capítulos 46 y 47 del Gylfaginning: es la escena donde Thor casi desata el borde del mundo sin saberlo, y es además la que Snorri presenta como causa de la expedición de pesca.
Que Thor arrojó la serpiente al mar
Lo dicen algunos recuentos del siglo XX que circulan mucho en español, y de ahí pasó a innumerables versiones. El Gylfaginning 34 atribuye el acto a Odín, que reparte a los tres hijos de Loki uno por uno: Hel a Niflheim, Fenrir a las cadenas y la serpiente al mar profundo. La diferencia importa, porque en Snorri el gesto es un acto de gobierno del padre de los dioses y no un forcejeo del dios del trueno.
Que Thor le arrancó la cabeza en la pesca
Snorri solo reporta que hay quien dice eso, y a continuación afirma que la serpiente sigue viva en el mar. El Hymiskviða deja el desenlace abierto. La única lectura compatible con el Ragnarök —donde Thor todavía tiene que matarla— es que sobrevivió.
Que el gato de los gigantes era Níðhöggr
Es otra confusión heredada de los recuentos modernos. El Gylfaginning 47 dice expresamente que el gato era la serpiente de Midgard, y toda la lógica del episodio depende de eso: lo aterrador para los gigantes es que Thor haya movido de su sitio a la criatura que ciñe el mundo. Níðhöggr roe una raíz de Yggdrasil y no aparece en esa escena.
Que la escena de la pesca se mide en minutos
Circulan versiones en español donde el gigante habla quince minutos después de la advertencia anterior. Ni Snorri ni el Hymiskviða miden el tiempo así, y la unidad no pertenece a ese mundo. Es un anacronismo de reescrituras modernas, del mismo tipo que las cifras precisas atribuidas a fuentes que solo dicen mucho tiempo.
¿Qué queda hoy de la serpiente?
La supervivencia más elegante del nombre está en la nomenclatura científica, y es reciente. El 30 de octubre de 2023, el Bulletin of the American Museum of Natural History publicó la descripción de un nuevo género y especie de mosasaurio: Jormungandr walhallaensis, firmada por Amelia Zietlow, Clint Boyd y Nathan Van Vranken.
El fósil —un cráneo casi completo, las mandíbulas, la columna cervical y varias vértebras— se había encontrado en 2015 en el noreste de Dakota del Norte, en la formación Pierre Shale, y corresponde a un reptil marino de hace unos ochenta millones de años. El género lleva el nombre de la serpiente nórdica; el epíteto específico, el de la localidad de Walhalla, que a su vez se llama así por el Valhalla. Zietlow la comparó con un dragón de Komodo al que se le pusieran aletas y se lo hiciera enorme.
El animal resultó ser una forma intermedia entre Clidastes, un mosasaurio pequeño y primitivo, y Mosasaurus, el gigante de casi quince metros que convivió con el Tyrannosaurus. Y hay un segundo homenaje: el género Joermungandr, con la especie Joermungandr bolti, un tetrápodo fósil descrito aparte.
Los escandinavos imaginaron una serpiente marina inmensa que rodeaba el mundo, la cantaron en un salón de Islandia hacia el año 985 y la tallaron en piedra desde Gotland hasta Cumbria. Mil años después, unos paleontólogos desenterraron en Dakota del Norte los huesos de un reptil marino que existió de verdad, y le dieron el nombre que aquellos talladores le habían dado a la criatura del mar exterior. La serpiente que cercaba el mundo terminó nombrando a un animal que nadó en él.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa Jörmungandr?
El nombre se compone del prefijo jǫrmun-, que denota algo enorme, vasto o sobrehumano, y de gandr, palabra que en nórdico antiguo designa cosas alargadas y seres sobrenaturales: serpiente, río, fiordo, bastón, mástil, atadura. De ahí traducciones como la serpiente vasta, el río inmenso o la atadura del mundo. Las fuentes medievales lo llaman más a menudo Miðgarðsormr, la serpiente de Midgard.
¿Quiénes eran los padres y los hermanos de Jörmungandr?
Según el Gylfaginning, capítulo 34, es hijo del dios Loki y de la giganta Angrboða, cuyo nombre significa la que trae la angustia. Sus hermanos son el lobo Fenrir y Hel, la señora del reino de los muertos. Snorri lo enumera en segundo lugar de los tres, y de ahí viene la costumbre de llamarlo el hijo del medio, aunque el texto no afirma que ese sea el orden de nacimiento.
¿Cuántas veces se enfrentaron Thor y Jörmungandr?
Tres, y la primera casi nunca se cuenta. En la sala del gigante Útgarða-Loki, Thor intenta levantar un gato gris y solo consigue alzarle una pata: el gato era la serpiente disfrazada por magia. La segunda es la expedición de pesca con el gigante Hymir. La tercera será el combate del Ragnarök, que todavía no ha ocurrido dentro del propio relato.
¿Por qué la serpiente de Midgard se muerde la cola?
Porque creció más que el mundo que rodea. Odín la arrojó al mar cuando era una cría y en el fondo del océano alcanzó tal tamaño que abarcó la tierra entera y llegó a su propio extremo. La mordedura funciona como una atadura: mientras la serpiente sujeta su cola, Midgard tiene borde y se sostiene. El día que la suelte, empieza el fin del mundo.
¿Qué pasa con Jörmungandr en el Ragnarök?
Suelta la cola, el mar se desborda sobre la tierra y la serpiente avanza escupiendo veneno hasta la llanura de Vigrid. Allí la mata Thor con el martillo, pero el veneno ya lo ha alcanzado: el dios camina nueve pasos y cae. Ninguno de los dos sobrevive al encuentro que las fuentes venían anunciando desde que Odín arrojó a la cría al mar.
Fuentes
- Snorri Sturluson, Edda prosaica, Gylfaginning, caps. 34, 46-47, 48 y 51, trad. Arthur Gilchrist Brodeur, 1916. Internet Sacred Text Archive
- Hymiskviða, Völuspá y Grímnismál, Edda poética, trad. Henry Adams Bellows, 1923. Internet Sacred Text Archive
- Laxdæla saga, cap. 29, sobre el salón de Hjarðarholt y la recitación de la Húsdrápa, trad. Muriel Press. Project Gutenberg, ebook 17803
- Bragi Boddason, Ragnarsdrápa, siglo IX; Úlfr Uggason, Húsdrápa, c. 985; estrofas de Eysteinn Valdason y de Gamli gnævaðarskáld, siglo X, conservadas todas en la Edda de Snorri.
- H. A. Guerber, Myths of the Norsemen: From the Eddas and Sagas, 1909. Project Gutenberg, ebook 28497
- Padraic Colum, The Children of Odin: The Book of Northern Myths, 1920. Project Gutenberg, ebook 24737
- Piedra de Altuna, U 1161, Uppland, Suecia. Ficha y bibliografía
- Piedra de Hørdum, Thy, Dinamarca, hallada en 1954. Ficha y bibliografía
- Sobre el motivo de la serpiente en el arte vikingo y los estilos Ringerike y Urnes. Medievalists.net
- Rudolf Simek, Dictionary of Northern Mythology, trad. Angela Hall, entrada Jǫrmungandr; y John Lindow sobre el motivo del monstruo sujeto.
- A. R. Zietlow, C. A. Boyd y N. E. Van Vranken, Jormungandr walhallaensis: a new mosasaurine from the Pierre Shale Formation of North Dakota, Bulletin of the American Museum of Natural History, n.º 464, 2023. Museo Americano de Historia Natural
