
El ankh —también escrito anj y llamado en latín crux ansata, «cruz con asa»— significa vida. No vida eterna, ni alma, ni resurrección: vida, en el sentido llano de la palabra. Es el jeroglífico con el que los egipcios escribían ese término, y de tanto escribirlo terminó valiendo como imagen de la cosa misma.
El mismo signo escribe además otras palabras egipcias: «espejo», «ramo de flores» y «juramento». La razón es gramatical y no mística, y explica buena parte de los usos del símbolo.
| Qué significa | Vida, y el verbo vivir |
|---|---|
| Otros nombres | Anj, cruz ansada, crux ansata, cruz egipcia |
| Cómo funciona el signo | Escribe tres consonantes, y con ellas también espejo, ramo, juramento y correa de sandalia |
| Gesto característico | Un dios lo acerca a la nariz del rey, o lo vierte sobre su cabeza como agua |
| Compañeros habituales | El pilar dyed, estabilidad, y el cetro uas, dominio |
| Origen de la forma | Desconocido. Ningún mito egipcio lo explica |
La palabra que también significa espejo
La escritura egipcia anota consonantes y no vocales, de modo que un signo puede servir para cualquier palabra que tenga la misma armazón consonántica, aunque signifique algo completamente distinto. Es el mismo principio del jeroglífico como acertijo: dibujo una cosa para escribir otra que suena igual.
El ankh anota tres consonantes. Y en egipcio esas tres consonantes forman, además de «vida», al menos estas palabras:
- Espejo. Por eso muchos espejos egipcios se fabricaron con la forma del signo: el objeto imitaba la palabra que lo nombraba.
- Ramo de flores. Un manojo de flores atado se escribía con el mismo jeroglífico que la vida.
- Juramento. Porque los juramentos egipcios empezaban con una forma del verbo «vivir»: se juraba diciendo que alguien vive.
- Correa de sandalia. La tira que sujeta la sandalia al pie llevaba también ese nombre.
De esas coincidencias se desprende al menos un uso material comprobable: los espejos con forma de ankh. El objeto adoptó la figura del jeroglífico que lo nombraba.
El signo aparece también dentro de nombres propios conocidos. Tutankhamón significa «imagen viviente de Amón», y Anjesenamón, el de su esposa, «ella vive por Amón».
Un signo que se da, no que se toma
En el arte egipcio el ankh aparece sobre todo en manos de las divinidades, que lo sostienen por el lazo, a veces uno en cada mano. Y hay una restricción documentada sobre quién puede llevarlo: hasta finales del Reino Medio, las personas distintas del faraón rara vez se representan recibiéndolo o sosteniéndolo, aunque después la convención se relaja. Sostener el signo era, en la práctica, una prerrogativa de dioses y reyes.
La escena más repetida es la de una divinidad que entrega el ankh al rey. Como el faraón representaba a Egipto entero, al dárselo a él los dioses concedían la vida a todo el país.
El gesto más frecuente es el de la divinidad que acerca el ankh a la nariz o a los labios del rey. Las fuentes lo describen como la entrega del aliento de vida: el aire sin el cual no hay vida se representa como un objeto que una mano divina aproxima al rostro. Isis, Osiris, Anubis, Hathor, Ra, Ptah, Tot y otras divinidades aparecen haciéndolo en relieves de templo y pinturas de tumba.
La otra escena es la de la purificación. En varios templos aparece el rey de pie entre dos divinidades que vierten sobre su cabeza un chorro de ankhs encadenados, uno detrás de otro, como si fueran agua cayendo. Ahí la vida no es aliento sino líquido: algo que se derrama, que limpia y que empapa. El mismo signo sirve así para las dos sustancias asociadas a la vida, el aire y el agua. En Filae se conserva una piedra de cornisa con Tot vertiendo sobre un emperador un chorro compuesto de ankhs y cetros uas en miniatura.
Hay una tercera variante. En las escenas del disco solar radiante, cada rayo termina en una mano diminuta, y varias de esas manos sostienen un ankh dirigido a la nariz de los miembros de la familia real. El signo llega entonces por la luz.
Vida, estabilidad y dominio
El ankh rara vez trabaja solo. Se lo encuentra una y otra vez junto a otros dos signos, y los tres juntos forman una especie de fórmula de bienestar completo:
- El ankh, la vida.
- El pilar dyed, la estabilidad, lo que no se derrumba.
- El cetro uas, el dominio, la capacidad de mandar.
Vida, estabilidad y dominio. La agrupación no es casual ni moderna: una fórmula habitual en los relieves de templo, que acompaña precisamente al gesto de entrega del signo al rey, dice que los dioses conceden vida, estabilidad y dominio. Como amuleto, los tres signos se llevaban juntos.
Existe además una fórmula escrita del mismo tipo que acompaña el nombre del faraón cada vez que se lo menciona: ankh udja seneb, que suele traducirse «vida, prosperidad y salud», y que otra lectura entiende como un deseo en imperativo, «vive, permanece íntegro, mantente sano». Funcionaba más o menos como una fórmula de cortesía obligatoria: no se escribía el nombre del rey sin desearle, en el mismo renglón, que siguiera vivo.
El ankh y los muertos
El signo de la vida aparece por todas partes en tumbas y sarcófagos, y el vocabulario funerario egipcio emplea la misma raíz.
A los difuntos se los podía llamar ankhu, «los vivientes». Y al sarcófago se lo llamaba neb-ankh, «el poseedor de la vida». La caja donde se guardaba el cuerpo se nombraba, en esa lengua, como poseedora de la vida de quien iba dentro.
Las escenas funerarias muestran a las divinidades acercando el ankh al rostro del difunto con el mismo gesto con que se lo acercan al rey vivo. Se colocaban además amuletos de ankh entre los vendajes de las momias y cerca del cuerpo.
De dónde viene la forma
No se sabe. No se conserva ningún mito egipcio que narre el origen del ankh. No hay relato de un dios que lo fabricara ni de un acontecimiento que lo produjera; el signo aparece ya formado en los testimonios más antiguos y nadie dejó escrito qué objeto representaba.
Las hipótesis que se manejan son estas, y ninguna se ha impuesto:
- Una correa de sandalia, con el lazo pasando alrededor del tobillo y el trazo vertical bajando hacia los dedos. Es la propuesta de Alan Gardiner, que clasificó el signo entre las prendas de vestir, justo detrás del jeroglífico de la sandalia, y que James P. Allen retoma como ejemplo del principio del acertijo en la escritura egipcia. Se apoya en que la correa se llamaba con las mismas consonantes. No ha alcanzado aceptación general.
- Un nudo de tela o de junco, atado y con las puntas colgando. Encaja con la manera en que el signo se dibuja en los ejemplos más antiguos, donde el lazo parece material enrollado y no una figura rígida.
- Un ceñidor ceremonial emparentado con el tyet o nudo de Isis, hipótesis que defendió Wallis Budge.
- El sol asomando sobre el horizonte, con el camino del sol por delante. También se lo ha vinculado con el signo sa, de protección mágica, y con el ajet.
En toda esa lista lo que se discute es el objeto que el dibujo representaba, no lo que el signo significaba. El significado está establecido desde los testimonios más antiguos y se mantuvo sin variación durante más de tres mil años.
Del templo a la camiseta
Cuando el cristianismo se impuso en Egipto, el ankh no desapareció: los coptos lo adoptaron como variante de la cruz, con el lazo superior convertido en círculo perfecto en vez de gota. Es la forma que se conoce como crux ansata. Los textiles y manuscritos coptos lo muestran en contextos de resurrección y vida eterna, y una estela funeraria copta de Oxirrinco representa al difunto flanqueado por cruces ansadas, con una composición muy próxima a la de las pinturas de tumba faraónicas.
Su segunda vida es mucho más reciente. A partir de los años sesenta, el ankh se difundió por Occidente en tres circuitos distintos y bastante ajenos entre sí: como emblema de identidad cultural africana, como signo dentro de corrientes neopaganas y, más tarde, como icono de la estética gótica. Ninguno de esos tres usos corresponde a la función que el signo tenía en un templo egipcio.
Errores frecuentes
«Combina el símbolo masculino de Osiris y el femenino de Isis»
Es la teoría con la que abre casi todo el material en español, y tiene un origen rastreable que no es egiptológico. La propuso en 1869 Thomas Inman, mitólogo aficionado de la época victoriana, que vio en el signo la unión de los órganos reproductores masculinos y femeninos en un solo glifo. La atribución concreta de la cruz a Osiris y del óvalo a Isis es un añadido posterior que no aparece en la bibliografía especializada.
Lo que sí existe es una hipótesis emparentada y mejor fundada: Wallis Budge relacionó el ankh con el tyet, el nudo de Isis, un ceñidor ceremonial. Sigue sin estar demostrada, pero parte de un objeto egipcio documentado.
«Es la llave que abre las puertas de la muerte»
La lectura del ankh como llave, y el nombre «llave de la vida» con el que se lo conoce popularmente, son modernos. No hay texto egipcio que lo describa como instrumento para abrir nada, y el lazo superior no es un ojo de cerradura sino la parte por donde el signo se sostiene con la mano. Es una lectura posterior, apoyada en el parecido de la forma con la de una llave antigua.
«Los espejos con forma de ankh servían para ver el otro mundo»
La relación entre el ankh y los espejos es cierta, pero la explicación circulante invierte la causa. Los espejos tomaron esa forma porque en egipcio la palabra «espejo» se escribía con el mismo signo que «vida», por compartir consonantes; el objeto imitó al jeroglífico que lo nombraba. Que además se los usara para asomarse a otro mundo es una interpretación moderna, no un uso documentado.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el ankh?
Vida. No vida eterna ni alma ni resurrección: vida, en el sentido llano de la palabra. Es el jeroglífico con el que los egipcios escribían ese término, y de tanto escribirlo terminó valiendo como imagen de la cosa misma.
¿Por qué el ankh también significa espejo?
Porque la escritura egipcia anota consonantes, no vocales, y las palabras vida, espejo, ramo de flores, juramento y correa de sandalia comparten las mismas tres. El signo servía para escribirlas todas, y por eso muchos espejos se fabricaron con esa forma.
¿Qué hacen los dioses con el ankh en las imágenes?
Se lo dan al rey. Lo acercan a su nariz, porque vivir es respirar, o lo vierten sobre su cabeza en cadena, como si la vida fuera un líquido. Hasta finales del Reino Medio, las personas distintas del faraón rara vez aparecen sosteniéndolo.
¿De dónde viene la forma del ankh?
No se sabe. Se ha propuesto una correa de sandalia, un nudo ceremonial de tela o junco, y un ceñidor emparentado con el nudo de Isis. Ninguna hipótesis se ha impuesto, y ningún mito egipcio explica el origen del signo.
Fuentes
- Alan Gardiner, lista tipo de signos jeroglíficos, donde el ankh figura como S34, entre las prendas de vestir y a continuación del signo de la sandalia; y su propuesta de la correa, retomada por James P. Allen en Middle Egyptian (2014) como ejemplo del principio del acertijo en la escritura egipcia.
- Wikipedia, «Ankh», sobre el signo trilítero y las palabras que comparten sus consonantes: vida, espejo, ramo de flores, juramento y correa de sandalia. en.wikipedia.org
- Ancient Egypt Online, «Ankh», sobre ankhu, neb-ankh, los espejos y la adopción copta. ancientegyptonline.co.uk
- World History Encyclopedia, «The Ankh», sobre las hipótesis de Gardiner y de Wallis Budge y sobre la relación con el tyet. worldhistory.org
- Symbology Wiki, «Ankh», que rastrea hasta Thomas Inman (1869) la lectura del signo como unión de lo masculino y lo femenino, y hasta Victor Loret la propuesta de «espejo» como sentido original. symbology.wiki
- Wikipedia, «Ankh wedja seneb», sobre la fórmula que acompaña el nombre del faraón. en.wikipedia.org
Mira también
- El Ojo de Horus o Udyat
- Horus, dios egipcio
- Ra, el dios egipcio del sol
- El escarabajo o escarabeo egipcio
