La codorniz es un ave pequeña, migratoria y de vuelo bajo -rasgos que, en más de una tradición, se leyeron como signos de humildad, de un viaje arduo o de una provisión inesperada llegada desde muy lejos-. A diferencia de aves con simbolismo más unificado como el águila o el cuervo, la codorniz no tiene un significado único a través de las culturas: en la Biblia es, según el episodio, señal de cuidado divino o de castigo por la codicia; en Grecia, protagonista de un mito de metamorfosis ligado al nacimiento de dos de los dioses olímpicos más importantes; en Mesoamérica, una de las víctimas rituales más frecuentes, vinculada al mito de la creación del Sol; en Egipto, ni siquiera es un símbolo religioso, sino una letra; y en China, un juego de palabras convertido en emblema de paz.
| La codorniz, de un vistazo | |
| En la Biblia | Provisión divina (Éxodo 16) y advertencia contra la codicia (Números 11) |
| En Grecia | Asteria transformada en codorniz; origen mítico de Delos como Ortigia |
| En Mesoamérica | Víctima ritual habitual; vínculo con el mito de la creación del Sol |
| En Egipto | Jeroglífico fonético (signo G43), no un animal sagrado |
| En China | Paz (juego de palabras con «an») y coraje (riñas de codornices) |
| Nombre científico | Coturnix coturnix (codorniz común) |
| Estado de conservación | Preocupación menor (UICN), con tendencia poblacional decreciente |
La codorniz en la Biblia: dos episodios, dos lecturas distintas
El Antiguo Testamento menciona a la codorniz en dos episodios separados por más de un año de peregrinación en el desierto, y conviene no fusionarlos: cuentan cosas distintas y hasta tienen desenlaces casi opuestos.
Éxodo 16: la provisión
El primer episodio ocurre poco después de la salida de Egipto. El pueblo, hambriento, se queja ante Moisés y Aarón; Dios responde prometiendo carne al atardecer y pan -el maná- por la mañana. Esa misma tarde, según el relato, las codornices llegan y cubren el campamento:
«And it came to pass, that at even the quails came up, and covered the camp: and in the morning the dew lay round about the host.»
«Y venida la tarde subieron codornices que cubrieron el real; y á la mañana descendió rocío en derredor del real.»
(Éxodo 16:13, King James Version / Reina-Valera 1909)
En este pasaje no hay ningún castigo asociado a las codornices en sí: es, ante todo, un relato de provisión. El único episodio de desobediencia y consecuencia negativa de ese capítulo tiene que ver con el maná -algunos israelitas intentan guardarlo de un día para otro, en contra de la instrucción recibida, y se pudre (Éxodo 16:19-20)-, no con la carne.
Números 11: la codicia y Kibrot-hataavá
El segundo episodio es muy distinto en tono y ocurre bastante después, ya lejos del Sinaí. El pueblo, cansado del maná, exige carne con una insistencia que el texto describe como codicia desmedida. Dios hace llegar una cantidad desmesurada de codornices -tantas que, según el relato, cubren el suelo alrededor del campamento «a dos codos de altura» en un radio de un día de camino en cada dirección-, pero mientras la gente todavía tiene la carne entre los dientes, la ira divina se manifiesta como una plaga:
«And while the flesh was yet between their teeth, ere it was chewed, the wrath of the LORD was kindled against the people, and the LORD smote the people with a very great plague. And he called the name of that place Kibrothhattaavah: because there they buried the people that lusted.»
«Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió contra el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande. Y llamó el nombre de aquel lugar Kibrot-hataava, por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso.»
(Números 11:33-34, King James Version / Reina-Valera 1909)
«Kibrot-hataavá» significa literalmente «las tumbas de la codicia» o «de la ansia». Es este pasaje, y no el de Éxodo 16, el que sostiene la lectura tradicional de las codornices como advertencia contra la codicia y el desagradecimiento -una lectura que, atribuida al episodio equivocado, pierde buena parte de su fuerza narrativa: lo que hace grave al segundo episodio no es recibir codornices, sino la actitud con la que el pueblo las exige después de haber sido ya provisto una vez.
Una nota de historia natural
Al margen de la lectura religiosa de ambos episodios, vale la pena señalar un dato ornitológico real que los comentaristas bíblicos vienen citando desde el siglo XIX: la codorniz común migra en primavera en bandadas masivas desde el sur, y en ningún lugar es tan abundante como en las cercanías del Mar Rojo. Tras el largo vuelo sobre el mar, las bandadas llegan exhaustas y caen al suelo apenas alcanzan la costa, al punto de poder atraparse con la mano:
«The common quail [...] is very abundant in the East, and regularly migrates from Syria and Arabia in the autumn of the year for the purpose of wintering in Central Africa, whence it returns in immense masses in the spring. [...] Exhausted after a long flight over the Red Sea, the flocks drop to the ground as soon as they reach the coast, and it is then easy either to take the birds with the hand or to kill them with sticks.»
«La codorniz común [...] es muy abundante en Oriente, y migra regularmente desde Siria y Arabia en otoño para invernar en África central, de donde regresa en masas inmensas en primavera. [...] Exhaustas tras un largo vuelo sobre el Mar Rojo, las bandadas caen al suelo apenas alcanzan la costa, y entonces resulta fácil atrapar a las aves con la mano o matarlas a golpes.»
(Ellicott's Commentary for English Readers, comentario a Éxodo 16:13, siglo XIX)
Este dato no reemplaza ni discute el relato bíblico -que sitúa el elemento milagroso, precisamente, en la coincidencia exacta entre el anuncio de Moisés y la llegada del ave, no en la posibilidad física de que las codornices llegasen-, pero sí ayuda a entender por qué la imagen resultaba tan reconocible para sus primeros lectores: describía un fenómeno migratorio que ellos mismos podían haber presenciado.
La codorniz en la mitología griega: el mito de Ortigia
En la mitología griega, la codorniz está en el origen mismo de uno de los santuarios más importantes del mundo helénico. Asteria, hija del titán Ceo y hermana de Leto, escapó del acoso amoroso de Zeus transformándose en codorniz y arrojándose al mar. Allí se convirtió en una isla que llevó primero su propio nombre y luego el de Ortigia -«isla de la codorniz», del griego ortyx-, identificada más tarde con Delos:
«Of the daughters of Coeus, Asteria in the likeness of a quail flung herself into the sea in order to escape the amorous advances of Zeus, and a city was formerly called after her Asteria, but afterwards it was named Delos.»
«De las hijas de Ceo, Asteria, bajo la forma de una codorniz, se arrojó al mar para escapar de los avances amorosos de Zeus, y una ciudad llevó primero su nombre, Asteria, aunque después fue llamada Delos.»
(Pseudo-Apolodoro, Biblioteca, 1.4.1, traducción de Sir James George Frazer, Loeb Classical Library, 1921, dominio público, verificada en Perseus Digital Library.)
Fue precisamente en esa isla -ya como Delos- donde Leto, perseguida por los celos de Hera, encontró refugio para dar a luz a Apolo y Artemisa. El nombre de «Isla de la codorniz» quedó así ligado, por partida doble, al nacimiento de dos de las divinidades olímpicas más importantes.
Existe además una variante mucho menos conocida del mito, de origen fenicio, registrada por el erudito griego Ateneo de Náucratis, quien a su vez cita al astrónomo y geógrafo Eudoxo de Cnido (siglo IV a. C.). En esta versión, un Heracles distinto del héroe tebano habitual -hijo de Asteria y Zeus, y venerado en Tiro bajo el nombre fenicio de Melqart- muere a manos de Tifón y es devuelto a la vida gracias al olor de una codorniz:
«The Phœnicians sacrifice quails to Hercules, because Hercules, the son of Asteria and Jupiter, when on his way towards Libya, was slain by Typhon and restored to life by Iolaus, who brought a quail to him and put it to his nose, and the smell revived him.»
«Los fenicios sacrifican codornices a Heracles, porque Heracles, hijo de Asteria y Zeus, cuando iba camino a Libia, fue muerto por Tifón y devuelto a la vida por Yolao, quien le acercó una codorniz a la nariz, y el olor lo reanimó.»
(Ateneo de Náucratis, Deipnosofistas, libro IX, traducción de C. D. Yonge, 1854)
Este episodio explica por qué, según la misma fuente, los fenicios ofrecían codornices en sacrificio a Heracles-Melqart: el ave quedó asociada a la resurrección del héroe y, por extensión, a su culto.
La codorniz en Mesoamérica: sacrificio y mito solar
En el mundo náhuatl prehispánico, documentado sobre todo por el fraile franciscano Bernardino de Sahagún en su Historia general de las cosas de Nueva España -conocida también como Códice Florentino, escrita entre 1540 y 1577-, la codorniz fue una de las víctimas rituales más frecuentes, muy por debajo del sacrificio humano en escala pero mucho más habitual en la vida cotidiana del culto: se le cortaba el cuello y se elevaba su cabeza en dirección al sol para ofrecer su sangre, un gesto que se repetía en numerosas festividades del calendario agrícola.
El porqué de esta práctica remite a uno de los relatos sobre la creación del Sol, recogido por otro fraile franciscano, Jerónimo de Mendieta, en su Historia Eclesiástica Indiana -escrita a fines del siglo XVI y publicada por primera vez en 1870-. Según este relato, reunidos los dioses en Teotihuacán para decidir quién se arrojaría al fuego y se convertiría en el nuevo sol, un grupo de animales -entre ellos la codorniz, junto con langostas, mariposas y culebras- quedó esperando abajo, sin poder acertar por dónde saldría el astro:
«Y como por algunos años no hubo sol, ayuntándose los dioses en un pueblo que se dice Teutiuacán, hicieron un gran fuego [...] y estando esperando las codornices, langostas, mariposas y culebras, que no acertaban por dónde había de salir el sol [...] no acertando, fueron condenados a ser sacrificados; lo cual después tenían muy en costumbre de hacer ante sus ídolos.»
(Fray Jerónimo de Mendieta, Historia Eclesiástica Indiana, libro II, cap. II, escrita a fines del siglo XVI, publicada por primera vez por Joaquín García Icazbalceta en 1870)
Este mito de origen explica, según esta tradición, por qué la codorniz quedó destinada al sacrificio en varios pueblos de Mesoamérica: su presencia junto al fuego original, sin acertar la salida del sol, se leyó como una falta que debía repararse una y otra vez con su sangre.
Hay además un segundo mito, recogido en la Leyenda de los Soles -parte de los Anales de Cuauhtitlan-, en el que Quetzalcóatl desciende al inframundo a robar los huesos preciosos de los que nacerá la humanidad; al caer en un hoyo y esparcirse los huesos, son las codornices las que asustan al dios y roen los huesos, dañándolos. En ambos relatos la codorniz cumple una función parecida: es un animal terrenal y ruidoso que interfiere en asuntos cósmicos -la salida del sol, la creación de los hombres- y que paga esa interferencia con su sangre.
Códices posteriores a la conquista, como el Códice Nuttall, conservan representaciones pictóricas del sacrificio de codornices ante el sol, en la misma línea que este relato.
La codorniz en el antiguo Egipto: una letra, no un símbolo religioso
El caso egipcio es distinto a los anteriores y vale la pena señalarlo, porque suele asumirse que toda ave presente en la escritura jeroglífica tuvo también un papel religioso o simbólico, y no es así. El polluelo de codorniz -catalogado como signo G43 en la lista estándar de Alan Gardiner- es uno de los jeroglíficos más frecuentes de todo el sistema egipcio, pero funciona como fonograma: representa el sonido w (o u), de forma comparable a como una letra representa un sonido en un alfabeto. Aparece constantemente como parte de palabras que nada tienen que ver con el ave en sí -entre ellas, el propio nombre jeroglífico de Osiris comienza con este signo-, y también se usa como marca de plural. Es, en otras palabras, un caso de simbolismo puramente fonético antes que religioso.
La codorniz en la cultura china: un juego de palabras convertido en símbolo de paz
En el arte y la simbología popular china, la codorniz -ānchún, 鹌鹑- debe buena parte de su significado a un juego de palabras: la primera sílaba de su nombre, ān, es homófona de 安 (ān), «paz» o «tranquilidad». Por esa razón, representar codornices en pintura o en objetos decorativos -sobre todo junto a mijo o crisantemos- se convirtió en una manera indirecta de expresar buenos deseos de paz; una composición clásica muestra nueve codornices junto a crisantemos para expresar el deseo de que varias generaciones de una misma familia vivan en paz bajo un mismo techo.
El mismo juego de palabras podía usarse en sentido inverso: existe al menos una pintura de época Song -tras la caída de la dinastía frente a los mongoles en el siglo XIII- que representa cinco codornices de manera deliberadamente sombría, como comentario velado sobre la ausencia de paz, ya que «cinco codornices» (五鹌鹑, wǔ ānchún) suena de forma muy similar a la expresión «sin paz» (无安, wú ān).
Por otro lado, la codorniz también fue durante siglos un símbolo de coraje y espíritu combativo en China, debido a la tradición de las riñas de codornices -organizadas de forma comparable a las riñas de gallos en otras culturas-, una práctica documentada como pasatiempo popular en zonas rurales.
La codorniz hoy: entre la granja y la conservación
Más allá del simbolismo, la codorniz común (Coturnix coturnix) es hoy un ave real con un estatus de conservación concreto. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la especie está clasificada como de preocupación menor a nivel global, con una población estimada entre 15 y 35 millones de individuos adultos. Sin embargo, esa misma evaluación reconoce una tendencia poblacional decreciente en buena parte de su área de distribución europea, atribuida principalmente a la intensificación agrícola -que reduce el pastizal y el barbecho de los que depende para alimentarse y anidar-, a la presión de la caza y, en el sur de Europa, a la hibridación con la codorniz japonesa (Coturnix japonica) introducida para la producción comercial de huevos y carne, una actividad de cría hoy muy extendida, incluida América Latina.
Preguntas frecuentes
¿Qué representa la codorniz en la Biblia?
Representa dos cosas distintas según el pasaje. En Éxodo 16 es un signo de la provisión divina, enviada junto con el maná para alimentar al pueblo en el desierto. En Números 11, en cambio, un episodio posterior y más duro, es la ocasión de un castigo por la codicia del pueblo, que exigió carne más allá de lo necesario.
¿Es el mismo episodio de las codornices en Éxodo y en Números?
No, son dos episodios distintos y separados por más de un año. Éxodo 16 ocurre poco después de la salida de Egipto y no tiene ningún castigo asociado a las codornices. Números 11, en el lugar que pasó a llamarse Kibrot-hataavá, es un hecho posterior en el que Dios castiga con una plaga al pueblo por su codicia de carne.
¿Qué mito griego relaciona a la codorniz con el nacimiento de Apolo y Artemisa?
El mito de Asteria, hermana de la titánide Leto. Para escapar del acoso de Zeus, Asteria se transformó en codorniz y se arrojó al mar, donde se convirtió en la isla de Ortigia -isla de la codorniz-, luego identificada con Delos, el lugar donde su hermana Leto dio a luz a Apolo y Artemisa.
¿Qué representa la codorniz en la cultura china?
Principalmente la paz, por un juego de palabras: la primera sílaba de su nombre en chino, an, suena igual que la palabra que significa paz o tranquilidad. También simboliza el coraje, por la tradición de las riñas de codornices.
¿Para qué se usaba el jeroglífico de la codorniz en el antiguo Egipto?
El polluelo de codorniz -signo G43 en la lista de Gardiner- funcionaba como fonograma para el sonido w o u en la escritura jeroglífica egipcia. No representaba a la codorniz como animal sagrado, sino que se usaba por su valor sonoro, de forma similar a una letra del alfabeto.
¿Qué papel tuvo la codorniz en los sacrificios aztecas?
Era una de las víctimas rituales más frecuentes en el mundo náhuatl prehispánico. Se le cortaba el cuello y se ofrecía su sangre al sol, una práctica vinculada a un mito de la creación del Sol en el que la codorniz, junto con otros animales, no supo predecir por dónde saldría el astro y quedó condenada al sacrificio.
¿Por qué las codornices del relato bíblico eran fáciles de atrapar?
Porque describe un fenómeno migratorio real: la codorniz común migra en primavera en bandadas masivas y, tras el largo vuelo sobre el Mar Rojo, llega exhausta a la costa, al punto de poder atraparse con la mano. Este dato ornitológico no reemplaza el relato bíblico, pero explica por qué la imagen resultaba tan reconocible para sus primeros lectores.
¿Está en peligro la codorniz común?
Según la UICN, Coturnix coturnix está clasificada como de preocupación menor a nivel global, con una población muy numerosa. Sin embargo, su tendencia poblacional es decreciente en buena parte de Europa, principalmente por la intensificación agrícola, la caza y la hibridación con la codorniz japonesa introducida.
Mira también
- Símbolos Hopi y sus significados (incluye el significado de la codorniz en esa tradición)
- El búho, su símbolo y significado
- La paloma, su símbolo y significado
- El cuervo, su símbolo y significado
Fuentes
- Éxodo 16 y Números 11, King James Version / Reina-Valera 1909 .
- Ellicott's Commentary for English Readers, comentario a Éxodo 16:13, siglo XIX (dominio público), para el dato migratorio.
- Pseudo-Apolodoro, Biblioteca, libro 1, traducción de Sir James George Frazer, Loeb Classical Library, 1921 (dominio público) — verificada en Perseus Digital Library.
- Ateneo de Náucratis, Deipnosofistas, libro IX, traducción de C. D. Yonge, 1854 (dominio público) — Project Gutenberg / Internet Archive.
- Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España (Códice Florentino), libro XI, escrita 1540-1577 (dominio público).
- Jerónimo de Mendieta, Historia Eclesiástica Indiana, libro II, escrita a fines del siglo XVI, publicada por primera vez por Joaquín García Icazbalceta en 1870 (dominio público) — citado en Patricia Sierra Longega, «La codorniz, animal mítico», Arqueología Mexicana núm. 81.
- Gardiner's Sign List, signo G43 (polluelo de codorniz) — referencia estándar de egiptología.
- Fuentes académicas y de museo sobre simbolismo animal en el arte chino (Museo Guimet, Sotheby's, Taiwan Panorama) para la sección de China.
- BirdLife International / UICN, ficha de especie Coturnix coturnix, evaluación de 2024, para el estado de conservación.
