Existen diversas representaciones artísticas de la justicia que varían de un lugar a otro y de acuerdo con el contexto histórico. Algunos sistemas legales la simbolizan con la figura de una mujer que lleva los ojos vendados y sostiene en una mano una espada y en la otra una balanza. Pero detrás de esa imagen familiar se acumulan siglos de mitología, filosofía y debate jurídico sobre lo que la justicia realmente es. La balanza, la espada y la venda no son decoraciones: son tres respuestas distintas a la misma pregunta fundamental.
El filósofo italiano del derecho Giorgio Del Vecchio (1878-1970) —profesor en la Universidad La Sapienza de Roma y autor de la Filosofía del Derecho— señalaba que la esencia de la justicia reside en la relación de paridad entre dos términos opuestos. Esta idea conecta con una tradición filosófica mucho más antigua: la escuela pitagórica identificaba el número 8 como el número de la justicia.
La razón era matemática y simbólica a la vez. El 8 es el primer cubo perfecto —2³, es decir, 2×2×2— y el primer número que puede dividirse de forma completamente equilibrada en todas sus mitades: 8 = 4+4 = 2+2+2+2. Ningún número anterior al 8 permite esa división tan perfecta y repetida en partes iguales. Para los pitagóricos, que veían en los números la estructura invisible del universo, esa propiedad hacía del 8 la expresión numérica del equilibrio entre opuestos —exactamente lo que la justicia debía garantizar—. Los números 3, 4 y 5 —que forman el triángulo rectángulo pitagórico (3²+4²=5²)— también aparecen en la iconografía de la justicia, y su suma es precisamente 12, el número de los jurados en la tradición anglosajona.
El origen: Maát, la justicia del Antiguo Egipto
El concepto de una divinidad que encarna la justicia, la verdad y el orden cósmico precede a la mitología griega. En el Antiguo Egipto, Maát —cuyo nombre significa «verdad», «justicia» y «orden»— fue la diosa y el principio que sostenía el universo desde sus orígenes. La tradición egipcia hacía de Maát la hija de Ra y la esposa de Thoth.
Maát se representaba como una mujer con una pluma de avestruz —la Pluma de la Verdad— en la cabeza o en la mano. En el juicio del inframundo descrito en el Libro de los Muertos, el corazón del difunto se pesaba en una balanza contra esa pluma: si el corazón era puro, pesaba igual que la pluma; si estaba cargado de pecados, pesaba más y era entregado a Ammit, la devoradora. El pesaje del corazón contra la Pluma de Maát es el primer tribunal de justicia de la historia de las religiones.
Temis y Dike: la justicia griega
En la mitología griega, la justicia fue encarnada por dos diosas distintas con funciones complementarias: Temis (θέμις, «ley divina») para el orden cósmico, y Dike (δίκη, «justicia humana») para las sentencias entre los hombres.
Temis es descrita por Hesíodo en su Teogonía (circa 700 a.C.) como hija de Gea (la Tierra) y Urano (el Cielo) —una Titánide anterior a los dioses del Olimpo— y segunda esposa de Zeus. En la traducción de Hugh G. Evelyn-White:
«Also he [Zeus] married bright Themis who bare the Horae (Hours) and Eunomia (Order), Dike (Justice), and blooming Eirene (Peace), who mind the works of mortal men, and the Moerae (Fates) to whom wise Zeus gave the greatest honour, Clotho, and Lachesis, and Atropos who give mortal men evil and good to have.»
— Hesíodo. Teogonía, versos 901-906 (circa 700 a.C.). Traducción de H.G. Evelyn-White.
Traducción: «También casó con la resplandeciente Temis, quien dio a luz a las Horas: Eunomia (el Orden), Dike (la Justicia) y la floreciente Eirene (la Paz), que cuidan las obras de los hombres mortales; y a las Moiras, a quienes el sabio Zeus otorgó el mayor honor: Cloto, Láquesis y Átropos, que dan a los hombres mortales el bien y el mal.»
Temis no llevaba venda en los ojos —su don de profecía la hacía omnisciente; no necesitaba cerrarse a ninguna información—. Tampoco portaba espada, porque representaba el orden por consentimiento, no por coerción. Su hija Dike fue la diosa de la justicia humana y las sentencias. En los relieves arcaicos del Arca de Cipselo conservada en Olimpia, Dike aparece estrangulando a Adikia (la injusticia) y golpeándola con un bastón —imagen de la justicia que actúa físicamente sobre la injusticia—.
Astrea: la última diosa que abandonó la tierra
Astrea —cuyo nombre significa «doncella de las estrellas»— es la diosa de la justicia y la inocencia que vivió entre los hombres durante la Edad de Oro, cuando reinaba la virtud y no existía el mal. A medida que la humanidad se fue corrompiendo con el paso de las edades —la de Plata, la de Bronce y la de Hierro— los dioses fueron abandonando la tierra. Astrea fue la última en marcharse.
El poeta griego Arato de Soli (circa 315-240 a.C.) narra en sus Fenómenos cómo Dike —identificada con Astrea— abandonó la tierra al final de la Edad de Bronce, cuando los hombres forjaron las primeras espadas. Subió a los cielos y se convirtió en la constelación de Virgo: la figura que aún hoy se ve en el cielo nocturno sosteniendo una espiga de trigo. La balanza de Libra, la constelación adyacente, era la balanza que Astrea sostenía en su mano.
En el poema Metamorfosis de Ovidio (libro I), Astrea es la última divinidad inmortal en abandonar la tierra corrompida, preservando en el cielo la imagen de la justicia que los hombres ya no merecían tener entre ellos. Su regreso se convirtió en un símbolo de esperanza: varias obras del Renacimiento y el Barroco —entre ellas el cuadro Astraea Leaving the Earth de Salvator Rosa— la representaron como la promesa de un nuevo período de justicia y equidad.
Justitia: la diosa romana y sus atributos
La Justitia romana —equivalente latino de Temis y Dike— fue desde sus primeras representaciones en monedas una figura que sostenía una balanza en una mano y una espada desenvainada en la otra. Las monedas más antiguas del Imperio Romano que la representan muestran sus ojos abiertos: la Justicia romana original miraba con claridad, no con ceguera.
En el pensamiento romano, Justitia era una de las cuatro virtutes cardinales —virtudes cardinales— junto con la Prudentia (Prudencia), la Fortitudo (Fortaleza) y la Temperantia (Templanza). Esta teología cívica romana fue adoptada por la tradición cristiana medieval y Justitia quedó integrada en el sistema de virtudes cardinales de la filosofía escolástica.
A veces se la representaba también con el fascis —el haz de varas de olmo atadas alrededor de un hacha de hierro, que los lictores —los guardias de los magistrados romanos— portaban como emblema de la autoridad del Estado— en lugar de la espada, o con una antorcha encendida en la mano, símbolo de la verdad que ilumina la oscuridad del crimen. El fascis romano simbolizaba que la justicia es más fuerte unida que dividida: las varas sueltas se rompen fácilmente; atadas alrededor del hacha son inseparables. En el siglo XX, el movimiento político de Benito Mussolini adoptó ese símbolo romano como nombre y emblema propio —«fascismo» deriva directamente de fascio, el término italiano para el haz—, cargándolo de una connotación autoritaria que no tenía en su origen judicial romano.
La balanza ⚖️
La balanza es quizás el símbolo más antiguo y más universal de la justicia. Aparece en el Antiguo Egipto como el instrumento del pesaje del corazón; en Grecia como el atributo de Temis, Dike y Astrea; en Roma como el de Justitia; y en el Zodíaco como la constelación de Libra, directamente asociada a la balanza de Astrea.
Su significado es preciso: la justicia pesa, no mide. No es una operación de longitud o volumen, sino de equilibrio entre dos lados que deben ser iguales. Las pruebas, los argumentos, las circunstancias de cada parte se colocan en los platillos y la ley examina dónde cae el fiel de la balanza. La balanza también implica que la justicia trabaja con la información que se le presenta: si uno de los platillos contiene más datos que el otro, el fiel se inclina —y la justicia sigue esa inclinación.
En términos simbólicos, la balanza es además un instrumento de neutralidad: el que la sostiene no puede ver los platillos e inclinar la mano de un lado. Por eso su combinación con la venda es lógicamente coherente: la balanza pesa por sí sola; el operador humano no debe interferir.
La venda: una crítica que se convirtió en virtud
De todos los atributos de la figura de la justicia, la venda en los ojos tiene la historia más paradójica. La primera representación documentada de la Justicia con los ojos vendados es la estatua de Hans Gieng en la Gerechtigkeitsbrunnen —Fuente de la Justicia— de Berna, Suiza, en 1543. La Justicia griega y romana clásica nunca llevó venda.
La venda fue añadida originalmente no como un elogio sino como una sátira: la imagen de una justicia ciega era la crítica de quienes señalaban que el sistema judicial de su época era «ciego» a los abusos, incapaz de ver los crímenes de los poderosos. Con el tiempo —a lo largo de los siglos XVII y XVIII— la interpretación se invirtió: la ceguera voluntaria de la justicia pasó a representar la imparcialidad, la aplicación de la ley sin distinción de riqueza, poder o estatus. Hoy nadie recuerda el origen satírico de la venda; solo queda la virtud que expresó a pesar de sí misma.
La espada: la decisión que se ejecuta
La espada desenvainada que sostiene Justitia representa el poder de hacer cumplir las sentencias. El hecho de que la espada esté desenvainada y muy visible indica que la justicia es transparente y no es un instrumento de miedo: quien actúa correctamente no tiene nada que temer de una espada visible. La espada implica también que la deliberación de la justicia tiene consecuencias reales: la balanza pesa y la espada ejecuta lo que la balanza ha determinado.
En la tradición iconográfica, la espada que porta Justitia nunca está en posición de ataque sino en posición de guardia: apunta hacia arriba o descansa vertical, lista para actuar pero no amenazante. Expresa autoridad, no violencia.
La imagen de Rafael en el Vaticano
La representación más influyente de la Justicia en el arte occidental es la pintura que Rafael Sanzio realizó entre 1508 y 1511 en la Stanza della Segnatura de los Museos Vaticanos, por encargo del papa Julio II. En el tondo central del techo, Rafael pintó la alegoría de la Justicia como una figura femenina majestuosa, sentada en un trono de nubes, que sostiene una espada en una mano y una balanza en la otra. Flanquean la imagen personificaciones de la Prudencia y la Fortaleza.
La Justicia de Rafael mira con los ojos abiertos —está fechada antes de que la venda se popularizara— y su expresión es serena y segura. Debajo de la figura, Rafael pintó las representaciones del derecho civil y el derecho canónico, trazando así el mapa visual de los dos grandes sistemas jurídicos de la Europa cristiana.
El búho: símbolo de los abogados
El búho llegó al simbolismo jurídico por una vía directa: era el animal sagrado de Atenea —diosa griega de la sabiduría, la razón y la estrategia—, y Atenea fue desde la Antigüedad la patrona de quienes ejercen el pensamiento riguroso. El búho aparecía en las monedas de plata de Atenas como símbolo de la ciudad: era la especie conocida hoy como Athene noctua, el mochuelo europeo de ojos dorados, cuya mirada directa e intensa los griegos leyeron como expresión de la inteligencia que todo lo observa.
La asociación se consolidó en la Edad Media, cuando los eruditos, los letrados y los hombres de leyes —los primeros juristas profesionales de Europa— incorporaron el búho a sus emblemas como señal de su oficio intelectual. No era una elección arbitraria: el búho ve en la oscuridad, lo que se interpretó como metáfora de la habilidad del jurista para encontrar la verdad en los casos más oscuros y enredados, para discernir donde el profano solo ve confusión.
La capacidad visual del búho en la noche tiene además una base zoológica precisa: sus ojos están adaptados para funcionar con muy poca luz gracias a una concentración excepcional de bastones en la retina. Los griegos no conocían esta biología, pero observaron el comportamiento y construyeron a partir de él un símbolo. Hoy, muchas facultades de derecho, colegios de abogados y organizaciones judiciales en todo el mundo usan el búho en su escudo o logotipo, perpetuando una asociación que tiene más de dos mil quinientos años.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los símbolos de la justicia?
Los principales son: la balanza (imparcialidad), la espada (ejecución de la sentencia), la venda (objetividad sin distinción de personas) y la figura femenina de Justitia que los unifica. El búho es el símbolo asociado a la profesión jurídica. En el Antiguo Egipto, la Pluma de la Verdad de Maát fue el primer símbolo de justicia de la historia.
¿Quién es Temis?
La diosa griega de la ley divina y el orden cósmico. Hesíodo la describe como hija de Gea y Urano, y segunda esposa de Zeus, con quien tuvo a Dike (la Justicia), Eunomia (el Orden) y Eirene (la Paz). No llevaba venda porque era profetisa; no llevaba espada porque representaba el consentimiento, no la coerción.
¿Por qué la justicia lleva los ojos vendados?
La primera representación documentada es la estatua de Hans Gieng en Berna (1543). Se añadió originalmente como crítica satírica a la «justicia ciega» a los abusos. Con el tiempo se reinterpretó como virtud: la objetividad que aplica la ley sin distinguir por riqueza o poder.
¿Por qué el búho es símbolo de los abogados?
Por su asociación con Atenea, la diosa griega de la sabiduría. El búho aparecía en las monedas de Atenas y se convirtió en símbolo del conocimiento erudito. Los abogados lo adoptaron como emblema de sabiduría, discernimiento y capacidad de encontrar la verdad en la oscuridad de los casos complejos.
Fuentes y referencias
- Hesíodo. Teogonía, versos 901-906 (circa 700 a.C.). Traducción de H.G. Evelyn-White. Disponible en Project Gutenberg: gutenberg.org/ebooks/348
- University of Washington Law Library. «Themis: The Symbols of Justice». Disponible en lib.law.uw.edu/themis
- Wikipedia. «Lady Justice». Disponible en en.wikipedia.org/wiki/Lady_Justice
- Theoi Project. «Astraia». Disponible en theoi.com/Titan/Astraia.html
- History Cooperative. «Astraea Goddess». Disponible en historycooperative.org


