El pentagrama, o estrella de cinco puntas, es uno de los símbolos más antiguos que siguen en uso: aparece en tablillas sumerias de hace cinco mil quinientos años, en la filosofía pitagórica, en el sello oficial de Jerusalén, en el escudo de un caballero artúrico y en la bandera de más de cincuenta países. Casi todo lo que se repite sobre su origen, sin embargo, no resiste una revisión de fuentes.
Dos ejemplos concretos: el famoso vínculo con el planeta Venus no es la lectura de los asiriólogos, y la connotación diabólica de la estrella invertida es más reciente que la fotografía.
| Ejemplos más antiguos | Uruk, Mesopotamia, hacia el 3500 a. C. |
|---|---|
| Lectura académica de ese signo | Logograma UB: región, esquina, cuarto celeste |
| Pentagrama contra pentáculo | La estrella sola; la misma estrella dentro de un círculo |
| Uso pitagórico | Signo de reconocimiento entre miembros; símbolo de salud |
| Sello de Jerusalén | Entre 300 y 150 a. C., con las letras hebreas de la ciudad |
| Inversión con sentido maligno | Éliphas Lévi, 1855; no antes |
| Denominador común | Es una firma, no una imagen: se traza de un solo trazo cerrado y por eso sirve para decir esto es mío o soy de los vuestros. Marca la propiedad de una ciudad en Jerusalén y de un caballero en el escudo de Gawain, identifica al miembro entre los pitagóricos y los masones, y sella un umbral en el Fausto de Goethe, donde toda la escena depende de que la línea haya quedado abierta. El sentido maligno es la única lectura que no encaja en ese patrón, y también la única con fecha de autor |
- Pentagrama y pentáculo: qué los distingue
- El signo más antiguo y el mito de Venus
- Los pitagóricos y el número cinco
- El sello de Jerusalén y la lectura hebrea
- El escudo de Sir Gawain
- El pentagrama de Fausto, al revés de como se cuenta
- La estrella flamígera en la masonería
- El pentáculo invertido: una invención de 1855
- Errores frecuentes
- Preguntas frecuentes
Pentagrama y pentáculo: qué los distingue
«Pentagrama» viene del griego πεντάγραμμον, de πέντε (pénte, «cinco») y γραμμή (grammḗ, «línea»): la estrella de cinco puntas trazada con cinco líneas que se cruzan, dibujable de un solo trazo continuo sin levantar la mano. «Pentáculo» designa habitualmente esa misma estrella inscrita dentro de un círculo, y es el término que suele emplearse cuando la figura aparece en un contexto ritual, en un amuleto o en un talismán. La diferencia, entonces, no está en la geometría de la estrella sino en el círculo que la rodea y en el uso que se le da.
El signo más antiguo y el mito de Venus
Los ejemplos más antiguos conocidos del pentagrama aparecen sobre cerámica y tablillas de arcilla de Uruk, en Mesopotamia, hacia el 3500 a. C., y se repiten después en tablillas del periodo de Yemdet Nasr y de los protoelamitas. Lo que dicen esos hallazgos, sin embargo, es bastante menos cósmico de lo que suele contarse: en la escritura protocuneiforme el signo funciona como el logograma UB, con sentido de «región», «esquina» o «cuarto celeste», y aparece sobre todo en inventarios y registros de contabilidad. Es, en su origen documentado, una marca administrativa antes que un emblema religioso.
De ahí que convenga tratar con cuidado la afirmación más repetida sobre el tema: que el pentagrama sumerio representaba al planeta Venus. Los especialistas que han estudiado el signo señalan que no aparece equiparado a Venus en las fuentes, y hay un detalle que lo confirma desde otro ángulo: el símbolo de Inanna o Ishtar, la diosa mesopotámica asociada precisamente a Venus, es una estrella de ocho o dieciséis puntas, no de cinco.
Eso no significa que el fenómeno astronómico sea falso. Venus sí traza una figura de cinco puntas, pero de una manera distinta a la que suele describirse: no lo hace «al orbitar alrededor del Sol», sino al graficar sus posiciones sucesivas vistas desde la Tierra a lo largo de ocho años terrestres, que corresponden a cinco periodos sinódicos del planeta. La figura es real y observable a simple vista con suficiente paciencia; lo que no está documentado es que sea el origen del signo sumerio. Son dos cosas verdaderas que la divulgación suele fundir en una tercera que no lo es.
Los pitagóricos y el número cinco
Los pitagóricos de la Grecia antigua, desde el siglo VI a. C., usaron el pentagrama como signo de reconocimiento mutuo entre los miembros de su comunidad y como símbolo de la salud, al punto de llamarlo hygieia. Les fascinaban además sus proporciones: las líneas del pentagrama se cortan entre sí en la proporción áurea, lo que veían como una prueba geométrica de armonía en la naturaleza. La tradición simbólica posterior explicó el cinco como la suma del dos —asociado a lo femenino y terrenal— y el tres —masculino y celestial—, lectura muy difundida aunque no se conserve un texto pitagórico antiguo que la formule en esos términos exactos.
Enrique Cornelio Agripa, en su De occulta philosophia publicada entre 1531 y 1533 —siglo XVI, no XV, como a veces se dice—, recogió y difundió el uso pitagórico del signo, y lo asoció a los cinco elementos: fuego, agua, aire, tierra y éter o quintaesencia. El número cinco pasó así a simbolizar el microcosmos del cuerpo y la mente humanos, una idea que retomarían después gnósticos y alquimistas, y que explica las representaciones renacentistas del pentagrama superpuesto a una figura humana con los brazos y las piernas extendidos.
El sello de Jerusalén y la lectura hebrea
Entre aproximadamente el 300 y el 150 a. C., el pentagrama funcionó como sello oficial de Jerusalén: se han hallado asas de jarras estampadas con la estrella y, entre sus puntas, las letras hebreas de la ciudad, ירשלם. En la tradición hebrea el signo se asoció también a la verdad y a los cinco libros del Pentateuco. Es un uso administrativo y religioso perfectamente documentado, y conviene distinguirlo del sello de Salomón, nombre que en la tradición posterior designa sobre todo al hexagrama de seis puntas —aunque ambos términos llegaron a usarse de forma intercambiable en textos mágicos medievales—.
El escudo de Sir Gawain
El pentagrama tiene una de sus apariciones literarias más elaboradas en «Sir Gawain y el Caballero Verde», poema anónimo en inglés medio de finales del siglo XIV. El poeta dedica casi cincuenta versos a describir la estrella pintada en el escudo del caballero, a la que llama «el nudo sin fin», y le atribuye cinco grupos de cinco: los cinco sentidos, los cinco dedos, las cinco llagas de Cristo, los cinco gozos de María y, por último, cinco virtudes.
Esas cinco virtudes, en el original, son fraunchyse (generosidad), felawschyp (compañerismo), clannes (pureza o castidad), cortaysye (cortesía) y pité. La última es objeto de una discusión académica que sigue abierta: algunos traductores la vierten como piedad religiosa y la mayoría como compasión, apoyándose en que el propio poeta la presenta como la que supera a todas las demás. Estas cinco virtudes pertenecen, además, a ese poema concreto y no a la materia artúrica en general.
El pentagrama de Fausto, al revés de como se cuenta
En el «Fausto» de Goethe (1808) aparece uno de los pentagramas más citados de la literatura, y casi siempre mal. La versión que circula dice que Fausto lo dibujó para impedir que Mefistófeles entrara en su casa. En la obra ocurre lo contrario: el diablo entra sin dificultad —disfrazado de perro—, y solo después descubre que no puede salir. Cuando Fausto le pregunta cómo logró entrar si el signo se lo impedía, la respuesta de Mefistófeles, en la traducción de Bayard Taylor, es que el dibujo «no está terminado» y que el ángulo exterior quedó abierto, con las líneas sin unir. El diablo queda atrapado hasta que una rata roe la línea de tiza del umbral y le abre el paso. El detalle es significativo porque muestra la lógica de la magia apotropaica popular alemana —el Drudenfuss, «pie de bruja»—, donde la eficacia del signo depende por completo de que esté trazado sin una sola interrupción.
La estrella flamígera en la masonería
En la simbología masónica el pentagrama recibe el nombre de estrella flamígera o llameante, y se le atribuyen sentidos ligados a la luz y al conocimiento: la gloria divina, la Providencia representada en la Estrella de Belén, el sol que ilumina la tierra y, sobre todo, la verdad —a medida que el francmasón avanza en su búsqueda, dice esa tradición, se vuelve como una estrella resplandeciente que brilla en medio de la oscuridad—. Puede verse el conjunto de esa simbología en el artículo sobre símbolos masones de este blog.
La Iglesia Católica ha mantenido una postura constante frente a la masonería: la bula de Clemente XII (1738) condenó la pertenencia a esas organizaciones; León XIII la reiteró en la encíclica Humanum Genus (1884); y en 1983 el cardenal Joseph Ratzinger confirmó que los fieles no pueden pertenecer a ellas. Lo anterior describe el simbolismo en su dimensión histórica y cultural, sin proponerlo como práctica.
El pentáculo invertido: una invención de 1855
La idea de que el pentagrama cambia de sentido según hacia dónde apunte —positivo con una punta arriba, negativo con dos— parece antiquísima, pero es demostrablemente moderna. Antes de mediados del siglo XIX no existe esa distinción: la estrella aparece en una y otra orientación sin que la posición implique nada. Fue el ocultista francés Éliphas Lévi, seudónimo de Alphonse-Louis Constant, quien la formuló en Dogme et Rituel de la Haute Magie (1855-1856), donde escribe que el pentagrama representa el orden o la confusión según la dirección de sus puntas.
Lo que vino después es igual de rastreable. La imagen concreta de una cabeza de macho cabrío inscrita dentro de la estrella invertida no es de Lévi: la dibujó el ocultista Stanislas de Guaita en 1897. Y su adopción como emblema satánico explícito es aún posterior: llega en 1966, con la fundación de la Iglesia de Satán de Anton LaVey, que lo tomó de ahí y lo convirtió en su sigilo oficial. Entre el pentagrama contable de Uruk y el emblema de una organización estadounidense del siglo XX median más de cinco mil años en los que el signo no significó nada parecido.
Errores frecuentes
El pentagrama sumerio representaba a Venus
Los especialistas leen el signo de Uruk como el logograma UB —«región», «esquina»—, presente sobre todo en tablillas de inventario, y señalan que no aparece equiparado a Venus. El símbolo de Ishtar, la diosa asociada a ese planeta, tenía ocho o dieciséis puntas. La figura de cinco puntas que Venus traza en el cielo es real, pero se observa desde la Tierra a lo largo de ocho años y no consta como origen del signo mesopotámico.
Fausto dibujó el pentagrama para que Mefistófeles no entrara
Es al revés. El signo estaba mal trazado, con el ángulo exterior abierto, y por eso el diablo pudo entrar; lo que no consigue es salir, hasta que una rata roe la línea del dibujo.
El pentagrama invertido siempre significó el mal
La distinción entre estrella derecha y estrella invertida la introdujo Éliphas Lévi en 1855. Antes de esa fecha la orientación no implicaba ningún cambio de sentido, y la asociación con el satanismo organizado no llega hasta 1966.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre pentagrama y pentáculo?
El pentagrama es la estrella de cinco puntas trazada de un solo trazo continuo. El pentáculo es esa misma estrella inscrita dentro de un círculo, y es el nombre que suele usarse cuando la figura aparece en contextos rituales o mágicos. La forma geométrica de fondo es la misma.
¿Es cierto que el pentagrama representaba al planeta Venus en Mesopotamia?
No según los especialistas. El signo de Uruk se lee como el logograma UB, con sentido de región, esquina o cuarto celeste, y aparece sobre todo en tablillas de inventario. El símbolo de Ishtar, la diosa asociada a Venus, era una estrella de ocho o dieciséis puntas, no de cinco. La figura de pentagrama que traza Venus en el cielo es real, pero se ve desde la Tierra a lo largo de ocho años y no está documentada como origen del signo sumerio.
¿Desde cuándo el pentagrama invertido significa algo maligno?
Desde 1855, cuando el ocultista francés Éliphas Lévi distinguió el sentido del pentagrama según la dirección de sus puntas en Dogme et Rituel de la Haute Magie. La cabeza de macho cabrío dentro de la estrella invertida la dibujó Stanislas de Guaita en 1897, y su uso como emblema satánico llega recién con la Iglesia de Satán en 1966. Antes de Lévi no había esa distinción.
¿Qué pasa con el pentagrama en el Fausto de Goethe?
Lo contrario de lo que suele contarse. El pentagrama del umbral estaba mal trazado, con el ángulo exterior abierto, y por eso Mefistófeles pudo entrar en el estudio de Fausto. Lo que no puede es salir: queda atrapado dentro hasta que una rata roe la línea del dibujo.
Fuentes
- Goethe, Fausto, trad. Bayard Taylor, dominio público, escena del pentagrama del umbral. gutenberg.org
- De Vogel, Goff y Van Buren sobre el logograma UB de Uruk y la ausencia de vínculo documentado con Venus, recogidos en «Pentagrams, Pentacles and Venus». religionfacts.com
- «Sir Gawain and the Green Knight», sobre las cinco virtudes del pentángulo y la discusión sobre «pité». cliffsnotes.com
- Church of Satan, «The History of the Origin of the Sigil of Baphomet», sobre Lévi (1855), De Guaita (1897) y LaVey (1966). churchofsatan.com
- William Hamblin sobre la datación de la inversión del pentagrama en Éliphas Lévi, citado en Mormonism Research Ministry. mrm.org



