El mito de Narciso y la Ninfa Eco.



Eco y Narciso  de  John William Waterhouse




Fue Narciso, según Ovidio, hijo de la Ninfa Liriope y del rió Céfiso. Cuando ya era mancebo, se consultó al adivino Tiresias si viviría muchos años: y respondió, que se haría anciano, si no se conocía. Largo tiempo hizo burla de esta respuesta; pero el éxito probó que no era falsa. Apenas Narciso llegó a los catorce años, cuando apetecieron su enlace muchas doncellas, prendadas de su hermosura; mas a todas las despreció. Le vio un día cazando la Ninfa Eco, y comenzó a seguirlo sin ser vista de él por último, iba esta a sus brazos, mas él la repelió; y Eco, avergonzada con la repulsa, se ocultó en las selvas, y aniquilada de la pasión del amor, se convirtió en piedra o en el eco de la voz, que nadie ve es oído de todos.Narciso burló como a Eco a otras muchas Ninfas que le amaron; pero Ramnusia o la Justicia le castigo del modo siguiente. Llegó un día a una fuente cristalina cercada de césped, y vio en ella su figura y semblante: este le pareció tan hermoso, que se enamoró de si mismo. Inmóvil en la fuente, admirado su belleza, ya arrodillado besaba su cara reflejada en el cristal de las aguas, ya quería abrazar su mismo cuerpo. Allí permanecía de noche, allí de día, consumiéndolo la misma pasión, hasta que se convirtió en la flor de su mismo nombre.
Esta fábula es una alegoría que reprueba el amor desordenado de si mismo y la vanidad: y de ella emana la costumbre de aplicar la frase es un Narciso, a cualquier hombre presumido de su bella figura y presencia. Dicen que hubo un monumento de Narciso en la costa de Beocia.

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