Ananizapta, significado y origen del amuleto medieval más misterioso de Europa

Ananizapta es una palabra mágica documentada en Europa desde el siglo XIV, usada como amuleto de protección contra la enfermedad, el envenenamiento y, sobre todo, la epilepsia. Aparece grabada en joyas de la nobleza inglesa, en anillos, en libros de oración imperiales y en al menos un manuscrito eclesiástico bien documentado. Su significado exacto sigue sin resolverse del todo, y no por falta de teorías: sobran, y no todas las que circulan hoy resisten volver a la fuente que dicen citar.

La palabra puede encontrarse también escrita como Ananisapta, Ananyzapta o Anamzapta, variantes que reflejan las diferencias de transcripción entre copistas de distintas regiones europeas.

Ananizapta de un vistazo
Primer registro Europa, siglo XIV; testimonio material más importante, la Joya de Middleham (c. 1450-1475)
Función principal Protección contra la epilepsia y el envenenamiento
Lectura más citada Acróstico de una oración latina a Cristo y la Trinidad
Testimonio material principal Joya de Middleham, Yorkshire Museum, York
Palabra que suele acompañarla Tetragrámaton, el nombre hebreo de Dios

Qué significa exactamente Ananizapta

La interpretación más citada entiende Ananizapta como un acróstico, cada letra la inicial de una palabra en una oración latina:

Antidotum Nazareni Auferat Necem Intoxicationis, Sanctificet Alimenta Poculaque Trinitas Alma.

«Que el antídoto del Nazareno aleje el daño del envenenamiento; que la Santa Trinidad bendiga los alimentos y las bebidas.» La versión más antigua localizada de esta lectura aparece en el Dictionnaire Infernal del demonólogo francés Jacques-Albin-Simon Collin de Plancy, de 1863; la misma fórmula reaparece después, con ligeras variantes, en obras de referencia posteriores sobre ocultismo. La estructura letra por letra es la siguiente:

  • A: Antidotum (Antídoto)
  • N: Nazareni (del Nazareno, es decir, de Cristo)
  • A: Auferat (que aleje, que quite)
  • N: Necem (la muerte, el daño)
  • I: Intoxicationis (del envenenamiento)
  • S: Sanctificet (que santifique, que bendiga)
  • A: Alimenta (los alimentos)
  • P: Poculaque (y las bebidas)
  • T: Trinitas (la Trinidad)
  • A: Alma (santa, sagrada)


Una traducción alternativa, también documentada, simplifica el significado como «ten misericordia de nosotros, oh Juez» —según recogen William Thomas y Kate Pavitt en The Book of Talismans, Amulets and Zodiacal Gems—, lo que la vincula más con la retórica penitencial de la liturgia medieval que con una fórmula médica. Ninguna de las dos lecturas ha sido confirmada como la única correcta; conviven en la bibliografía sin que una haya desplazado a la otra.

Usos medievales: contra qué protegía

Las fuentes son consistentes respecto a las funciones que se le atribuían. Ananizapta se consideraba eficaz contra la epilepsia —«la enfermedad de la caída» (falling sickness), interpretada generalmente como posesión demoníaca— y contra el envenenamiento, tanto accidental como deliberado. English Heritage señala que ya en la Edad Media algunos médicos, como John of Gaddesden (1280-1361), habían empezado a apuntar hacia una causa física de la epilepsia en lugar de la demoníaca, pero la creencia dominante seguía siendo la segunda, y por eso se recurría tanto a la oración como al amuleto: se invocaba, por ejemplo, a san Valentín contra la caída epiléptica, por un juego de palabras entre su nombre y la expresión en alto alemán antiguo fal net hin («no caigas»), sin relación etimológica real entre ambos, más que la coincidencia sonora que la época encontraba significativa.

Escrita en pergamino virgen —es decir, no usado antes— y llevada sobre el cuerpo, la palabra se consideraba una protección general contra la enfermedad y asociada a la Cruz Tau, especialmente potente contra el mal en general.

La Joya de Middleham: el testimonio más importante

El testimonio material más importante sobre Ananizapta es la Joya de Middleham (Middleham Jewel), descubierta en 1985 por un detector de metales cerca del castillo de Middleham, en Yorkshire. Datada entre 1450 y 1475, obra de un orfebre londinense, es una de las piezas de orfebrería inglesa del siglo XV mejor conservadas. Se exhibe hoy en el Yorkshire Museum, York.

La joya, con forma de losange, mide 6,4 centímetros de alto. En su cara exterior lleva un zafiro de unos 10 quilates —poco más de 2 gramos— engastado sobre una Crucifixión; es la piedra la que se asociaba con el esplendor celestial y, según la creencia médica de la época, con la cura de úlceras, problemas de visión, dolores de cabeza y tartamudez. El colgante completo, oro y zafiro juntos, pesa unos 62,7 gramos según el catálogo del York Museums Trust —una cifra que en algunas fuentes secundarias aparece redondeada a 68 gramos, y que conviene no confundir con el peso de la piedra sola, mucho menor—. Rodeando la Crucifixión, una inscripción en latín integra la fórmula litúrgica con las palabras mágicas:

«Ecce Agnus Dei qui tollis peccata mundi, miserere nobis… Tetragramaton… Ananyzapta»

«He aquí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros… Tetragramatón… Ananyzapta.» La combinación de estos tres elementos —la cita litúrgica, el Tetragrámaton hebreo y Ananyzapta— convierte a la joya en un objeto de protección de varias capas a la vez: litúrgica, mística judía y mágica popular. La cara posterior muestra la Natividad, según la visión de santa Brígida de Suecia, rodeada por los rostros de quince santos. El interior de la joya, además, es hueco: se abre y guarda cuatro fragmentos de seda bordada en oro, lo que confirma que la pieza funcionaba también como relicario, guardando una reliquia cuya identidad exacta se desconoce.

¿A quién perteneció la Joya de Middleham?

El castillo de Middleham estuvo asociado a figuras de primer orden de la Inglaterra del siglo XV. Ricardo Neville, conde de Warwick, y su hijo homónimo lo habitaron hasta 1471; después, el rey Eduardo IV cedió el castillo a su hermano Ricardo, el futuro Ricardo III, que lo ocupó entre 1471 y 1483. El Yorkshire Museum baraja tres candidatas posibles para la propiedad de la joya —Ana Neville, esposa de Ricardo III; Cecily Neville, madre de ambos reyes; y Ana Beauchamp, viuda de Warwick—, sin decantarse por ninguna.

Dos historiadores sí se han decantado, y no coinciden entre sí. El historiador John Cherry, citado por English Heritage, favorece a Ana Beauchamp: viuda de «Warwick el Hacedor de Reyes», reconocida por su ayuda activa en partos, estuvo casi con seguridad en Middleham en 1473, cuando nació el príncipe Eduardo, el único hijo de Ricardo III. El investigador alemán Werner Karl, en cambio, atribuye el encargo a Cecily Neville. Ninguna de las dos hipótesis está confirmada documentalmente; conviene presentarlas como lo que son, dos lecturas de especialistas distintos, no como datos intercambiables.

La lectura de Werner Karl: lo que de verdad argumenta

Werner Karl, investigador vinculado al Stadtmuseum de Ingolstadt, publicó un análisis detallado de la Joya de Middleham centrado en la disposición exacta de las letras sobre la pieza, no en una traducción alternativa del acróstico. Su argumento parte de un detalle geométrico: en la joya, la palabra Ananizapta queda partida por el zafiro, de modo que las letras «ta» —las dos últimas— aparecen justo encima de la piedra, con la letra «a» exactamente en el centro.

Para Karl, esas dos letras finales, «ta», son también el comienzo de «apta», bautismo; la «a» central es, a la vez, la última letra de Ananizapta y la primera del alfabeto griego, alfa, símbolo de principio; el círculo ornamental que rodea el zafiro representa el sol y, por extensión, la letra griega omega, símbolo de fin y plenitud según el Apocalipsis; y la «t», con forma de cruz, corona el conjunto como símbolo de la victoria de Cristo. Karl respalda esta lectura con un comentario del Venerable Beda sobre el zafiro en su Explanatio Apocalypsis, y concluye que el bautismo (apta) es el principio (alfa) del camino de salvación cuyo destino es el cielo (representado por el zafiro rodeado del círculo-omega), un camino que solo la cruz de Cristo (t) hace posible. Es una lectura simbólica centrada en la geometría de una sola pieza, no una traducción alternativa de la palabra Ananizapta en sí misma —y no tiene relación con ninguna interpretación sobre el Diablo o el exorcismo, una idea que no aparece en ningún lugar de su trabajo publicado.

Ananizapta en el continente y otras palabras mágicas medievales

La difusión de Ananizapta no se limitó a Inglaterra. El propio Werner Karl, en el mismo artículo donde desarrolla su lectura de la Joya de Middleham, enumera otros testimonios continentales de la fórmula: aparece en el manuscrito de Breslavia I. Q. 98, fechado en 1451; en un anillo de oro del siglo XV conservado en el Museo Británico; y, según reconstruye Karl a partir del árbol genealógico de la familia Neville, en los libros de oración del emperador Maximiliano I —el mismo cuya nieta, Margarita de York, era hija de Cecily Neville, la candidata que Karl propone como comitente de la Joya de Middleham—. El más famoso de esos libros de oración imperiales, impreso en Augsburgo en 1514 e ilustrado en los márgenes por Alberto Durero y Lucas Cranach el Viejo, se conserva hoy repartido entre la Bayerische Staatsbibliothek de Múnich y la Bibliothèque municipale de Besanzón.

Ananizapta pertenece, en cualquier caso, a una familia más amplia de fórmulas medievales cuya eficacia percibida residía, en parte, en su propia oscuridad: palabras que sonaban antiguas o extranjeras se percibían como más poderosas que las expresiones ordinarias, la misma lógica que sostenía el poder atribuido a fórmulas mágicas grabadas en piedras y sellos como el sello de Salomón. El diccionario etimológico Online Etymology Dictionary la menciona como término comparativo al definir Abracadabra, ambas atestiguadas como palabras mágicas desde al menos el siglo XV —aunque, como ya se documentó en el artículo dedicado a Abracadabra en este blog, el origen de esa otra fórmula es, según el propio Oxford English Dictionary, igual de incierto—.

El Tetragrámaton —el nombre hebreo de cuatro letras de Dios, יהוה— acompaña a Ananizapta en la Joya de Middleham y también en el anillo de Coventry, otra pieza inglesa medieval que ya lleva grabada la palabra, con la traducción «ten piedad de nosotros, oh juez» y la misma asociación con la protección contra la enfermedad, la epilepsia y el envenenamiento —un testimonio adicional, independiente de la Joya de Middleham, de lo extendida que estuvo la fórmula entre la nobleza inglesa del período—. Esta combinación de elementos hebreos y latinos era característica de la magia culta medieval, que mezclaba sin contradicción aparente recursos de la cábala judía, la liturgia cristiana y el hermetismo clásico.

Errores frecuentes

El zafiro de la Joya de Middleham pesa 68 gramos

Es el peso del colgante completo —oro y zafiro juntos—, no de la piedra. El zafiro por sí solo pesa unos 10 quilates, poco más de 2 gramos.

Werner Karl interpretó Ananizapta como una fórmula contra el Diablo

Su trabajo publicado no contiene esa interpretación. Karl analiza la disposición geométrica de las letras sobre la Joya de Middleham en relación con el bautismo y el simbolismo cristiano del alfa y el omega, y atribuye el encargo de la pieza a Cecily Neville; no propone ninguna lectura vinculada al exorcismo o al demonio.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la palabra Ananizapta?

La lectura más citada la explica como acróstico de una oración latina: Antidotum Nazareni Auferat Necem Intoxicationis, Sanctificet Alimenta Poculaque Trinitas Alma, «que el antídoto del Nazareno aleje el daño del envenenamiento; que la Santa Trinidad bendiga los alimentos y las bebidas». Una traducción alternativa, más simple, la lee como «ten misericordia de nosotros, oh Juez».

¿Contra qué protegía Ananizapta?

Principalmente contra la epilepsia, llamada entonces «la enfermedad de la caída» y atribuida a posesión demoníaca, y contra el envenenamiento. También se la invocaba de forma más general contra la enfermedad, escrita en pergamino virgen y llevada sobre el cuerpo.

¿Qué es la Joya de Middleham?

Un colgante de oro con forma de losange, de unos 1450-1475, hallado en 1985 cerca del castillo de Middleham, en Yorkshire. Lleva un zafiro de unos 10 quilates sobre una Crucifixión, una inscripción latina que incluye la palabra Ananyzapta, y una Natividad en la cara posterior. Se conserva en el Yorkshire Museum.

¿De quién era la Joya de Middleham?

No se sabe con certeza. El museo baraja tres candidatas: Ana Neville, Cecily Neville y Ana Beauchamp. El historiador John Cherry favorece a Ana Beauchamp, presente en Middleham quizá en 1473; el investigador alemán Werner Karl, en cambio, atribuye el encargo a Cecily Neville. Ambas hipótesis conviven sin resolverse.

Fuentes

  • Kightly, C. «Magic, Medicine and the Middleham Jewel». English Heritage. english-heritage.org.uk
  • York Museums Trust. «Middleham Jewel», catálogo oficial, objeto YORYM: 1991.43. yorkmuseumstrust.org.uk
  • Karl, W. «Ananizapta and the Middleham Jewel». Stadtmuseum Ingolstadt. ingolstadt.de
  • Library of Congress / World Digital Library. «Prayer Book of Emperor Maximilian I», Augsburgo, Johann Schönsperger, 1514-1515, ilustrado por Durero y Lucas Cranach el Viejo. loc.gov
  • Thomas, W. y Pavitt, K. The Book of Talismans, Amulets and Zodiacal Gems. Sacred Texts Archive. sacred-texts.com
  • Encyclopedia.com. «Ananisapta». Encyclopedia of Occultism and Parapsychology. encyclopedia.com

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