El detente: significado del escudo del Sagrado Corazón

El detente es un pequeño escudo de tela con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús que los fieles llevan sobre el pecho. Su inscripción, «Detente, el Corazón de Jesús está conmigo», es una orden dirigida al mal en nombre de Cristo. Significa la confianza de quien se sabe guardado por el amor de Dios.

Nació de las visiones de una monja francesa del siglo XVII y viajó, cosido sobre el pecho, por las calles de una ciudad apestada, por los campos de batalla de Francia y por las trincheras de España. A esta pequeña pieza de fieltro rojo y blanco se le confiaron vidas enteras.

El detente de un vistazo
Qué es Emblema de tela con el Sagrado Corazón, llevado sobre el pecho
Inscripción «Detente, el Corazón de Jesús está conmigo»
Origen Santa Margarita María de Alacoque, Paray-le-Monial, siglo XVII
Otros nombres Salvaguardia, pequeño escapulario del Sagrado Corazón
Significado Confianza en el amor de Cristo y amparo frente al mal
Aprobación Indulgencia concedida por Pío IX en 1872

Qué es el detente y qué representa

El detente es un trozo de tela pequeño, por lo general blanco, con un corazón rojo bordado o estampado en el centro. Alrededor del corazón se lee la inscripción, y la pieza se lleva prendida a la ropa a la altura del pecho, sobre el propio corazón, o colgada del cuello.

Ese corazón reproduce lo que Santa Margarita María de Alacoque vio en sus visiones. Un corazón envuelto en llamas, ceñido por una corona de espinas, con una herida abierta de la que brota sangre y una cruz que se alza en lo alto. Cada elemento tiene su sentido. Las llamas son el amor de Cristo, que arde por los hombres. La corona de espinas recuerda la Pasión y las ofensas con que ese amor es correspondido. La llaga es la que abrió la lanza del soldado en el Calvario, por la que según el Evangelio de San Juan brotaron sangre y agua. Y la cruz, plantada sobre el corazón, dice que ese amor llegó hasta la muerte. Sobre la simbología del corazón en otras tradiciones hay un artículo propio.

Qué significa la palabra «detente»

La palabra que da nombre al emblema es un imperativo: detente, para, no sigas. Quien lleva el detente no se lo dice a nadie en particular, sino a todo lo que amenaza el alma y el cuerpo. La tradición devocional lo explica con una enumeración: detente, demonio; detente, tentación, peligro, enemistad, tristeza, pena, enfermedad, muerte e infierno.

La segunda mitad de la frase da la razón de esa orden. El cristiano no detiene el mal con sus fuerzas, sino porque el Corazón de Jesús está con él. La inscripción tiene la forma de una oración breve, que se pronuncia con el cuerpo: llevarla puesta ya es decirla.

Santa Margarita María y el origen del detente

Margarita María de Alacoque era religiosa de la Visitación en el monasterio de Paray-le-Monial, en Borgoña. Entre diciembre de 1673 y junio de 1675, Cristo se le mostró varias veces y le reveló su Corazón. En una de las visiones lo vio sobre un trono de llamas, más resplandeciente que el sol, rodeado de la corona de espinas y coronado por la cruz. Jesús se quejaba de que su amor recibía de los hombres casi solo ingratitud e indiferencia, y le pidió que diera a conocer ese amor.

Entre las promesas que Margarita María recibió para los devotos del Sagrado Corazón hay una que se refiere a su imagen: «Bendeciré las casas en que esté expuesta y sea honrada la imagen de mi Sagrado Corazón». El 2 de marzo de 1686, la santa escribió a la madre de Saumaise que Jesús deseaba que se hicieran placas de cobre con la imagen de su Corazón para que la honraran en las casas, y otras pequeñas para llevar consigo.

Ella fue la primera en hacerlo. Llevaba una pequeña imagen del Corazón de Jesús bajo el hábito, repartía otras entre sus novicias y las animaba a llevarlas como ella. Ahí, en un convento de Borgoña, comenzó el detente. La Iglesia la proclamó santa en 1920.

La peste de Marsella y la salvaguardia

En 1720 llegó a Marsella un barco cargado de telas del Oriente, y con él la peste. La ciudad perdió en pocos meses a buena parte de sus habitantes. En el monasterio de la Visitación vivía una joven religiosa, Ana Magdalena Rémuzat, hoy venerable, que recibió de Cristo el pedido de que se instituyera una fiesta en honor de su Corazón.

El obispo de Marsella, monseñor de Belsunce, que recorría las calles atendiendo a los moribundos, la escuchó. El 22 de octubre de 1720 estableció la fiesta del Sagrado Corazón en la diócesis, y el 1 de noviembre consagró la ciudad entera al Corazón de Jesús. Mientras tanto, Ana Magdalena y sus hermanas confeccionaban pequeños escudos de tela blanca con el Sagrado Corazón bordado y esta leyenda: «Oh Corazón de Jesús, abismo de amor y de misericordia, en ti confío». Los repartieron por miles entre los habitantes.

Los marselleses los llamaron salvaguardias. Cuando la epidemia cedió, la ciudad atribuyó su liberación a la protección del Sagrado Corazón, y la salvaguardia quedó unida para siempre a la memoria de aquella peste.

De la Vendée a Loigny: el detente en Francia

Durante la Revolución francesa, el emblema tomó la forma que después daría nombre al detente. Cuando los campesinos de la Vendée se levantaron en 1793 en defensa de su fe, adoptaron el Sagrado Corazón como insignia, y su jefe, Jacques Cathelineau, lo llevaba sobre el pecho como señal de reconocimiento. En los años del Terror, la inscripción cambió: «¡Detente! El Corazón de Jesús está aquí. ¡Venga a nosotros tu reino!».

Años después, una devota presentó el emblema al papa Pío IX. La tradición recoge su respuesta: que aquello era una inspiración del cielo, y que deseaba que el demonio no pudiera hacer daño a quienes lo llevaran. En 1872, el papa concedió una indulgencia a quienes llevaran con devoción la imagen del Sagrado Corazón y rezaran cada día un padrenuestro, un avemaría y un gloria.

Esa misma guerra dejó la escena más recordada de la devoción en Francia. Las religiosas de la Visitación de Paray-le-Monial, el monasterio de Santa Margarita María, habían bordado un estandarte blanco con el Sagrado Corazón y las palabras «Corazón de Jesús, salva a Francia». La bandera llegó a manos de los zuavos pontificios del coronel de Charette. El 2 de diciembre de 1870, en Loigny, el general Gaston de Sonis decidió que la llevara uno de esos zuavos y encabezó la carga a su lado.

Los portaestandartes cayeron uno tras otro, y cada vez otro recogía la bandera. Sonis cayó con el fémur destrozado y pasó la noche helada tendido en el campo de batalla, entre los heridos. Contaría después que en esas horas la Virgen de Lourdes se le apareció para consolarlo. Sobrevivió a la amputación de la pierna, y la escena del estandarte figura hoy en los mosaicos de la basílica del Sagrado Corazón de Montmartre, junto a Sonis y Charette.

En la Primera Guerra Mundial, la devoción se volvió masiva. En las primeras semanas de agosto de 1914 se repartieron unos tres millones de insignias del Sagrado Corazón entre los soldados franceses, que las pedían a cientos para sus compañeros. El 11 de junio de 1915, el arzobispo de París consagró Francia al Sagrado Corazón.

El detente en España y en América

En España, el emblema tomó definitivamente el nombre de detente. Los carlistas lo llevaron en las guerras del siglo XIX, y los requetés, sus herederos, lo hicieron parte inseparable de su uniforme durante la Guerra Civil. Solían cosérselo en el pecho sus madres, sus esposas o sus novias antes de partir. Por eso el detente llevaba dos cosas a la vez, la fe del soldado y el amor de quien se lo había bordado.

En México, durante la guerra cristera, los católicos que se alzaron en defensa de la libertad religiosa llevaron su propia versión, con una invocación que pedía al mal enemigo que se detuviera porque el Corazón de Jesús estaba con ellos. De España y de Francia, la devoción del detente pasó a toda América.

¿El detente necesita bendición?

Un breve pontificio del 20 de junio de 1873 aclaró que el detente no requiere una bendición especial ni una ceremonia de imposición, como ocurre con otros escapularios. Tampoco la inscripción es indispensable: lo esencial es la imagen del Sagrado Corazón llevada con devoción. Aun así, la costumbre de los fieles es pedir a un sacerdote que lo bendiga, y la Iglesia lo cuenta entre los sacramentales, los signos sagrados que disponen el alma a recibir la gracia.

Qué significa llevar el detente

Llevar el detente es un acto de confianza. Quien lo lleva no pone su seguridad en un pedazo de tela, sino en el Corazón que esa tela representa, y lo dice con la misma frase que las religiosas de Marsella bordaron en 1720: en ti confío. La tela recuerda, a cada hora del día, que el amor de Cristo acompaña a quien la lleva.

Por eso el detente se lleva sobre el pecho. Es un corazón puesto sobre otro corazón: el de Cristo, ofrecido como escudo, sobre el del cristiano, que se le confía. Para los soldados de Loigny, los requetés de España o los habitantes de Marsella, esa confianza fue el último refugio, y muchos de ellos atribuyeron al Sagrado Corazón haber salido con vida.

No confundir con

El escapulario

El detente se conoce también como pequeño escapulario del Sagrado Corazón, pero no es un escapulario en sentido estricto. El escapulario está formado por dos piezas de tela unidas por cintas, una sobre el pecho y otra sobre la espalda, y procede del hábito de las órdenes religiosas. El detente es una sola pieza, que se lleva sobre el pecho.

La cruz de Caravaca

Otro signo de devoción que se lleva consigo es la cruz de Caravaca, pero su origen es distinto: es una cruz de doble travesaño que reproduce el relicario de la Vera Cruz venerado en esa ciudad española. El detente, en cambio, no remite a una reliquia sino a las visiones de Paray-le-Monial.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el detente?

Es un pequeño emblema de tela con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús que se lleva sobre el pecho. Significa la confianza del cristiano en el amor de Cristo, y su inscripción es una orden dirigida al mal: detente, porque el Corazón de Jesús está conmigo.

¿Quién creó el detente?

Su origen está en Santa Margarita María de Alacoque, que en 1686 escribió que Jesús deseaba que se hicieran imágenes de su Corazón, también pequeñas para llevar consigo. Ella misma llevaba una y las repartía entre sus novicias.

¿El detente tiene que estar bendecido?

Un breve pontificio de 1873 aclaró que no requiere una bendición especial para llevarlo. La tradición recomienda, de todos modos, que un sacerdote lo bendiga.

¿Qué diferencia hay entre el detente y el escapulario?

El escapulario son dos piezas de tela unidas por cintas, una sobre el pecho y otra sobre la espalda. El detente es una sola pieza, que se lleva sobre el pecho o prendida a la ropa.

Fuentes

  • Santa Margarita María de Alacoque, carta a la madre de Saumaise, 2 de marzo de 1686. Catholic.net
  • Las doce promesas del Sagrado Corazón. Aleteia
  • Catecismo de la Iglesia católica, nn. 1667-1670, sobre los sacramentales.
  • «El Detente o Salvaguardia del Sagrado Corazón». FSSPX México
  • «Anne-Madeleine Remuzat». Wikipedia
  • «2 décembre 1870, le rôle du Sacré Cœur à Loigny-la-Bataille». Aleteia
  • «Les Poilus et la Sauvegarde du Sacré-Cœur». France Catholique
  • «La gesta del Detente: el Sagrado Corazón protector del ejército español». El Debate

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