El coyote es una de las figuras del embaucador o trickster más extendidas entre los pueblos originarios de América: un personaje que rompe las reglas tanto para ayudar a los humanos como para sembrar el caos, y que aparece con nombre, tono y moraleja distintos en cada tradición que lo cuenta. La palabra misma viene del náhuatl, y el animal real, Canis latrans, prestó su astucia para nombrar tanto a un dios mexica como a decenas de figuras míticas de Norteamérica que no son la misma entidad, aunque suelen confundirse.
| Nombre científico | Canis latrans |
|---|---|
| Papel mitológico | Embaucador (trickster) y héroe cultural, con lectura distinta según el pueblo |
| Tradiciones destacadas | Achumawi (Jamul), navajo, miwok, y de forma distinta la mexica (Huehuecoyotl) |
| Mito recurrente | Robar el fuego o la luz de manos de seres sobrenaturales para entregarlos a los humanos |
| Figuras equivalentes | Comparado por los folcloristas con Loki (mitología nórdica), Prometeo (mitología griega) y Anansi (África occidental) |
Origen del nombre
La palabra "coyote" desciende de coyotl, el término en náhuatl —la lengua de los mexicas— para el animal. Al llegar al castellano de la época colonial, coyotl se adaptó como "coyote", y desde ahí pasó al inglés y a la mayoría de las lenguas modernas prácticamente sin cambios. Es, junto con "chocolate" o "tomate", uno de los tantos nahuatlismos que el español incorporó de forma permanente. El nombre designa al animal en sí, Canis latrans, y no debe confundirse con Huehuecoyotl, que es un nombre propio dentro de la mitología mexica y no una traducción de "coyote".
El coyote embaucador en Norteamérica
Entre los pueblos originarios de Norteamérica, el coyote es una de las figuras centrales del embaucador o trickster: un personaje que rompe las convenciones sociales mediante el engaño y el humor, en el mismo registro que el cuervo en el noroeste del Pacífico, la liebre en el sureste o la araña Iktomi entre los pueblos de las llanuras —un parentesco que también comparte el simbolismo de la liebre en otras culturas. Su rasgo distintivo es la ambivalencia: no es ni completamente bueno ni completamente malo, sino astuto y torpe a la vez, capaz de romper las reglas para ayudar a las personas y de romperlas también para provocar el conflicto.
Sin embargo, conviene ser preciso: no existe una sola mitología del coyote, sino tantas versiones como pueblos la cuentan. La personalidad del coyote varía ampliamente de un pueblo a otro. En algunos relatos es un héroe que crea, enseña y ayuda a los humanos; en otros, un antiheroe que ilustra los peligros de la avaricia, la imprudencia y la arrogancia; en otros, un personaje cómico cuya falta de sabiduría lo mete en problemas mientras que su propia astucia lo saca de ellos. En algunas historias combina las tres facetas a la vez. Entre los Miwok de California, por ejemplo, Coyote crea todos los animales y luego los convoca a un consejo para decidir cómo será el ser humano: cada animal quiere que la nueva criatura reciba su mejor cualidad, y la discusión se vuelve interminable, hasta que Coyote se burla de todos y jura que el ser humano tendrá su propio ingenio. Cada animal moldea entonces un modelo humano a su semejanza, pero esa misma noche Coyote destruye los modelos ajenos, de modo que solo el suyo llega a cobrar vida. Junto al coyote, otros animales ocupan un lugar sagrado equivalente entre distintos pueblos de Norteamérica —como el oso, asociado con la fuerza y la sanación—, aunque casi ninguno acumula tantas historias como el coyote. El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss propuso, dentro de su lectura estructuralista de estas mitologías, que tanto el coyote como el cuervo alcanzaron ese estatus mítico por funcionar como mediadores simbólicos entre la vida y la muerte: carroñeros que sobreviven de lo que otros descartan, ni cazadores puros ni presas puras, y por eso aptos para ocupar el lugar ambiguo del embaucador.
Jamul y Kwahn: el mito achumawi de la creación
El pueblo Achumawi, del norte de California, ofrece uno de los registros más completos de esta figura. Allí el coyote se llama Jamul, y a diferencia de otras tradiciones que lo pintan como una amenaza, los Achumawi lo ven bajo una luz generalmente positiva. Jamul comparte protagonismo con Kwahn, el zorro plateado, más serio y sabio que él; juntos son considerados los creadores del mundo y los maestros que enseñaron a los humanos las artes de la civilización. Jamul puede comportarse como un tramposo o un mujeriego, sobre todo en contraste con Kwahn, pero sigue siendo un héroe cultural respetado, no un villano.
No todas las tradiciones lo dejan tan bien parado. Entre los tongva, pueblo originario de la cuenca de Los Ángeles, existe un relato en el que es el propio Coyote quien termina estafado: desafía al río a una carrera, la gana, pero se desploma agotado por el esfuerzo. El Rio se rie de el, y el mito usa esa burla para explicar el nombre "Hahamongna" y el ruido que hace el agua al correr por lo alto del arroyo Seco -aunque el registro historico tambien liga ese mismo nombre al cacique tongva que recibio a los expedicionarios españoles en el siglo XVIII, asi que conviene tratar esta etimologia como el origen que da el propio mito, no como un dato lingueistico cerrado-. De cualquier modo, es un contrapunto útil a los relatos donde Coyote sale siempre ganando: acá es la propia naturaleza la que le devuelve la broma.
Cómo el coyote robó la luz para los hombres
Uno de los mitos más repetidos en distintas variantes de California es el del coyote como ladrón benefactor de la luz. En una versión recogida por la folclorista Katharine Berry Judson en 1912, Halcón y Coyote reflexionan largamente sobre la oscuridad del mundo. Coyote busca entre los pantanos hasta juntar un manojo de cañas secas de junco, y se lo entrega a Halcón junto con pedernales. Halcón vuela hasta el cielo, enciende el manojo y lo lanza a girar alrededor del mundo: así nace el sol. Pero las noches siguen siendo oscuras, así que Coyote arma un segundo manojo, esta vez con cañas húmedas que arden más débilmente cuando Halcón las enciende en el aire. Por eso, cuenta el mito, la luna nunca alumbra tanto como el sol. Es una historia pequeña, pero resume bien el papel que el coyote cumple en tantas de estas tradiciones: no crea el mundo desde la nada, sino que resuelve sus carencias con lo que tiene a mano, aunque el resultado quede imperfecto.
Huehuecóyotl, el viejo coyote mexica
En la mitología mexica, muy alejada geográficamente y culturalmente de las tradiciones anteriores, existe una figura distinta que también toma al coyote como base: Huehuecoyotl, cuyo nombre combina huehueh ("muy viejo") y coyotl ("coyote"). Es el dios de la danza, la música y las travesuras, representado como un coyote danzante con manos y pies humanos, acompañado casi siempre por un tamborilero. Forma parte de la familia de Tezcatlipoca, de quien hereda la capacidad de cambiar de forma —incluido el sexo, en algunos relatos—, y es también el patron de una sexualidad sin restricciones convencionales.
Los mitos suelen mostrar a Huehuecoyotl jugando bromas a otros dioses, bromas que en general le salen mal y le traen más problemas a él que a sus víctimas. A pesar de este costado travieso, no era considerado un dios cruel: se lo describe como sociable y cercano a los humanos, con quienes bailaba acompañado de tamborileros mortales, y algunas personas le rezaban pidiendo que intercediera para cambiar un destino adverso. Fue, además, el único amigo del dios Xolotl, señor del rayo, de las deformidades y guía de los muertos hacia el Mictlán —una amistad que las fuentes atribuyen al aspecto canino que comparten ambas deidades.
Dentro del calendario ritual mexica, Huehuecoyotl presidía el signo del día Cuetzpalin (lagarto), y se lo asociaba con la fiesta de Tecuilhuitontli, dedicada a la música y la danza. También se lo consideraba patrono de los artesanos que trabajaban con plumas, un oficio de gran prestigio entre los mexicas. Ese conjunto de asociaciones —el baile, la fiesta, el trabajo fino con las manos— lo distingue de la mayoría de los dioses guerreros del panteón mexica y explica por qué se lo sigue citando hoy como uno de los personajes más entrañables de esa mitología.
No confundir con
El zorro embaucador
El zorro ocupa un lugar de embaucador similar en otras tradiciones —entre los pueblos quechuas y andinos, por ejemplo—, pero no es intercambiable con el coyote. En la propia mitología achumawi ambos aparecen juntos y diferenciados: Jamul, el coyote, es el más travieso e imprudente, mientras que Kwahn, el zorro, es el más serio y prudente de los dos.
El coyote como "animal de poder"
Es habitual encontrar al coyote presentado como "animal de poder" o "espíritu guía" dentro de lecturas de autoayuda contemporáneas, con mensajes personalizados sobre lo que "significa" ver un coyote en la vida cotidiana o en sueños. Esa lectura pertenece a un movimiento new age del siglo XX y no a las mitologías documentadas por los propios pueblos que se citan en este artículo; conviene distinguir el registro etnográfico, que es el que sigue este texto, de esas reinterpretaciones modernas.
Errores frecuentes
Tratar "la mitología nativa americana" como una sola tradición
No existe una mitología nativa americana única, sino cientos de tradiciones de pueblos distintos, cada uno con su propia lengua, cosmología y versión del coyote. Hablar de "el mito del coyote" en singular, sin nombrar el pueblo específico —Achumawi, Navajo, Miwok, entre tantos otros— borra diferencias reales entre relatos que a veces contradicen entre sí.
Confundir a Huehuecóyotl con el coyote embaucador norteamericano
Aunque comparten animal base y algunos rasgos —la travesura, el don de cambiar de forma, el vínculo con la música y la narración—, Huehuecoyotl pertenece a la mitología mexica de Mesoamérica, una tradición cultural y geográfica distinta de las mitologías del coyote propias de los pueblos de Norteamérica. Son figuras emparentadas por el simbolismo del animal, no la misma entidad contada con otro nombre.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra coyote?
Coyote viene del náhuatl coyotl, la lengua de los mexicas. Los españoles adaptaron esa palabra al castellano como coyote, y de ahí pasó al inglés y a otras lenguas. El nombre nahuatl no tiene relación directa con Huehuecoyotl como nombre propio, sino que designa al animal en general.
¿Quién es Huehuecoyotl?
Huehuecoyotl, el viejo coyote, es el dios mexica de la danza, la música y las travesuras. Forma parte de la familia de Tezcatlipoca, de quien hereda la capacidad de cambiar de forma, y es el único amigo del dios Xolotl. Es una tradición mesoamericana distinta de las figuras del coyote embaucador que existen entre los pueblos originarios de Norteamérica, aunque comparten el mismo animal como base.
Fuentes
- Katharine Berry Judson, Myths and Legends of California and the Old Southwest, 1912. Project Gutenberg
- Native Languages of the Americas, entrada sobre Jamul (Achumawi). native-languages.org
- Native Languages of the Americas, entrada sobre Silver Fox / Kwahn. native-languages.org
- Wikipedia en español, entrada "Coyote (mitología)", para el mito tongva de la carrera con el río.
