☧ El Crismón o Cruz de Constantino -In hoc signo vinces- ☧




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"In hoc signo vinces" que significa “Con este signo vencerás” es quizás una de las frases más influyentes y representativas de la historia en la era cristiana, pero ¿cuál es el signo al que se refiere esta frase ?.

Durante los dos primeros siglos, el símbolo de las comunidades cristianas, no era la cruz como la es en la actualidad, sino el pez ( Ichthys) y ciertos monogramas, que servían para simbolizar a Jesús de Nazaret e identificarse como cristianos. Entre estos monogramas encontramos al Crismón o Chi Rho, formado a partir de las dos primeras letras de la palabra Cristo en griego ΧΡΙΣΤΌΣ la X que se romaniza en latín como chi y en castellano como ji y la P que se pronuncia Ro (según la RAE) o rho.

Estas dos letras se superponían, formando el símbolo del Crismón. Otro símbolo similar es el de la Cruz monogramática  compuesta por la letra griega Tau (T) y nuevamente la Rho.   

Pero la universalización de este símbolo se dio gracias al emperador Constantino el Grande y un hecho sobrenatural que había vivido, en un momento de desesperación.



 Constantino, la Cruz y la Batalla del Puente Milvio.




En el año 293 se había establecido en Roma, como forma de gobierno, la tetrarquía, gobernada y dividida, para su mejor administración, entre los llamados "Augustos o Cesares". De esta manera eran los dueños del Imperio; Diocleciano, Maximiano, Galerio y Constancio Cloro.Generalmente perseguían duramente, a la naciente comunidad cristiana, a excepción de Constancio Cloro que tenia como esposa a Santa Elena la piadosa emperatriz que buscaba la Vera Cruz. A la muerte o renuncia de estos, se desencadena entre los sucesores una encarnizada lucha para hacerse con el poder imperial. Constantino, hijo de Constancio Cloro y Santa Elena, suma victorias y el 28 de octubre del 312, se produce la crucial Batalla del Puente Milvio sobre el río Tiber a las puertas de Roma. Sus fuerzas marchan hacia el puente, donde lo esperan las tropas de Majencio, otro de los pretendientes.

Dos historiadores de importancia, ya que fueron contemporáneos de Constantino, nos relatan lo acaecido con la aparición del símbolo del Crismón.

El historiador Lactancio nos dice en el Capítulo XLIV de su obra De mortibus persecutorum lo siguiente:


Y ahora estalló una guerra civil entre Constantino y Majencio. Aunque Majencio se mantuvo dentro de Roma, porque los adivinos habían predicho que, si salía de allí, perecería, y sin embargo este dirigiría las operaciones militares a través sus generales capaces. En las fuerzas él excedió a su adversario; porque no solo tenía el ejército de su padre, que desertó de Severo, sino también el suyo, que últimamente había sacado de Mauritania e Italia. Pelearon, y las tropas de Majencio prevalecieron. Finalmente, Constantino, con un coraje constante y una mente preparada para cada evento, condujo a todas sus fuerzas al vecindario de Roma, y ​​acampó frente al puente Milvio. Se acercaba el aniversario del reinado de Majencio, es decir el sexto, y el quinto año de su reinado llegaba a su fin.

Constantino fue dirigido en un sueño para hacer que la señal celestial se delineara en los escudos de sus soldados, y así proceder a la batalla. Hizo lo que se le había ordenado, y marcó en sus escudos la letra X, con una línea perpendicular dibujada a través de ella y se volvió así en la parte superior, siendo el cifrado de Cristo. Teniendo este signo XP (), sus tropas se pararon en armas. Los enemigos avanzaron, pero sin su emperador, y cruzaron el puente. Los ejércitos se encontraron y lucharon con los mayores esfuerzos de valor, y mantuvieron firmemente su terreno. Mientras tanto, se produjo una sedición en Roma, y ​​Majencio fue vilipendiado como alguien que había abandonado toda preocupación por la seguridad del bien común; y de repente, mientras exhibía los juegos circenses en el aniversario de su reinado, la gente gritaba con una sola voz: "¡Constantino no puede ser vencido!" Consternado por esto, Majencio irrumpió de la asamblea, y habiendo convocado a algunos senadores, ordenó que se registraran los libros sibilinos. En ellos se encontró que:

"En el mismo día, el enemigo de los romanos debería perecer".

Liderado por esta respuesta a las esperanzas de victoria, se fue al campo. El puente en su parte trasera estaba roto. Al ver eso, la batalla se hizo más intensa. La mano del Señor prevaleció, y las fuerzas de Majencio fueron derrotadas. Huyó hacia el puente roto; pero con la multitud presionando sobre él, fue conducido de cabeza al Tíber.





Emperador Flavio Valerio Aurelio Constantino​








Mientras que Eusebio de Cesárea nos dice en su obra Vida de Constantino. Libro I 171



Nosotros que estamos redactando este relato, quién podría dudar como para no fiarse de lo que referimos, en especial cuando los mismos hechos posteriores establecieron con su testimonio la verdad de lo narrado. En las horas meridianas del sol, cuando ya el día comienza a declinar, dijo que vio con sus propios ojos, en pleno cielo, superpuesto al sol, un trofeo en forma de cruz, construido a base de luz y al que estaba unido una inscripción que rezaba: con éste signo vence. El pasmo por la visión lo sobrecogió a él y a todo el ejército, que lo acompañaba en el curso de una marcha y que fue espectador del portento. Y  para sus adentros se preguntaba desconcertado qué podría ser la aparición. En esas cavilaciones estaba, embargado por la reflexión, cuando le sorprende la llegada de la noche. En sueños vio a Cristo, hijo de Dios, con el signo que apareció en el cielo y le ordenó que, una vez se fabricara una imitación del signo observado en el cielo, se sirviera de él como de un bastión en las batallas contra los enemigos. Levantándose nada más despuntar el alba, comunica a sus amigos el arcano. A continuación, tras haber convocado a artesanos en el oro y las piedras preciosas, se sienta en medio de ellos y les hace comprender la figura del signo que ordena reproducir en oro y piedras preciosas. En cierta ocasión, el mismo emperador, y eso por especial favor de Dios, nos deparó el honor de que lo contempláramos con nuestros ojos.


La batalla junto al puente Milvio termina con la victoria de Constantino. Con el tiempo, esa frase y símbolo de inspiración divina. Tendría como consecuencia, la paulatina adopción del cristianismo por parte del Imperio Romano. La contribución de Constantino fue enorme.



El Labarum y el Crismón

 

Vexilliun o estandartes militares con diversos motivos y el Labaro con la Cruz de Constantino.

Constantino, adopta el lábaro que resulta de una modificación de los estandartes militares romanos conocidos como vexillum. Y le agrega los signos vistos La descripción del Laborum viene dada por Eusebio en las siguientes palabras:



Una larga lanza, cubierta de oro, formaba la figura de una cruz por medio de una pieza colocada transversalmente En la parte superior de todo había una corona, entretejida con costosas piedras preciosas y oro, sobre la cual aparece el símbolo del título de nuestra salvación, dos letras que indican el nombre de Cristo por medio de las primeras letras, la letra P marcada en diagonal con X exactamente en su centro, y estas letras que el emperador, en un período posterior, solía usar en su casco.


Eusebio agrega que la pieza transversal de la lanza le había suspendido una tela púrpura bordada con piedras preciosas, y que la pancarta era de forma cuadrada, y que el personal de pie llevaba retratos de oro del emperador y de sus hijos.



Otras interpretaciones dadas al Crismón

 

Constantino, antes de las guerras civiles, fue administrador de las zonas que comprendían las Galias. Así que tenía bajo su mando a estos guerreros y algunos formaban parte de su ejército. El símbolo favorito de los guerreros galos, fue la Rueda Solar. Algunos historiadores creen que altero el símbolo de la rueda solar, como símbolo de triunfo para que puedan ser aceptados por sus partidarios cristianos también.

El famoso escritor, el reverendo S. Baring Gould, MA For, refiriéndose a la rueda solar como un símbolo del Dios del Sol venerado por los antiguos galos, nos dice que Constantino


"adoptó y adaptó el signo para sus normas, y el Labarum de Constantino se convirtió en un símbolo cristiano común. Que había una política en su conducta, no podemos dudar; el símbolo que él estableció satisfizo a los cristianos en su ejército por un lado y los galos en el otro. Para los primeros era un signo compuesto de las letras iniciales de Cristo, para los segundos era la muestra del favor de la deidad solar".

 
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Ruedas Solares derivadas al Crismón


Existen otras interpretaciones al símbolo, pero no son consistentes, que nos dicen que su utilización es más antigua que el cristianismo y se remonta más allá de los períodos arameo y sumerio. Que sus raíces se encuentran en el antiguo Egipto, varios milenios antes de la era cristiana.


El llamado "Monograma de Cristo" se puede ver, por ejemplo, en un monumento de Isis, la Virgen Madre del Sol-Dios, que data del siglo II antes de nuestra era. También sobre las monedas de Ptolomeo; en una de las cuales hay una cabeza de Zeus Ammón a un lado, y un águila llevando el monograma con sus garras al otro. El símbolo en cuestión también aparece en monedas griegas acuñadas mucho antes del nacimiento de Jesús; por ejemplo, sobre ciertas variedades del tetradracma ático. Y aparece en muchas monedas diferentes del primer Herodes, acuñadas treinta años o más antes de Cristo.










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