Las Erinias o Furias




LAS ERINIAS también conocidas como “Las Furias” en Roma. Eran las diosas vengadoras más temidas de la mitología griega y romana. Mientras que Némesis (la diosa de la venganza) castigaba a los dioses, las Erinias castigaban a los mortales. Según el mito nacieron de las gotas de sangre que caían de Urano (el cielo) cuando este fue castrado por su hijo, el Titán Cronos. Las gotas de sangre que caían, de este, sobre Gaia (la Madre Tierra) la preñaron, concibiendo así a las furias, nombradas: Alecto -la que no descansa- Tisífone -la que venga los homicidios- y Megara -la celosa-.

En otras versiones de su origen; se decía eran las hijas de la Madre Tierra y de la Oscuridad -Nix, la diosa de la Noche- o de los titanes Cronos y Eurínome (y, por lo tanto, eran hermanas de las Moiras y las Parcas). Una de sus famosas víctimas, Orestes, les dio el nombre de “Euménides”, “Las Gracias” “Las Solemnes” o “Las Benévolas” siendo esto un mero eufemismo, ya que la gente temía llamar a estas temibles diosas por su nombre real. Pero la versión más aceptada es que realmente son el resultado de la relación matrimonial de Hades y Perséfone.

En la versión de Esquilo, las Erinias son hijas de Nix. Se decía eran habitantes de Erebo o el Tártaro, donde permanecían en silencio hasta que alguna maldición hubiera sido sea pronunciada sobre un criminal, lo que las ponía en movimiento. Los delitos que castigaban eran la desobediencia a los padres, la violación del respeto debido a la vejez, el perjurio, el asesinato (en especial el de los propios padres), la violación de la ley de la hospitalidad, y la conducta impropia hacia los suplicantes. El castigo consistía en la perdida de la paz mental, la miseria y la desgracia. 

Si alguna vez sentían que el condenado podía escapar de ellos, llamaban a la diosa Diké -la personificación de la Justicia-. Las Erinias estaban estrechamente conectadas con Diké, para el mantenimiento, sin piedad, de la justicia. Esa era su mayor preocupación.

Alecto -la que no descansa- eternamente enojada. Es el antropomorfismo de la rabia y la manía. Es responsable de castigar los delitos morales como la ira y el orgullo. Tiene un papel muy similar al de la diosa Némesis, excepto que esta trata más con los dioses. Esta Erinia propaga plagas y maldiciones. Sigue al delincuente sin parar, amenazándolo con vigas encendidas, sin dejarlo dormir tranquilo.

Tisífone -la que venga los homicidios- es la vengadora de los asesinatos (parricidio, fratricidio, homicidio). Es el antropomorfismo de venganza. Es la Erinia que azota a los culpables y los vuelve locos.

Megara -la celosa- encarna el rencor, envidia, avaricia y celos. Es el antropomorfismo del odio y la envidia. Principalmente, castiga los delitos contra el matrimonio, especialmente la infidelidad. Es la Erinia quien persigue con la mayor saña, haciendo que la víctima huya para siempre. Tercera de las furias de Esquilo, grita ininterrumpidamente en los oídos del criminal, recordándole las faltas que cometió.


Las Furias mitologia griega simbolo significado


Como el castigo final de los crímenes (por horribles que sean) es un poder que no corresponde a los hombres, estas tres hermanas se encargaron de castigar a los criminales, persiguiéndolos incansablemente incluso en el mundo de los muertos, porque su campo de acción no tiene límites. Las Erinias eran convocadas por la maldición lanzada por alguien que reclama venganza. Son diosas justas, pero implacables y no se dejan frenar por sacrificios o tormentos de ningún tipo. No tienen en cuenta los factores atenuantes y castigan todos los delitos contra la sociedad y la naturaleza, como el perjurio, la violación de los rituales de hospitalidad y, sobre todo, los asesinatos y los delitos contra la familia.

Tisifone, Alecto y Megara eran divinidades ctónicas presentes desde los orígenes del mundo. Más antiguas que Zeus o cualquiera de los otros dioses olímpicos y, por lo tanto, no estaban sujetas del todo bajo el dominio del mismo, aunque lo honraban.

A menudo, se las muestra como repulsivas criaturas femeninas aladas vistiendo túnicas negras. Otras descripciones las presentan adornadas con serpientes enroscadas en sus cabellos, penetrantes ojos rojos que gotean sangre y cuerpos negros con alas de murciélago.

Sin embargo, en las obras de arte y en el escenario su temible aspecto se suavizó considerablemente, siendo representadas como doncellas solemnes, vistiendo atuendos de cazadoras, ricamente adornadas, con una diadema de serpientes alrededor de sus cabezas y antorchas o serpientes en sus manos. A menudo, aparecían con las Arpías que las servían en la captura y tormento de las personas desafortunadas que las habían disgustado. Con el tiempo llegaron a ser las castigadoras divinas -junto con Zeus-. Personificaron los conceptos de venganza y retribución, junto a la diosa Némesis, simbolizando así los tormentos psicológicos asociados con una conciencia culpable.


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 Apolo, Atenea, Orestes y las Erinias



Algunas de sus víctimas más famosas incluyen a Orestes, Edipo, Alcmeón, y la reina amazona Pentesilea.

  • Orestes mató a su madre y fue implacablemente perseguido por las Furias.
  • Edipo fue torturado por las Erinias por matar a su propio padre, a pesar de que fue en defensa propia y no sabía que el hombre que mató en la carretera de Cadmo era su padre.
  • Alcmeón fue castigado por ellas por el asesinato de su madre, Erifile, hasta que finalmente fue llevado a la locura por las Erinias.
  • Pentesilea, reina de las amazonas, fue perseguida por haber herido de muerte a su hermana, Hipólita, mientras cazaba o en otras versiones durante la lucha después de la boda de Teseo y Fedra.

Se les ofrecían sacrificios que consistían en ovejas negras y Nefalia -una bebida de miel mezclada con agua-. Entre los objetos que les estaban consagrados se incluían tórtolas blancas y la flor del narciso. Se celebraban en su honor festivales en las ciudades de Atenas, donde tenían un santuario y una gruta dedicada a ellas cerca del Areópago, en Colono que poseía una arboleda cuya entrada estaba prohibida a todos con el castigo de recibir la ira de las Furias si se transgredía esta norma y en Megalópolis, donde eran conocidas bajo el nombre de Manía -las que te vuelven loco-