Naranja: significado y simbolismo del fruto y el azahar
La naranja simboliza la prosperidad y la abundancia por dos razones que se refuerzan: su color es el del oro y, durante siglos, fue en Europa una fruta rara y costosa. El naranjo añade un segundo sentido, el de la fertilidad, porque florece y fructifica a la vez, y de esa rama blanca salió la corona de azahar de las novias.
Ese simbolismo no es antiguo en Occidente. El naranjo llegó a la península ibérica con los árabes, se hizo mitología en el Renacimiento italiano cuando alguien decidió que las manzanas de oro de las Hespérides eran cítricos, y se volvió emblema nupcial en el siglo XIX. En China y en Japón, en cambio, la fruta lleva mucho más tiempo asociada a la suerte y a la vida sin fin.
| Sentidos principales | Prosperidad, abundancia, fertilidad, buena suerte y larga vida |
|---|---|
| El azahar | Flor blanca del naranjo: pureza de la novia y deseo de descendencia |
| En China | Mandarinas de Año Nuevo: por su nombre suenan a oro y a buen augurio |
| En Japón | El tachibana, fruto perfumado traído del país de la inmortalidad |
| En el arte europeo | Manzanas de oro de las Hespérides y signo de riqueza en la pintura flamenca |
| Fiestas populares | La batalla de las naranjas de Ivrea y las mandarinas al agua del Chap Goh Meh |
| Denominador común | El oro: casi todas las culturas leen en la naranja una riqueza que además se come |
| Error más difundido | Atribuir a la Grecia clásica un simbolismo de una fruta que allí no se cultivaba |
Ese hilo de oro explica por qué la misma fruta significa dinero en Cantón, eternidad en Nara y pureza nupcial en Sevilla.
- Las manzanas de oro de las Hespérides
- Qué significa la naranja en China
- El tachibana japonés y el fruto de la inmortalidad
- Qué significa el azahar en las bodas
- La naranja en el arte cristiano
- Qué significa la media naranja
- Fiestas populares con naranjas
- Qué significa soñar con naranjas
- Errores frecuentes
- Preguntas frecuentes
Las manzanas de oro de las Hespérides
El mito griego cuenta que en un jardín del extremo occidental, cuidado por las ninfas Hespérides y vigilado por un dragón, crecían manzanas de oro que Gaya había regalado a Hera como presente de bodas. Traerlas fue uno de los trabajos de Heracles. El relato antiguo no dice de qué fruta se trataba: habla de manzanas de oro, sin más.
La identificación con los cítricos es de la Italia renacentista. Hacia 1500, el poeta napolitano Giovanni Pontano compuso un poema didáctico sobre el cultivo de los naranjos en el que Heracles trae los frutos a Italia y con ellos el don de la inmortalidad. La familia Medici plantó cítricos en su villa de Castello con esa lectura política a la vista: los frutos dorados del jardín mítico crecían ahora en sus jardines.
La operación quedó cerrada en 1646, cuando el jesuita Giovanni Battista Ferrari publicó en Roma Hesperides sive de malorum aureorum cultura et usu, es decir, «Hespérides, o sobre el cultivo y el uso de las manzanas de oro». Es el primer tratado dedicado a los cítricos, con cien láminas grabadas sobre dibujos de artistas como Poussin y Guido Reni. Ferrari incluso reescribe el mito: tras las invasiones bárbaras en África, las tres Hespérides huyen a Italia con sus frutos, y cada una se instala en una región distinta con los limones, las limas y las naranjas.
De ahí en adelante, los naranjos de los jardines barrocos no fueron solo árboles caros. Eran las manzanas de oro del mito, y aludían a la edad dorada que el príncipe traía a sus dominios. Las manzanas de oro de la mitología griega son en realidad tres historias distintas, y la de las Hespérides no debe confundirse con la manzana de la discordia que Eris arrojó en la boda de Peleo y Tetis.
Qué significa la naranja en China
En China, el simbolismo de los cítricos descansa en juegos de palabras, y por eso cambia de una región a otra. El caso más conocido es el de las mandarinas del Año Nuevo. En cantonés, la mandarina grande se dice gam, que suena igual que la palabra que significa oro; regalar mandarinas se dice song gam, que puede entenderse también como «dar oro». En mandarín, el nombre de la mandarina recuerda a jí, «auspicioso», y colocar una mandarina en el altar equivale a presentar por escrito esa palabra.
El kumquat duplica la jugada: su nombre reúne los caracteres del oro y de lo auspicioso, y por eso en el sur de China y en Hong Kong aparecen kumquats en macetas en las puertas de los comercios durante las fiestas. Las mandarinas se regalan de a pares, porque los números pares se asocian a la armonía y los impares a los ritos fúnebres.
Al sentido lingüístico se suma el visual: por su forma y su color, las mandarinas recuerdan a los lingotes de oro que servían de moneda. La costumbre viene del sur de China y es uno de los gestos característicos de las visitas de Año Nuevo, junto con otros emblemas de buen augurio como el símbolo de la doble felicidad.
La mandarina sirve también para pedir marido. En la decimoquinta y última noche del Año Nuevo, llamada Chap Goh Meh en hokkien, las jóvenes solteras arrojan mandarinas al mar, a un río o a un lago, y los varones las recogen del agua. La costumbre nació de una restricción: era una de las pocas noches del año en que las muchachas podían salir de casa, y acudían al templo vestidas con sus mejores ropas. La fórmula que se pronuncia antes de lanzar la fruta, tim kam than ho ang, significa «tira mandarinas y consigue buen marido», y hoy muchas escriben su nombre y su teléfono en la cáscara.
Su origen tiene un matiz: aunque la noche del decimoquinto día se celebra en todo el mundo chino, esta práctica concreta es de la comunidad hokkien de Penang y de la diáspora en Malasia, y no se encuentra en la China continental. Por su carácter casamentero se la conoce allí como el San Valentín chino.
El tachibana japonés y el fruto de la inmortalidad
En Japón, el cítrico simbólico es el tachibana, un naranjo silvestre del archipiélago, y su historia está en las dos crónicas más antiguas del país, el Kojiki y el Nihon Shoki, del siglo VIII. El emperador Suinin encargó a un hombre llamado Tajimamori que fuera a buscarle el tokijiku no kagu no konomi, el fruto perfumado que no conoce estación, al Tokoyo no kuni, el país de ultramar donde nadie envejece.
El viaje duró diez años. Cuando Tajimamori regresó con las ramas, el emperador había muerto. Entregó la mitad a la emperatriz viuda y ofreció la otra mitad en la tumba de su señor. La traducción del Kojiki publicada por Basil Hall Chamberlain recoge su lamento:
«Bringing the fruit of the ever-lasting fragrant tree from the Eternal Land, I have come to serve thee.»
«Trayendo el fruto del árbol perfumado que no perece, desde el País Eterno, he venido a servirte.»
—Kojiki, traducción de Basil Hall Chamberlain, 1919
El tachibana tiene además un segundo sentido, más íntimo, que la poesía japonesa repite desde hace mil años: su perfume devuelve a la persona amada de otro tiempo. El Kokin wakashū, la antología imperial compilada hacia el año 905, recoge un poema anónimo que se hizo proverbial y que reaparece en los Cuentos de Ise:
Cuando aspiro el aroma
de la flor del naranjo que espera el quinto mes,
vuelve a mí el perfume de las mangas
de aquella persona de antaño.—Kokin wakashū, poema 139, autor desconocido, siglo X
La imagen no es casual: la flor del tachibana se quemaba como incienso para perfumar los kimonos, de modo que el aroma quedaba literalmente en las mangas de quien lo había llevado. De ahí que el naranjo japonés no simbolice solo la eternidad, sino también la memoria de lo perdido.
Tajimamori lloró hasta morir junto a la tumba. El relato explica dos cosas de la cultura japonesa: que el tachibana sea emblema de la eternidad, motivo de la Orden de la Cultura, y que Tajimamori sea venerado como dios de los dulces. El último carácter del nombre del fruto significaba «fruta» en aquella época y hoy significa «dulce», de modo que quienes se dedican a la confitería lo tienen por patrono.
Qué significa el azahar en las bodas
El naranjo es de los pocos árboles que llevan flores y frutos al mismo tiempo, y esa abundancia simultánea es lo que lo convirtió en emblema nupcial: la flor blanca aporta la pureza y el fruto, la descendencia.
El Diccionario de frases y fábulas de Brewer, del siglo XIX, resume el origen y desmonta de paso la idea de que la costumbre sea antiquísima. Según esa obra, las novias sarracenas llevaban azahar como emblema de fecundidad, y desde las Cruzadas alguna novia europea pudo haberlo usado, pero la adopción general de la corona de azahar es una práctica moderna, nacida del gusto decimonónico por el lenguaje de las flores: los diseñadores de moda buscaban ornamentos para las novias, encontraron apropiada la flor del naranjo y la impusieron. Brewer recoge también la expresión inglesa «recoger azahares», que significaba buscar esposa.
El empujón definitivo fue regio. Victoria de Inglaterra se casó con Alberto el 10 de abril de 1840 sin tiara, con una corona de azahar como emblema de castidad, y entre 1839 y 1846 su marido le fue regalando un juego completo de joyas con ese motivo. En España, el azahar quedó ligado a la novia hasta volverse literatura: en Bodas de sangre, García Lorca hace que el aire llueva azahar sobre la casa de la novia.
La naranja en el arte cristiano
La Biblia no nombra la naranja, y el fruto prohibido del Génesis tampoco tiene especie: la manzana se impuso en el arte occidental por un juego de palabras latino entre malum, «mal», y malus, «manzano». Sobre esa base, la pintura religiosa europea usó distintos frutos con el mismo sentido: en las manos del Niño, anuncian la redención del pecado original, y en las escenas del Edén, el pecado mismo. El desarrollo completo de esa lectura está en la entrada sobre el simbolismo de la manzana.
La naranja aparece con un sentido más concreto en la pintura flamenca. En el Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa, pintado por Jan van Eyck en 1434 y conservado en la National Gallery de Londres, hay una naranja sobre el alféizar de la ventana y otras sobre el arcón que está debajo. En el norte de Europa del siglo XV eran una fruta importada y carísima, de modo que funcionan como las telas, las pieles y la lámpara de bronce: como declaración de riqueza. Algunos comentaristas les añaden una segunda lectura, la del paraíso perdido, aunque esa interpretación está menos asentada que la primera.
Qué significa la media naranja
El español tiene su propia aportación al simbolismo de esta fruta. El diccionario académico registra «media naranja» como la persona que se adapta tan perfectamente al gusto y al carácter de otra que esta la mira como la mitad de sí misma, y también, simplemente, como el cónyuge o la pareja. La misma expresión nombra en arquitectura la cúpula semiesférica, que tiene exactamente esa forma.
La imagen coincide con uno de los mitos más citados sobre el amor, el que Platón pone en boca de Aristófanes en el Banquete: los seres humanos primitivos eran dobles y esféricos, Zeus los partió en dos, y desde entonces cada mitad busca la suya. El parecido es evidente, aunque la expresión castellana no se documente en esa fuente: lo que hizo el idioma fue encontrar en una fruta que se parte en dos hemisferios iguales la figura perfecta para ese mito.
Fiestas populares con naranjas
En la ciudad piamontesa de Ivrea, la naranja no significa oro ni fertilidad: significa piedra. Durante los tres días previos al miércoles de ceniza se celebra la batalla de las naranjas, la mayor pelea de comida de Italia, en la que nueve equipos de aranceri a pie se enfrentan a los carros tirados por caballos arrojándose naranjas por toneladas. Los de a pie representan al pueblo sublevado; los carros, al poder feudal. Las naranjas hacen las veces de las piedras y las armas de la revuelta.
La leyenda que se rememora es la de Violetta, hija de un molinero. El señor de la ciudad reclamaba el derecho a pasar la primera noche con toda recién casada; ella se negó, lo mató y levantó al pueblo, que asaltó y quemó el palacio. La Mugnaia, vestida de blanco, preside la fiesta, y los combatientes llevan gorro frigio rojo como señal de hombre libre. Cada enfrentamiento termina con un apretón de manos entre los adversarios.
La otra gran fiesta naranjera del mundo es la del Chap Goh Meh, con sus mandarinas arrojadas al agua en la última noche del Año Nuevo chino. Las dos comparten un rasgo revelador: la fruta se lanza, no se come. En Ivrea sirve para representar una revuelta; en Penang, para tender un lazo entre desconocidos. En ambos casos la naranja vale por lo que se hace con ella.
Qué significa soñar con naranjas
Circulan por internet listas detalladas que asignan un significado a cada variante del sueño: comprar naranjas equivaldría a ganar la lotería, recolectarlas a un aumento de sueldo, pelarlas al cansancio de los problemas diarios. Esas listas no proceden de ninguna tradición documentada; son contenido genérico de sitios de interpretación de sueños, y se repiten casi idénticas de una página a otra.
Lo que sí existe es una tradición antigua de interpretación de sueños, y es más sobria. El tratado más completo que se conserva de la Antigüedad, la Oneirocritica de Artemidoro de Daldis, del siglo II, insiste en un principio que las listas modernas ignoran: ningún símbolo onírico tiene un significado fijo, porque el sentido depende del oficio, la salud, la edad y la situación de quien sueña. Un mismo sueño, en dos personas distintas, anuncia cosas distintas.
Aplicado a la naranja, lo único que puede decirse con fundamento es lo que la fruta ha significado en la cultura de quien la sueña: prosperidad y abundancia en casi todo el mundo, buena suerte en China, matrimonio donde el azahar es flor de novia. Esa asociación cultural explica por qué el sueño se siente favorable, sin necesidad de inventar un catálogo de predicciones.
Errores frecuentes
El azahar era el emblema de la diosa Diana en la antigua Grecia
La afirmación circula en muchas listas de significados y tiene un problema de calendario: en la Grecia clásica no se cultivaban naranjos. El árbol lo introdujo en al-Ándalus el agrónomo Ibn Bassal, y la Real Academia Española documenta la palabra naranjo por primera vez hacia 1300, en la traducción castellana de su tratado de agricultura. Antes de eso, en el Mediterráneo no había naranjas que simbolizar. A eso se suma un error de mitología: Diana es el nombre romano de la diosa griega Ártemis.
Los griegos identificaban las manzanas de oro con las naranjas
El mito antiguo habla de manzanas de oro y no las identifica con ningún cítrico. La identificación es renacentista y tiene autores con nombre y fecha: Pontano en 1500, los jardines de los Medici y el tratado de Ferrari de 1646, que fijó la equivalencia para los siglos siguientes.
Freud interpretó las naranjas como signo de seducción
No se encontró ese pasaje en La interpretación de los sueños ni en ninguna otra obra de Sigmund Freud, ni en la bibliografía académica sobre él. La atribución aparece en sitios de interpretación de sueños, que suelen invocar su nombre para dar autoridad a listas de significados que él nunca escribió.
El naranja de los Países Bajos viene de la fruta
El color nacional neerlandés no tiene relación con la naranja. Procede de la Casa de Orange-Nassau, que a su vez toma el nombre del principado de Orange, en la antigua Provenza, al sur de Francia. Guillermo de Nassau heredó ese título en 1544, encabezó la revuelta contra España y quedó como padre de la patria; de ahí que el naranja pasara a identificar a la dinastía y después al país. La coincidencia entre el nombre de la ciudad provenzal y el de la fruta es posterior y ajena al origen del emblema.
Preguntas frecuentes
¿Qué simboliza la naranja?
Prosperidad y abundancia, por su color de oro y por su precio de fruta rara durante siglos en Europa. El árbol añade la fertilidad, porque da flores y frutos al mismo tiempo, y en China y Japón la naranja se asocia a la buena suerte y a la larga vida.
¿Qué significa el azahar en una boda?
La flor blanca del naranjo representa la pureza de la novia y el deseo de descendencia. La costumbre se atribuye a las novias sarracenas y a los cruzados, pero se generalizó en el siglo XIX, cuando Victoria de Inglaterra se casó en 1840 con una corona de azahar.
¿Eran naranjas las manzanas de oro de las Hespérides?
No en el mito griego original, que habla de manzanas de oro sin identificarlas con ningún cítrico. La identificación es renacentista: el poeta Giovanni Pontano la propuso en Nápoles en 1500 y el jesuita Giovanni Battista Ferrari la consagró en su tratado Hesperides, de 1646.
¿Por qué se regalan mandarinas en el Año Nuevo chino?
Por un juego de palabras. En cantonés, la mandarina se dice gam, igual que el oro, de modo que regalar mandarinas equivale a regalar oro. En mandarín, el nombre de la mandarina recuerda a la palabra que significa auspicioso, y se regalan de a pares.
¿De dónde viene la expresión media naranja?
El diccionario académico la define como la persona que se adapta tan bien al carácter de otra que esta la mira como su propia mitad. La imagen coincide con el mito que Platón pone en boca de Aristófanes, según el cual los seres humanos fueron partidos en dos y buscan su otra mitad.
Fuentes
- Real Academia Española, Diccionario histórico de la lengua española, entrada «naranjo», sobre la primera documentación de la voz y la introducción del naranjo en España, y Diccionario de la lengua española, entrada «naranja», locución «media naranja». rae.es
- Giovanni Battista Ferrari, Hesperides sive de malorum aureorum cultura et usu, Roma, 1646, y Giovanni Pontano, De hortis Hesperidum, Nápoles, 1500. Reseña del ejemplar del Worcester College, Oxford. worc.ox.ac.uk
- Sobre los cítricos como arte de jardín y mensaje político en la villa Medici de Castello, artículo publicado en Roczniki Humanistyczne, Universidad Católica de Lublin. ojs.tnkul.pl
- Kojiki, sección LXXIV, traducción de Basil Hall Chamberlain, 1919 (dominio público). Internet Sacred Text Archive
- Prefectura de Nara, «Tajimamori», relato del Kojiki y del Nihon Shoki sobre el fruto perfumado. pref.nara.jp
- E. Cobham Brewer, Dictionary of Phrase and Fable, entrada «Orange Blossoms Worn at Weddings» (dominio público). words.fromoldbooks.org
- Brenda Eubanks Burnette, «Orange Blossoms and Brides», sobre la corona de azahar de Victoria de Inglaterra y el juego de joyas regalado por Alberto. citrusindustry.net
- National Gallery, Londres, ficha del Retrato de Arnolfini, con la descripción de las naranjas del alféizar. nationalgallery.org.uk
- Smarthistory, comentario del Retrato de Arnolfini, sobre las naranjas como artículo de lujo. smarthistory.org
- Guía Michelin, «5 Types of Mandarin Oranges for Chinese New Year», sobre la expresión song gam. guide.michelin.com
- Kokin wakashū, poema 139, anónimo, sobre el perfume del tachibana y el recuerdo. Base de datos de la antología, Instituto de Tecnología de Tokio. titech.ac.jp
- Wikipedia, «Japanese citrus», sobre el uso del tachibana como incienso para perfumar kimonos según el Kokin wakashū. en.wikipedia.org
- World Book, «Italy's Battle of the Oranges», sobre la leyenda de Violetta y el desarrollo de la batalla de Ivrea. worldbook.com
- Free Malaysia Today, «Chap Goh Mei: finding love through orange throwing», y New Straits Times, sobre la costumbre hokkien de arrojar mandarinas. freemalaysiatoday.com
- Encyclopaedia Britannica, entrada «House of Orange», sobre el principado de Orange en Provenza y el origen del emblema neerlandés. britannica.com
- Artemidoro de Daldis, Oneirocritica, I, 9, sobre la necesidad de conocer al soñante, en la traducción inglesa de Robert J. White (1975), parafraseada. Extractos en attalus.org
- Platón, Banquete, discurso de Aristófanes sobre los seres primitivos partidos en dos.
- Federico García Lorca, Bodas de sangre, acto II, cuadro I.
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