Mjolnir: el martillo de Thor, su símbolo y significado
Mjolnir es el martillo del dios nórdico Thor y el símbolo religioso más difundido de la Escandinavia vikinga. Su significado central no es el que suele suponerse: en las fuentes medievales el martillo no aparece sobre todos como arma, sino como instrumento de consagración, el objeto con el que se bendicen bodas, piras funerarias y monumentos de piedra.
Se han encontrado más de mil amuletos con su forma, y Thor es el único dios nórdico invocado en las piedras rúnicas de la época vikinga. El artículo narra la apuesta de los enanos que lo produjo, el robo del gigante Thrym y la función litúrgica del símbolo, y cierra rastreando seis errores muy repetidos, empezando por el más extendido de todos: que solo quien sea digno puede levantarlo.
| Nombre | Nórdico antiguo Mjǫllnir; etimología discutida entre tres propuestas |
|---|---|
| Propietario | Thor, hijo de Odín y de Jörd, dios del trueno y protector de Midgard |
| Artífices | Los enanos Brokkr y su hermano Eitri, llamado Sindri en parte de los manuscritos |
| Función principal | Consagrar. La función guerrera es real pero no es la única ni la más citada |
| Objetos asociados | Los guantes de hierro Járngreipr y el cinturón Megingjörð |
| Fuentes principales | Edda prosaica y Edda poética, siglo XIII; piedras rúnicas de los siglos X y XI |
| Pieza clave | Amuleto de Købelev, Lolland, 2014, con la inscripción rúnica hmar x is |
| Destino final | Lo heredan Móði y Magni tras la muerte de Thor, según el Vafþrúðnismál 51 |
- Origen del nombre: qué significa Mjolnir
- Cómo se forjó: la apuesta, la mosca y el mango corto
- Qué dice de verdad la Edda sobre sus poderes
- El robo de Thrym: el dios que se vistió de novia
- El martillo que consagra: cabras, piras y bodas
- Thor, el único dios invocado en las piedras rúnicas
- Mil amuletos y uno con instrucciones
- Móði y Magni: el martillo después del Ragnarök
- No confundir con
- Errores frecuentes sobre Mjolnir
- Qué queda hoy del martillo de Thor
- Preguntas frecuentes
Origen del nombre: qué significa Mjolnir
Mjolnir es el martillo de Thor, el hijo de Odín y de la giganta Jörd. El nombre aparece en los manuscritos islandeses de los siglos XIII y XIV escrito Mjǫllnir o miollnir (se pronuncia aproximadamente miólnir), y de ahí salen las formas modernas: islandés Mjölnir, danés y noruego Mjølner, sueco Mjölner. Los lingüistas no se han puesto de acuerdo sobre su origen, y conviene no fundir las tres propuestas en una sola porque apuntan a imágenes distintas.
La primera lo deriva del nórdico antiguo mala, moler, emparentado con el gótico malwjan, el latín molere y el castellano moler y molino. Bajo esa lectura, Mjolnir significa el que tritura, y el arma del dios del trueno sería, literalmente, una muela. La segunda lo relaciona con el eslavo eclesiástico antiguo mlŭnijĭ y el ruso molnija, rayo, además del galés mellt, con el sentido de el que hace el relámpago. La tercera lo vincula al nórdico mjǫll, nieve recién caída, y al islandés moderno mjalli, el color blanco, dando el arma reluciente.
Hay un dato que conviene poner en su lugar, porque casi siempre se cuenta al revés. No es que la palabra trueno derive del nombre del dios: es el dios el que lleva el nombre del trueno. Þórr procede del protogermánico Þun(a)raz, que significa exactamente trueno, y de la misma raíz salen el inglés antiguo Þunor, el sajón antiguo Thunar y el alto alemán antiguo Donar, que sobrevive en el alemán Donner. El nombre del jueves lo conserva en las lenguas germánicas: inglés Thursday, alemán Donnerstag. En las lenguas romances ese mismo día se llama por Júpiter, el otro dios del trueno, que es la razón por la que los romanos identificaron a los dos.
Los textos nórdicos, además, casi nunca llaman al objeto por su nombre propio: lo llaman hamarr, martillo. Y esa palabra, en nórdico antiguo y todavía hoy en algunos dialectos noruegos, significa también piedra, roca, peñasco. La herramienta y el pedrusco comparten nombre, lo que encaja con el trasfondo indoeuropeo de un arma de tormenta hecha de piedra.
Cómo se forjó: la apuesta, la mosca y el mango corto
El relato completo está en el Skáldskaparmál, la segunda parte de la Edda prosaica que Snorri Sturluson compiló en el siglo XIII, y empieza en un lugar que casi ninguna versión divulgativa menciona: con una travesura. Loki le cortó el pelo a Sif, la esposa de Thor, mientras dormía. Thor lo descubrió y estuvo a punto de romperle todos los huesos. Loki juró que conseguiría que los enanos le hicieran a Sif una cabellera de oro que creciera como el pelo natural.
Los Hijos de Ivaldi le forjaron esa cabellera y, de paso, la lanza Gungnir para Odín y el barco plegable Skíðblaðnir para Freyr. Loki se puso a alardear de que ningún otro enano podía igualarlos. El enano Brokkr, que estaba presente, apostó su propia cabeza contra la de Loki a que su hermano —los manuscritos lo llaman Eitri en unos lugares y Sindri en otros— haría piezas mejores.
Empezó el trabajo. El herrero puso una piel de cerdo en la fragua y le ordenó a Brokkr que no dejara de accionar el fuelle hasta que él sacara lo que había metido. Entonces llegó una mosca, se posó en el brazo de Brokkr y lo picó. Brokkr siguió soplando. Salió Gullinbursti, el jabalí de cerdas de oro. El herrero metió oro y repitió la orden. La mosca volvió, se posó en el cuello y picó con el doble de fuerza. Brokkr siguió soplando. Salió Draupnir, el anillo que gotea ocho anillos iguales cada nueve noches.
La tercera vez el herrero puso hierro y advirtió que la pieza se estropearía si el aire fallaba. La mosca se posó entonces entre los ojos de Brokkr y le picó el párpado. La sangre le corrió hasta cegarlo, y el enano se llevó la mano a la cara tan rápido como pudo para espantarla, mientras el fuelle se desinflaba. El herrero llegó y dijo que había estado a punto de arruinarse cuanto había en la fragua. Sacó un martillo.
Los dioses se sentaron a juzgar; el veredicto correspondía a Odín, Thor y Freyr. Brokkr entregó el anillo, el jabalí y el martillo, y describió las virtudes de este último en las palabras que la traducción inglesa de Arthur Gilchrist Brodeur de 1916 recoge así: Thor might smite as hard as he desired, whatsoever might be before him, and the hammer would not fail; and if he threw it at anything, it would never miss, and never fly so far as not to return to his hand. En español: Thor podría golpear tan fuerte como quisiera contra lo que tuviera delante y el martillo no fallaría, y si lo arrojaba contra algo nunca erraría, y nunca volaría tan lejos como para no regresar a su mano.
El texto añade dos precisiones que la divulgación suele omitir y que cambian por completo la imagen del objeto. La primera: si Thor lo deseaba, podía guardarlo bajo la camisa, de tan pequeño que era. La segunda: el martillo tenía un defecto, y era que el mango le había quedado algo corto. Los dioses fallaron que aun así era la mejor de las seis piezas, porque en él estaba la mayor defensa contra los gigantes de la escarcha, y concedieron la apuesta al enano.
Y aquí viene el final que nadie cuenta. Brokkr fue a cobrar la cabeza de Loki, y Loki alegó que había apostado la cabeza pero no el cuello, de modo que no había manera legal de cortarla. El enano, que no pudo rebatirlo, se conformó con coserle los labios. La historia que produjo el objeto sagrado de una religión entera termina, en la fuente, con un chiste jurídico.
Qué dice de verdad la Edda sobre sus poderes
Vale la pena separar lo que dicen las fuentes de lo que se ha ido añadiendo. Según el Skáldskaparmál, el martillo golpea sin fallar, nunca yerra el blanco al ser lanzado, regresa siempre a la mano y puede reducirse hasta caber bajo la ropa. Nada más. No se menciona ninguna condición de dignidad, ni un peso extraordinario, ni que nadie salvo Thor pudiera levantarlo.
El capítulo 21 del Gylfaginning, la primera parte de la misma Edda, enumera las tres posesiones señaladas de Thor: el martillo Mjolnir, los guantes de hierro Járngreipr y el cinturón Megingjörð. Precisa que Thor necesita los guantes para empuñar el martillo, no para levantarlo, y que el cinturón le duplica la fuerza divina. Y anota que Mjolnir es célebre entre los gigantes por la cantidad de cráneos que ha partido.
La capacidad de devolver la vida sí está documentada, aunque el texto no la llama resurrección sino consagración, y se explica en la sección correspondiente. La comparación con el vajra indio, el rayo-cetro de Indra que también regresa a la mano, procede de la mitología comparada indoeuropea del siglo XX y es una hipótesis de parentesco entre tradiciones, no un dato que las fuentes nórdicas afirmen.
El robo de Thrym: el dios que se vistió de novia
El Þrymskviða, el poema de Thrym, es una de las piezas más celebradas de la Edda poética y también la más cómica. Empieza con Thor despertándose y palpando a su alrededor: el martillo no está. Loki pide prestada a Freya su capa de plumas y vuela a Jötunheim.
Allí encuentra al gigante Thrym sentado sobre un túmulo funerario, trenzando correas de oro para sus perras y arreglando las crines de sus caballos. La escena está construida con calma deliberada: el ladrón está tan tranquilo que se dedica a la peluquería animal. Thrym confiesa sin rodeos que ha escondido el martillo ocho leguas bajo tierra y que nadie lo recuperará a menos que le entreguen a Freya por esposa.
Freya se niega con tal furia que los collares le saltan del pecho. Los dioses se reúnen y Heimdall propone la solución: que Thor se ponga el velo de novia. Thor protesta, dice que lo llamarán poco viril, y Loki le responde que los gigantes ocuparán Asgard si no lo hace. Van los dos, Thor de novia y Loki de doncella.
El banquete es la mejor parte. La novia se come sola un buey entero, ocho salmones y todos los dulces, y se bebe tres barriles de hidromiel. Thrym se asombra; Loki improvisa que la novia lleva ocho noches sin comer de las ganas que tenía de llegar. Thrym se agacha a besarla bajo el velo y retrocede de un salto hasta el fondo de la sala: los ojos de la novia arden. Loki explica que lleva ocho noches sin dormir por la misma ansiedad.
Y entonces Thrym ordena lo que sella su destino: Bring in the hammer to hallow the bride; on the maiden's knees let Mjollnir lie, en la traducción de Henry Adams Bellows. Que traigan el martillo para consagrar a la novia y lo pongan sobre su regazo, para que la diosa Vár bendiga la unión. En cuanto Thor ve la pieza, el corazón le ríe en el pecho. Mata primero a Thrym, después a toda su parentela, y por último a la vieja hermana del gigante que había pedido el regalo de bodas: recibió un golpe en lugar de monedas.
Conviene subrayar el detalle central, porque es la clave del artículo entero. El gigante no manda traer el martillo para exhibirlo ni para amenazar: lo manda traer porque una boda no es válida sin él. El objeto que Thor recupera no es solo su arma; es el instrumento litúrgico sin el cual el matrimonio no queda consagrado. El investigador Rudolf Simek advierte, eso sí, que la costumbre de poner el martillo en el regazo de la novia no está atestiguada en ningún otro sitio.
El martillo que consagra: cabras, piras y bodas
Reunidos los pasajes, la función consagratoria aparece más veces que la guerrera. El verbo que usan las fuentes es vígja, consagrar o santificar, el mismo que el nórdico cristiano adoptaría después para bendecir.
El caso más vívido está en el capítulo 44 del Gylfaginning. Thor viaja en su carro tirado por los machos cabríos Tanngrisnir, el que enseña los dientes, y Tanngnjóstr, el que los rechina. Pasa la noche en casa de un campesino, sacrifica a los dos animales, los desuella y los cocina, e invita a la familia a cenar, pidiendo únicamente que echen los huesos sobre las pieles extendidas. Al amanecer se levanta, toma el martillo, lo alza y consagra las pieles. Los machos cabríos se ponen de pie, vivos.
Pero uno cojea de una pata trasera. Þjálfi, el hijo del campesino, había partido un fémur con el cuchillo para chuparle el tuétano. Thor lo advierte al instante. Como compensación, se lleva a Þjálfi y a su hermana Röskva a su servicio, y los dos lo acompañarán en el resto de sus aventuras. La escena tiene una moraleja doméstica muy concreta: la consagración funciona, pero no repara lo que se ha roto por descuido.
El segundo caso es funerario. En el relato de la muerte de Baldr, los dioses cargan el cuerpo en su nave junto al de su esposa Nanna, muerta de dolor, y prenden la pira. Thor se adelanta y consagra la nave ardiendo con el martillo. Aquí el objeto no destruye nada: oficia.
El tercero es la boda del Þrymskviða ya narrada. El comentarista Guðbrandur Vigfússon lo resumió en el siglo XIX con una frase que sigue siendo la mejor síntesis del asunto: el martillo era el signo sagrado de los paganos, correspondiente a la cruz de los cristianos.
Thor, el único dios invocado en las piedras rúnicas
Lo anterior podría ser literatura del siglo XIII escrita por un cristiano islandés con distancia de doscientos años. La epigrafía demuestra que no lo es. Hay un dato singular y verificable: de todos los dioses nórdicos, Thor es el único que aparece invocado en piedras rúnicas de la época vikinga. Ni Odín, ni Freyr, ni Freya. Solo él.
La fórmula es Þórr vígi, que Thor consagre, y aparece en al menos cinco monumentos. En Dinamarca, la piedra de Glavendrup (catalogada DR 209) cierra así: los hijos de Alli hicieron este monumento en memoria de su padre, y su esposa en memoria de su marido, y Sóti grabó estas runas en memoria de su señor. Que Thor consagre estas runas. Sigue una maldición contra quien dañe la piedra. También llevan la fórmula la de Virring (DR 110) y, en Suecia, la de Velanda (Vg 150).
El ejemplar más intrigante es la piedra de Sønder Kirkeby, en Falster (DR 220). La invocación está deliberadamente escondida: se escribió con tres runas ligadas, es decir, con varios signos superpuestos sobre un mismo trazo vertical, y se colocó entre las olas dibujadas bajo la imagen de un barco. Una ligadura forma þur, otra uiki y otra runaʀ. Nadie sabe por qué se ocultó la bendición, pero el ocultamiento fue intencionado.
Otras piedras suecas, como la de Stenkvista y la de Åby, prescinden del texto y llevan directamente grabado un gran martillo en el campo central, exactamente en el lugar donde las piedras cristianas de la misma región llevan una cruz. La equivalencia que Vigfússon dedujo de los textos está esculpida en la roca.
Mil amuletos y uno con instrucciones
Se han recuperado más de mil colgantes con forma de martillo en Escandinavia, las islas Británicas, Rusia y el Báltico, fechados en su gran mayoría entre los siglos IX y XI. La forma varía por región: la variante islandesa tiende a ser cruciforme, y las sueca y noruega, a la forma de flecha o de T.
Durante décadas hubo una discusión académica seria sobre si esos colgantes representaban realmente martillos. El argumento en contra era, precisamente, que el mango resultaba demasiado corto y la cabeza demasiado simétrica para un martillo de herrería. La discusión se cerró en la primavera de 2014, cuando el detectorista Torben Christjansen encontró en Købelev, en la isla danesa de Lolland, un colgante de bronce del siglo X con restos de plateado y dorado.
Una cara lleva decoración de lazos. La otra lleva siete signos rúnicos de entre tres y siete milímetros de altura, que la runóloga Lisbeth Imer, del Museo Nacional de Dinamarca, leyó bajo microscopio: hmar x is. La equis es un separador de palabras. La inscripción dice, con la mayor sencillez imaginable, esto es un martillo. Es el único de los más de mil ejemplares conocidos que lleva inscripción. Quien la grabó, además, escribió mal la palabra —debería decir hamar— y dio vuelta la runa s, lo que sugiere un artesano alfabetizado pero no escriba.
La otra pieza decisiva es un molde de esteatita del siglo X hallado en Trendgården, en Jutlandia, y conservado en el Museo Nacional de Dinamarca con el número de inventario C24451. En el mismo bloque de piedra están talladas tres matrices: dos cruces cristianas y, entre ellas, un martillo de Thor. Un solo taller fundía los dos símbolos a la vez. La interpretación más sobria es que el artesano vendía a dos clientelas distintas; la otra posibilidad, igualmente plausible, es que muchas personas quisieran cubrirse con los dos signos durante la transición religiosa. Existe además un colgante de plata hallado cerca de Fossi, en Islandia, deliberadamente ambiguo: puede leerse como cruz o como martillo.
A esto se suma el amuleto de Kvinneby, una lámina de cobre del siglo XI encontrada en Öland, Suecia, con una inscripción en futhark joven que invoca a Thor y a su martillo como protección. Y una noticia tardía y notable: Saxo Gramático cuenta en el libro XIII de la Gesta Danorum que en 1125 Magnus el Fuerte se llevó de un templo dedicado a Thor unos martillos de bronce de peso inusual que los isleños usaban en su culto. No eran colgantes: eran instrumentos rituales de tamaño real.
Móði y Magni: el martillo después del Ragnarök
La estrofa 51 del Vafþrúðnismál, el poema del duelo de sabiduría entre Odín y el gigante Vafthrúdnir, responde a qué sucede con el martillo cuando el mundo se acaba. Thor muere en el combate contra Jörmundgander, la serpiente de Midgard: la mata y camina nueve pasos antes de caer envenenado. Sus hijos Móði y Magni poseerán Mjolnir después.
Eso es cuanto dicen las fuentes. No hay resurrección de Thor, ni el martillo le es devuelto: pasa a la generación siguiente, junto con el mundo nuevo que emerge del mar y con los hijos de otros dioses que sobreviven. El sentido del pasaje es el contrario de la inmortalidad del héroe. Lo que continúa no es la persona, es la función; y la herencia del martillo es la manera que el poema encuentra de decir que la protección del mundo no se interrumpe aunque el protector muera.
No confundir con
El Mjolnir del cómic y del cine
El martillo de la editorial estadounidense, aparecido en 1962, tiene una propiedad que ninguna fuente medieval menciona: la inscripción que reserva su uso a quien sea digno. Es una invención moderna, y probablemente la idea más difundida hoy sobre el objeto. Añade además un peso descomunal, cuando la Edda subraya lo contrario, que cabía bajo la camisa.
El vajra indio
El vajra de Indra es el rayo hecho arma y comparte con Mjolnir el regreso a la mano del dios. La mitología comparada del siglo XX propuso que ambos descienden del arma del dios de la tormenta indoeuropeo, y la hipótesis es respetable, pero es una reconstrucción académica: ninguna fuente nórdica ni ninguna fuente védica establecen la relación.
La cruz cristiana
La semejanza formal entre ciertos colgantes es real y buscada, como muestran el molde de Trendgården y la pieza de Fossi. Pero conviene no deducir de ahí que el martillo sea una imitación de la cruz. La hipótesis más aceptada es que el uso del colgante de martillo se intensificó en el siglo X como respuesta a la difusión del colgante cristiano, y no que el símbolo se copiara de él: el martillo del dios está atestiguado en los relatos mucho antes.
Sus usos políticos contemporáneos
Como ha ocurrido con el Valknut y con otros símbolos nórdicos, el martillo ha sido apropiado en las últimas décadas por grupos políticos extremistas. Esa apropiación es una operación contemporánea sin base alguna en las fuentes medievales, y no representa el sentido del símbolo para la enorme mayoría de quienes lo llevan, sean practicantes de las religiones nórdicas actuales o personas interesadas en la cultura escandinava.
Errores frecuentes sobre Mjolnir
Que solo los dignos pueden levantarlo
Se rastrea con precisión: la condición aparece por primera vez en el cómic estadounidense de 1962 y se popularizó con el cine a partir de 2011. El Skáldskaparmál afirma lo contrario, que el martillo era tan pequeño que Thor podía llevarlo bajo la camisa, y la única limitación que menciona el Gylfaginning son los guantes de hierro necesarios para empuñarlo.
Que solo Thor y su hijo Magni podían levantarlo
La confusión viene de otro episodio. En el relato del duelo contra el gigante Hrungnir, Thor lo mata con el martillo pero el cadáver le cae encima y le deja una pierna sobre el cuello. Þjálfi intenta levantarla y no puede. Quien lo consigue es Magni, hijo de Thor, con tres años de edad. Lo que Magni levanta es la pierna del gigante, no el martillo.
Que la palabra trueno deriva del nombre de Thor
Es exactamente al revés. El protogermánico Þun(a)raz significaba trueno y de ahí sale el nombre del dios, además del inglés antiguo Þunor, el alemán Donner y el nombre del jueves en varias lenguas germánicas. El fenómeno atmosférico dio nombre al dios, y no a la inversa.
Que los guantes y el cinturón servían para levantar el martillo
El capítulo 21 del Gylfaginning es preciso: los guantes de hierro Járngreipr son necesarios para empuñar el martillo, y el cinturón Megingjörð duplica la fuerza divina del dios en general. Ninguno de los dos objetos se describe como requisito para alzar la pieza del suelo.
Que Thor resucita después del Ragnarök y recupera el martillo
El Vafþrúðnismál 51 dice que Móði y Magni poseerán Mjolnir después de la muerte de su padre, y ninguna fuente añade un regreso de Thor. La idea de la resurrección parece proceder de una lectura por analogía con el retorno de Baldr, que sí está en las fuentes y es otro personaje.
Que el mazo de los jueces y los subastadores desciende de Mjolnir
Es una etimología popular sin ningún respaldo documental. No hay continuidad rastreable entre el uso ritual escandinavo del martillo y la aparición del mazo en los juzgados y las salas de subastas modernas, que tiene una historia propia y bastante más reciente. Lo que sí está documentado, y es más interesante, es que en presencia del signo del martillo se juraba y se sellaban acuerdos, según el mismo principio consagratorio de las bodas y las piras.
Qué queda hoy del martillo de Thor
El símbolo no sobrevivió como reliquia arqueológica sino como signo religioso en uso. En 1972 el poeta y granjero islandés Sveinbjörn Beinteinsson solicitó al gobierno de su país el reconocimiento oficial de la Ásatrúarfélagið, la asociación de la fe en los Æsir, que lo obtuvo al año siguiente. Islandia fue así el primer Estado en reconocer formalmente una religión nórdica reconstruida, y el martillo es su emblema principal.
El 2 de mayo de 2013, el Departamento de Asuntos de Veteranos de los Estados Unidos incorporó el martillo de Thor a su lista oficial de emblemas de creencia autorizados para lápidas y marcadores en cementerios gubernamentales, con el número 55. El procedimiento tiene una condición administrativa que conviene conocer: para que un emblema se apruebe, alguien que ha servido debe haber fallecido y su familia debe presentar la solicitud con documentación. Detrás de cada símbolo nuevo de esa lista hay un funeral.
Y queda un cierre que ordena cuanto se ha visto. Durante siglos, el martillo apareció en las piedras rúnicas escandinavas ocupando el sitio de la cruz, para pedir que el dios consagrara la memoria de un muerto. Mil años después, la administración de un país al otro lado del Atlántico lo autorizó para grabarlo en las lápidas de sus soldados. La función no cambió: sigue siendo el signo que se pone sobre una tumba para consagrarla.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa Mjolnir?
La etimología está discutida y hay tres propuestas. La más aceptada lo relaciona con el nórdico antiguo mala, moler, y da el sentido de el que tritura. Otra lo emparenta con el eslavo eclesiástico antiguo mlunuji y el ruso molnija, rayo, y da el hacedor del rayo. Una tercera lo vincula a mjǫll, nieve recién caída, con el sentido de el arma reluciente.
¿Quién forjó el martillo de Thor y por qué tiene el mango corto?
Lo forjaron los enanos Brokkr y su hermano, llamado Eitri o Sindri según el manuscrito, en una apuesta contra Loki. Mientras Brokkr accionaba el fuelle, Loki convertido en mosca lo picó entre los ojos hasta hacerlo sangrar. Brokkr se llevó la mano a la cara, el fuelle se aflojó un instante y el mango salió más corto de lo previsto. El Skáldskaparmál lo presenta como el único defecto de la pieza.
¿Es verdad que solo los dignos pueden levantar el martillo de Thor?
No. Ninguna fuente medieval dice tal cosa. El Skáldskaparmál afirma justamente lo contrario: que el martillo era tan pequeño que Thor podía guardarlo bajo la camisa si quería. La condición de la dignidad es una invención del cómic estadounidense de 1962 y se difundió después con el cine.
¿Para qué se usaba el símbolo del martillo de Thor?
En los relatos, para consagrar: Thor devuelve la vida a sus machos cabríos consagrando las pieles, bendice la pira funeraria de Baldr y en el Þrymskviða el martillo se coloca sobre el regazo de la novia para santificar la boda. En la práctica, se llevaba como colgante y se invocaba en piedras rúnicas con la fórmula Þórr vígi, que Thor consagre.
¿Qué pasa con Mjolnir en el Ragnarök?
Según el Vafþrúðnismál, estrofa 51, los hijos de Thor, Móði y Magni, poseerán Mjolnir después de que su padre muera en el combate contra la serpiente de Midgard. Las fuentes no dicen que Thor resucite ni que el martillo le sea devuelto: la herencia pasa a la generación siguiente.
Fuentes
- Snorri Sturluson, Edda prosaica, Skáldskaparmál, trad. Arthur Gilchrist Brodeur, 1916. Internet Sacred Text Archive
- Snorri Sturluson, Gylfaginning, caps. 21, 44 y 49, sobre los guantes, los machos cabríos y la pira de Baldr.
- Þrymskviða, Edda poética, trad. Henry Adams Bellows, 1923. Internet Sacred Text Archive
- Vafþrúðnismál, estrofa 51, sobre la herencia del martillo.
- Saxo Gramático, Gesta Danorum, libro XIII, sobre los martillos de bronce retirados en 1125.
- Piedra de Glavendrup, DR 209, Dinamarca, con la fórmula Þórr vígi. Ficha y transcripción
- Piedra de Sønder Kirkeby, DR 220, con la invocación oculta en runas ligadas. Ficha y transcripción
- Amuleto de Købelev, Lolland, 2014, lectura de Lisbeth Imer, Museo Nacional de Dinamarca. Archaeology Wiki
- Molde de Trendgården, Jutlandia, siglo X, Museo Nacional de Dinamarca, inv. C24451.
- Amuleto de Kvinneby, Öland, siglo XI, con invocación a Thor y a su martillo.
- Departamento de Asuntos de Veteranos de los Estados Unidos, lista de emblemas de creencia, emblema 55, mayo de 2013. Listado oficial
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