Vino: significado espiritual y bíblico, símbolo y mitos


El vino simboliza la alegría compartida y, en las religiones, la sangre, la alianza y la presencia de lo divino. Fue el regalo de Dioniso en Grecia, bendición y advertencia a la vez en la Biblia, sangre de Cristo en la eucaristía y, en el islam, la bebida prohibida en la tierra y prometida en el paraíso.

El primer mito griego sobre el vino termina con un crimen: los primeros que lo probaron mataron al hombre que se lo dio. Y la diosa egipcia a la que, según se repite, emborracharon con vino teñido de rojo bebió en realidad cerveza.

El vino de un vistazo
Significado principal Alegría compartida, sangre, alianza, verdad
Vino más antiguo documentado Georgia, hacia 6000-5800 a. C.
Dios del vino Dioniso, llamado Baco por los romanos
En la Biblia Bendición y advertencia; las bodas de Caná; la Última Cena
En la eucaristía católica Se convierte en la sangre de Cristo; no es un símbolo sino una presencia
En el islam Prohibido en esta vida; ríos de vino en el paraíso
Frase célebre In vino veritas, «en el vino está la verdad»
Sueño antiguo El copero del faraón, en el Génesis

Qué significa el vino: alegría, sangre y verdad

El vino significa, ante todo, la alegría que se comparte. El Salmo 104 lo enumera entre los dones de Dios junto con el pan y el aceite, y lo define como lo que alegra el corazón del hombre. En Grecia no se bebía solo: se bebía en el banquete, en grupo, con reglas.

De esa bebida común salieron otros dos sentidos. El primero es la sangre: por su color y porque se derrama en las ofrendas, el vino se volvió la bebida de la alianza y del sacrificio, hasta llegar a la Última Cena. El segundo es la verdad: el vino suelta la lengua, y desde la Grecia arcaica se dijo que quien bebe dice lo que piensa.

Su significado espiritual depende de la tradición. En la religión griega es la presencia de un dios; en la Biblia, una bendición que puede volverse ruina; en la misa católica, la sangre de Cristo; en el islam, un placer reservado al paraíso. Lo que tienen en común es que el vino nunca es una bebida neutra: transforma a quien lo toma.

El vino en el mundo antiguo: de Georgia a Tutankamón

Los rastros de vino más antiguos que se conocen están en Gadachrili Gora y Shulaveris Gora, dos aldeas neolíticas a unos cincuenta kilómetros al sur de Tiflis, en Georgia. En 2017, un equipo dirigido por Patrick McGovern, del Penn Museum, identificó en fragmentos de ocho vasijas ácido tartárico, la huella química de la uva y del vino, fechado hacia 6000-5800 a. C. El récord anterior estaba en Irán, en Hajji Firuz Tepe, unos seiscientos a mil años más tarde.

En Egipto el vino era la bebida de los reyes y de las ofrendas, y se fechaba como hoy. Tutankamón fue enterrado con más de veintiséis ánforas de vino, y sus etiquetas registran el año, el viñedo, el nombre del jefe de viñadores y la calidad. Una de ellas dice: «Año cuatro. Vino de muy buena calidad de la Casa de Atón del Río Occidental. Jefe de viñadores, Khay».

Dioniso, el dios del vino, y la muerte de Icario

En Grecia, el vino tenía un dios propio: Dioniso, al que los romanos llamaron Baco. Beber era recibir su presencia, y su culto reunía el vino, el teatro y el éxtasis. Pero el mito que cuenta cómo llegó el vino a los hombres no es una fiesta.

Apolodoro, en la Biblioteca, y el mitógrafo latino Higino, en sus Fábulas, cuentan que Dioniso fue recibido en el Ática por un hombre llamado Icario, y que en agradecimiento le regaló un sarmiento de vid y le enseñó a hacer vino. Icario quiso compartir el regalo. Llenó un odre y salió a convidar a unos pastores. Los pastores bebieron el vino puro, sin agua, y cayeron en un sopor. Al despertar creyeron que los había envenenado, y lo mataron a palos.

Su perra, Mera, guio a su hija Erígone hasta el cuerpo, que había quedado sin sepultura. Erígone se quitó la vida allí mismo, colgándose de un árbol. Higino agrega que Dioniso castigó a las hijas de los atenienses con la misma muerte, hasta que un oráculo mandó honrar a Erígone con una fiesta de columpios, la Aiora. En el libro II de su Astronomía, Higino dice que los tres terminaron en el cielo: Icario como la constelación del Boyero, Erígone como Virgo y la perra como la estrella del Can.

Por qué los griegos mezclaban el vino con agua

El error de los pastores de Icario fue beber el vino puro. Los griegos lo mezclaban con agua en una vasija grande, la crátera, y beberlo sin mezclar era cosa de bárbaros. En el libro IX de la Odisea, Ulises cuenta que el vino que le había regalado Marón, sacerdote de Apolo, era tan fuerte que en su casa se servía una copa por cada veinte medidas de agua. Con ese mismo vino, sin agua, emborrachó al cíclope Polifemo.

Heródoto, en el libro VI de sus Historias, recoge la explicación que daban los espartanos de la locura de su rey Cleómenes: la había causado el vino puro, una costumbre que aprendió de unos embajadores escitas. Beber sin mezclar era, para un griego, beber como un escita.

In vino veritas: de dónde viene la frase

La idea es griega y muy antigua. El poeta Alceo, hacia el año 600 a. C., dejó un verso del que solo se conservan las primeras palabras, «vino, querido muchacho, y verdad». Heródoto cuenta en el libro I que los persas deliberaban los asuntos graves borrachos y, al día siguiente, los volvían a considerar sobrios. Tácito dice que los germanos tomaban sus decisiones en los banquetes, convencidos de que la bebida impedía disimular.

La fórmula latina tiene un antecedente en Plinio el Viejo, que en el libro XIV de la Historia natural escribe que ya es común atribuirle la verdad al vino. El Talmud de Babilonia lo dice a su manera, en el tratado Eruvín: entra el vino, sale el secreto. La frase exacta, in vino veritas, la fijó Erasmo de Róterdam en sus Adagios.

Qué significa el vino en la Biblia

En la Biblia, el vino es bendición y advertencia a la vez, desde el primer episodio. Después del diluvio, según el capítulo 9 del Génesis, Noé plantó una viña, bebió de su vino, se emborrachó y quedó desnudo en su tienda. Cinco capítulos más adelante, Melquisedec, rey de Salén y sacerdote, sale al encuentro de Abrahán con pan y vino y lo bendice. El Salmo 104 lo celebra; el libro de los Proverbios, en el capítulo 20, advierte que el vino es insolente y que quien se deja llevar por él no es sabio. Los nazireos, consagrados a Dios por un voto, debían abstenerse de él por completo.

El vino y la leche en Isaías

El capítulo 55 de Isaías abre con una invitación: que vengan los sedientos, y que quienes no tienen dinero compren vino y leche sin pagar. El vino y la leche son aquí la abundancia que Dios ofrece gratis, la imagen de lo mejor que se puede dar y que no se compra.

El vino y el aceite del buen samaritano

En la parábola del buen samaritano, en el capítulo 10 de Lucas, el viajero se acerca al hombre herido, le venda las heridas y le echa aceite y vino. No es un gesto simbólico sino un tratamiento: el vino limpiaba la herida y el aceite la calmaba. La tradición cristiana leyó después en esos dos líquidos una imagen de la misericordia.

¿El vino de la Biblia tenía alcohol?

Sí. El texto bíblico da por supuesto que el vino emborracha: lo muestran la embriaguez de Noé y las advertencias de los Proverbios. La idea de que el vino que aprobaba la Biblia era jugo de uva sin fermentar nació en el siglo XIX, en el movimiento por la abstinencia. De ese ambiente salió un invento concreto: en 1869, el dentista metodista Thomas Bramwell Welch pasteurizó jugo de uva para que su iglesia pudiera celebrar la comunión sin alcohol, y lo vendió como «vino sin fermentar del doctor Welch».

Qué significa el vino en las bodas de Caná

El capítulo 2 del Evangelio de Juan cuenta que en una boda en Caná de Galilea se acabó el vino. María se lo dijo a Jesús, y Jesús mandó llenar de agua seis tinajas de piedra que se usaban para las purificaciones judías, de entre ochenta y ciento diez litros cada una. El agua se volvió vino. El encargado del banquete, que no sabía de dónde venía, lo probó y le dijo al novio, sorprendido, que había guardado el mejor vino para el final, cuando lo habitual era servirlo primero.

Juan lo llama el primero de los signos de Jesús. El vino de Caná significa la abundancia, varios cientos de litros para una fiesta de aldea, y la novedad: lo mejor llega al final.

El vino nuevo y el Espíritu Santo

Jesús usó el vino en una de sus imágenes sobre lo nuevo. En el capítulo 2 de Marcos dice que nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino revienta los odres y se pierden los dos: el vino nuevo va en odres nuevos. El vino nuevo, que todavía fermenta, necesita un recipiente que ceda.

En Pentecostés, cuando los apóstoles empiezan a hablar en distintas lenguas, según el capítulo 2 de los Hechos, algunos se burlan diciendo que están borrachos de vino nuevo, y Pedro responde que no pueden estarlo, porque son apenas las nueve de la mañana. Ese contraste está detrás de la asociación entre el vino y el Espíritu Santo, que la carta a los Efesios hace explícita: no emborracharse con vino, sino llenarse del Espíritu.

Qué significa el vino en la Santa Cena y en la misa

En la Última Cena, según los Evangelios, Jesús tomó la copa y la dio a sus discípulos diciendo que era su sangre, la sangre de la alianza, derramada por muchos. Esas palabras se repiten en cada misa sobre el cáliz, el vaso que la leyenda medieval convertiría en el Santo Grial.

Para la Iglesia católica, el vino consagrado no simboliza la sangre de Cristo: lo es. El IV Concilio de Letrán usó en 1215 el término transustanciación, y el Concilio de Trento, en su sesión XIII, de 1551, lo definió así: por la consagración, toda la sustancia del vino se convierte en la sustancia de la sangre de Cristo. La Iglesia ortodoxa afirma también la presencia real sin definir el modo; los luteranos enseñan que Cristo está presente en, con y bajo el pan y el vino, que siguen siéndolo, y la tradición reformada habla de una presencia espiritual que se recibe por la fe.

La idea de la unión de lo divino y lo humano, que muchas veces se le atribuye al vino, está en un gesto más pequeño de la misa. Antes de la consagración, el sacerdote echa unas gotas de agua en el vino y dice en voz baja, según el Misal romano: por el misterio de esta agua y este vino, que compartamos la divinidad de quien se dignó participar de nuestra humanidad.

El vino en el islam: prohibido en la tierra, prometido en el paraíso

El Corán trata el vino en tres pasos. En la sura 2 dice que en él hay un pecado grande y algún provecho, pero que el pecado es mayor. En la 4 pide no acercarse a la oración embriagado. En la 5, versículo 90, lo pone junto a los juegos de azar como obra de Satanás, y manda evitarlo. Muchos musulmanes leen esa secuencia como una prohibición gradual.

El mismo libro promete el vino en el paraíso. La sura 47 describe ríos de agua pura, de leche que no cambia de sabor, de miel y de vino delicioso para quienes lo beben, y la 56 aclara que ese vino no provocará ni dolor de cabeza ni embriaguez. La bebida que se prohíbe en esta vida se promete en la otra, despojada de lo que la volvía peligrosa.


Qué significan las uvas

En la Biblia, la uva es la señal de la tierra prometida. El capítulo 13 de Números cuenta que los doce exploradores que Moisés mandó a Canaán cortaron en un valle un racimo tan grande que tuvieron que llevarlo colgado de una vara entre dos hombres, y que el lugar se llamó por eso Escol, racimo. Esa imagen de los exploradores cargando el fruto es hoy el logotipo del Ministerio de Turismo de Israel.

Las uvas silvestres son lo contrario. En el capítulo 5 de Isaías, Dios canta la historia de una viña que plantó con las mejores cepas, limpió de piedras y protegió con una torre, esperando buenas uvas, y que solo dio uvas silvestres. El profeta explica la parábola: la viña es Israel, que debía dar justicia y dio opresión. En el Evangelio de Juan, capítulo 15, Jesús retoma la imagen: yo soy la vid verdadera.

Las doce uvas de Nochevieja

La costumbre de comer doce uvas con las campanadas de fin de año nació en España y es más reciente de lo que parece. La prensa madrileña la menciona por primera vez en 1894, como una moda importada de Francia que ya se había aclimatado. Una explicación la vincula con las clases acomodadas de Madrid, que tomaban uvas con champán en Nochevieja, y con los madrileños de a pie que, a partir de 1882, empezaron a imitarlas en broma en la Puerta del Sol. Otra atribuye su difusión definitiva a los viñateros de Alicante, que en 1909 tuvieron un excedente de uva. De España pasó a buena parte de Hispanoamérica.

Qué significa soñar con vino

Los diccionarios de sueños que circulan dan un sentido distinto para el vino tinto, el blanco o el derramado, sin citar fuente. La tradición antigua ofrece otra cosa: un sueño con vino interpretado por escrito, en el capítulo 40 del Génesis.

En la cárcel de Egipto, José conoce a dos servidores del faraón caídos en desgracia, el copero y el panadero, y los dos sueñan la misma noche. El copero ve delante de sí una vid con tres sarmientos que echan brotes, florecen y maduran en racimos; él exprime las uvas en la copa del faraón y se la pone en la mano. José le explica que los tres sarmientos son tres días, y que dentro de tres días el faraón le devolverá su cargo. El panadero, animado, cuenta el suyo: tres canastos de pan sobre la cabeza, y los pájaros comiendo del de arriba. Para él, los tres días anuncian la horca.

Las dos cosas se cumplen el día del cumpleaños del faraón. El relato termina con un detalle que suele omitirse: el copero, restituido, se olvida de José, que sigue dos años más en la cárcel. En esa interpretación, el vino que se ofrece en la copa del rey significa la restitución, el favor recuperado; y la clave no está en el color del vino, sino en la situación de quien sueña.

No confundir con

El vino, el mosto y el vino nuevo

El mosto es el jugo de la uva antes de fermentar, sin alcohol. El vino nuevo de los textos antiguos era vino joven, recién hecho o todavía en fermentación, y sí podía embriagar: por eso, en Pentecostés, los burlones acusan a los apóstoles de estar borrachos de vino nuevo.

Errores frecuentes

La diosa egipcia no se emborrachó con vino

Se repite que, para frenar a la diosa leona Sejmet, que estaba exterminando a la humanidad por orden de Ra, los dioses la emborracharon con vino teñido de rojo. El mito, conocido como la destrucción de la humanidad, habla de cerveza: los dioses derramaron un lago de cerveza coloreada con ocre rojo para que pareciera sangre, y Sejmet la bebió hasta embriagarse y abandonar la matanza. En la fiesta que recordaba el episodio, los egipcios sí bebían cerveza y vino en abundancia.

Las uvas agrias no significan chismes ni envidia

La expresión viene de la fábula de Esopo de la zorra y las uvas: la zorra no alcanza el racimo y, para no admitir la derrota, dice que las uvas están verdes. Las uvas agrias son el desprecio de lo que no se puede conseguir. En la Biblia aparece otro proverbio, que Ezequiel y Jeremías citan para rechazarlo: los padres comieron las uvas agrias y a los hijos se les destemplaron los dientes. Los dos profetas anuncian que ya no se dirá, porque cada uno responderá por sus propias culpas.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el vino en la Biblia?

Es bendición y advertencia a la vez: alegra el corazón, según el Salmo 104, pero emborracha a Noé. En el Nuevo Testamento es el vino de Caná, el vino nuevo de las parábolas y la sangre de la alianza en la Última Cena.

¿Qué significa el vino en lo espiritual?

La alegría compartida, la sangre y la alianza, y la presencia de lo divino. Cada tradición le da un matiz: presencia de Dioniso en Grecia, sangre de Cristo en la misa, placer reservado al paraíso en el islam.

¿Qué significa el vino en la Santa Cena?

Jesús dio la copa a sus discípulos como su sangre, la sangre de la alianza. Para la Iglesia católica, el vino consagrado en la misa se convierte en la sangre de Cristo.

¿Qué significa el vino en las bodas de Caná?

Es el primer signo de Jesús en el Evangelio de Juan. Significa abundancia y novedad: el mejor vino se sirve al final de la fiesta.

¿Qué significa soñar con vino?

El sueño con vino que interpreta la Biblia es el del copero del faraón, en el Génesis: exprime uvas en la copa del rey, y José lo interpreta como la recuperación de su cargo.

¿Por qué se comen doce uvas en Año Nuevo?

Es una costumbre española documentada en la prensa madrileña desde 1894, ligada a las campanadas de Nochevieja, que se extendió luego por Hispanoamérica.

Fuentes

  • Apolodoro, Biblioteca, III, 14, 7; Higino, Fábulas, 130, y Astronomía, libro II. Recopilación en theoi.com
  • Homero, Odisea, libro IX. theoi.com
  • Heródoto, Historias, I, 133, y VI, 84.
  • Alceo, fragmento 366; Plinio el Viejo, Historia natural, XIV, 141; Tácito, Germania, 22; Talmud de Babilonia, Eruvín, 65a; Erasmo, Adagios, I, 7, 17.
  • Génesis, 9, 14 y 40; Números, 6 y 13; Salmos, 104; Proverbios, 20; Isaías, 5 y 55; Jeremías, 31; Ezequiel, 18; Marcos, 2; Lucas, 10; Juan, 2 y 15; Hechos, 2; Efesios, 5. biblehub.com
  • Concilio de Trento, sesión XIII, 1551; Misal romano, Ordinario de la misa. misas.org
  • Corán, suras 2, 4, 5, 47 y 56. quran.com
  • P. McGovern y otros, «Early Neolithic wine of Georgia in the South Caucasus», PNAS, 2017. utoronto.ca
  • Esopo, «La zorra y las uvas», Perry 15.
  • Wikipedia en español, «Doce uvas». es.wikipedia.org

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