La leyenda de Níobe.




Niobe en la mitología griega fue la hija de Tántalo rey de Frigia, hermana de Pélope y esposa del rey Anfión de Tebas. Niobe dio a luz a varios hijos (siete hijos y siete hijas). Estaba tan orgullosa de la cantidad de hijos que tenía que se jactó ella misma como superior a la titanide Leto, que solo tenía dos hijos con Zeus, quienes eran Apolo y Artemisa.
Niobe se consideraba la madre y mujer más feliz del mundo: tenía un marido maravilloso, siete hijos apuestos y siete hijas hermosas. Así que incluso se consideraba más afortunada que muchas diosas y no había nada de malo en eso, pero su orgullo no tenía límites y el orgullo precede a la caída.
Una vez una profetisa de nombre Manto instó a las mujeres de Tebas a traer sacrificios a la diosa Leto y sus hijos, Apolo y Artemisa. Pero la reina, Niobe, que en estos casos se supone debía  predicar con el ejemplo, se negó a seguir la llamada de Manto, pues la diosa solo tenía dos hijos.
Leto decidió castigar por desacato a Niobe. Llamó a sus hijos y les cuenta el actuar de la reina. En un instante Apolo se transporta a las murallas de la ciudad de Tebas, y ve a los hijos varones de la reina, matándolos a todos con sus flechas, el último de los hijos de Niobe, el joven Ilion levantó sus manos al cielo, rogando a los dioses por su misericordia su petición conmueve a Apolo, pero las flechas mortales ya han iniciado su viaje.
Al enterarse de la muerte de todos sus hijos el rey Anfión se suicida, Niobe en la desesperación levanta las manos al cielo, pero no pidiendo misericordia, sino pronunciando las siguientes palabras


"Alégrate, diosa cruel de mis sufrimientos - También debes saber esto: y en mi desgracia yo soy más feliz que tú, porque todavía tengo más hijos de los que tú has tenido"

.
En lugar de responder, Artemisa asesina a las hijas de Niobe. Solo entonces se rompe el orgullo y ella ora a Leto, rogándole que le dejara al menos un hijo. Pero el corazón de la diosa fue inflexible. Zeus conmovido por el llanto y el dolor que esta sentía por la pérdida de sus hijos  metamorfoseó a Niobe en una piedra, y la puso sobre el monte Sípilo en Lidia. Durante el verano esta piedra siempre derramó lágrimas.
En las obras de la literatura y el arte Niobe es la personificación de la pena, dolor, sufrimiento, aunque también de la arrogancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Redes Sociales